Iribarria presentó datos alarmantes sobre la caída de ventas y el fuerte impacto de las tasas municipales
Este jueves, en una sesión marcada por la masiva presencia de comerciantes, el concejal Germán Iribarria expuso los fundamentos del proyecto que busca declarar la Emergencia Económica del Sector Comercial y de Servicios en todo el Partido de Ramallo hasta el 31 de diciembre de 2026 que, por decisión de la mayoría de los ediles presentes en el Concejo Deliberante, paso a las comisiones para su evaluación.
Con un discurso enfocado en la cruda realidad económica del sector, el edil vecinalista afirmó que el comercio es el principal motor de la economía local, generador de empleo genuino y pilar fundamental del desarrollo de nuestras localidades. Asimismo, remarcó que en momentos de crisis extrema el Estado Municipal no puede actuar con un fin meramente recaudatorio.
La iniciativa, elaborada en conjunto con comerciantes y contadores del partido, le solicita al Departamento Ejecutivo que evalúe de manera urgente un paquete de medidas de alivio fiscal. Entre los puntos más fuertes, propone suspender temporalmente las intimaciones de pago, la aplicación de multas, la traba de medidas cautelares y el inicio de juicios de apremio por deudas acumuladas en la tasa de Seguridad e Higiene y la alícuota de renovación de la habilitación. Además, el proyecto incorpora una cláusula de protección para sostener las fuentes de trabajo, planteando prohibir de manera excepcional el cese de actividades, clausuras o la revocación de habilitaciones comerciales motivadas exclusivamente por la falta de pago de las tasas municipales mientras dure la emergencia.
Iribarria explicó que hoy se está discutiendo una realidad que atraviesa a cientos de comerciantes de nuestro distrito y trazó una radiografía del momento que vive el sector. Señaló que los locales tradicionales enfrentan uno de los momentos más difíciles de los últimos años, acorralados por la caída del consumo, la suba de costos operativos y el avance de las plataformas digitales. Para dimensionar esta competencia, el concejal aportó un dato logístico revelador al indicar que diariamente ingresan al distrito alrededor de 1.360 paquetes a través de empresas de logística y ventas online, lo que totaliza unos 27.200 envíos mensuales. Expresó que hoy los comercios tradicionales compiten con grandes plataformas digitales que venden desde cualquier lugar del país, muchas veces sin afrontar los mismos costos que tiene un comerciante local.
El informe presentado en el recinto detalló que en abril se registró una baja general del 3,2 por ciento en las ventas. La recesión golpea con distintas gravedades según el sector. El rubro de bazar, decoración y hogar lidera la baja con un descenso del 12,3 por ciento, seguido por perfumería con una caída del 7,2 por ciento. Por su parte, ferretería y materiales eléctricos registró un retroceso del 4,2 por ciento, indumentaria un 3,7 por ciento, y alimentos y bebidas una baja del 3,1 por ciento. El único sector que mostró un signo positivo fue farmacia, con un incremento del 6,1 por ciento, una suba que el edil atribuyó netamente a factores estacionales vinculados a las enfermedades respiratorias de la época.
Otro de los ejes centrales de la argumentación fue la comparación de la presión fiscal local con distritos vecinos de la región como San Pedro, Arrecifes y Pergamino. Iribarria demostró con números que en Ramallo las alícuotas de Seguridad e Higiene y los costos de renovación son considerablemente más elevados. Para graficar el impacto del nuevo código tributario en el bolsillo del comerciante, citó un caso testigo real de nuestro partido, detallando que un comercio local que abonaba 39 mil pesos bimestrales pasó a pagar la suma de 651 mil pesos mensuales. El concejal aseguró además que los comerciantes no buscan desfinanciar al municipio, sino que reclaman una carga tributaria justa y acorde al momento económico.
Hacia el final, al solicitar el acompañamiento de sus pares, Iribarria dejó una fuerte advertencia sobre el efecto cadena de la crisis. Sostuvo que cuando un comercio cierra no pierde solamente un comerciante, sino que pierde una familia, pierde un trabajador y pierde también el municipio. Concluyó afirmando que defender al comercio tradicional no es ir en contra del progreso, sino defender a quienes invierten en nuestra ciudad, generan empleo y sostienen la economía real todos los días.


