Gustavo Rivadero: "Tuve que romper la cuarentena para no enfermarme"
El aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional para evitar la propagación del coronavirus, puede resultar problemático para algunas personas.
En diálogo con Leo Terzi en la mañana de META, Gustavo Rivadero, vecino del barrio Traverso en Villa Ramallo, dijo: “Tuve que romper la cuarentena para no enfermarme”.
El hombre de 61 años, exempleado de la empresa Ternium Siderar, llevaba una vida rutinaria de trabajo hasta su jubilación. Cuando pasó a formar parte del equipo de los pasivos, Gustavo tuvo que reorganizar su vida, ya que tenía mayor tiempo de ocio. Para mantener su estado de salud, decidió salir a caminar una hora todos los días por el campo.
Cuando se decretó la cuarentena obligatoria, tuvo que interrumpir la actividad: “Opté por quedarme en mi domicilio, mi señora hacía los mandados, estaba tranquilo, no tengo problemas económicos, respetaba las directivas del gobierno”.
Pero a fines de marzo empezó a tener inconvenientes. “Una noche me desperté sin aire a las 3 de la mañana, a los 30 segundos se me pasó y me volví a dormir; después como a las 6 me agarró un poquito más, ahí me levanté, me senté en la cocina y se me volvió a pasar”, detalló.
Gustavo no se asustó porque cuando se retiró de la fábrica se hizo estudios médicos y le dieron bien. “Venía con estudios cardiológicos y de pulmones que estaban perfectos”.
Como el neumonólogo no estaba viniendo a Ramallo, de entrada decidió manejar el tema por su cuenta: “Respiraba profundo, el aire me llegaba y eso me mejoraba; me manejaba yo solo”.
Así estuvo una semana, hasta que un día se cansó y se dijo: “Yo no me voy a morir en mi casa. Agarré, me puse el barbijo y me fui a caminar por el campo, caminé una hora y media, cuando volví ya estaba un poco mejor. Así lo fui haciendo todos los días hasta la fecha. A partir de ese día se me fueron los problemas. Menos mal que la rompí, porque ahora estoy bien”.
