La médica veterinaria Florencia Gatti, alertó sobre el crecimiento de esta patología. “Con el aumento de la obesidad y diferentes hábitos que nosotros inculcamos en ellos, tanto a perros como a gatos, esta enfermedad está siendo más frecuente que antes”
Aunque puede ocurrir que el origen sea genético, “la obesidad es una de las causas mas frecuentes en esta enfermedad metabólica”, indicó.
Es importante prevenirla porque genera una fuerte dependencia y altos costos. “Al ser una enfermedad de tratamiento diario y de por vida, el tutor tiene que ser consciente de toda la sobrecarga que le va a llevar”.
Si el diagnóstico la confirma, “hay que saber cómo manejarla porque es muy tedioso, como nos pasa a los humanos, es una enfermedad metabólica, crónica, de por vida, que no tiene cura”.
Atento a las señales. “El tutor tiene que estar alerta a determinados síntomas, porque a veces no le llevan el apunte y llegan muy tarde a tratarlos”. Por ejemplo, el animal tiene “mucha más hambre de lo normal y a su vez tiene pérdida de peso. Es decir, come mucho más que antes, pero tiene descenso de peso”. O puede ocurrir que “hace mucho más pis de lo normal y a raíz de eso toma mucha más agua de lo normal”.
La confirmación de la enfermedad. “Se determina muy fácil, con un análisis de sangre y de orina en el mismo día tenemos el diagnóstico”.
La importancia de reaccionar rápido. “Una vez que dejamos pasar el tiempo este aumento de glucosa empieza a generar daño en diferentes órganos y ahí ya la enfermedad se hace mucho más complicada. A veces llevan perritos ciegos porque la diabetes provoca ceguera. Son casos donde no podemos revertir esa sintomatología y corremos el riesgo de que el animal no responda al tratamiento. Es fundamental estar encima de nuestras mascotas y ver esa pequeña sintomatología”.
El tratamiento. “Según la cantidad de glucosa en sangre y orina va a depender la cantidad de insulina o no que tenga que recibir el animal. A veces son mínimos los niveles aumentados y se puede manejar con una dieta y controlando. Pero lo que mas nos pasa, es que el tutor lo agarra siempre tarde porque no piensa que esa sintomatología puede ser dañina para la mascota”.
