La histórica museóloga fue convocada por el intendente Poletti para reacondicionar el Museo Municipal “Hércules Rabagliati”. En la entrevista con radio Meta, expresó que es tal el abandono que presenta el espacio que cobija la cultura de Ramallo, que “no sabía cómo encarar y por dónde encarar” el trabajo para ponerlo nuevamente en funcionamiento.
“Me convocó el intendente municipal para poner de pie nuevamente el museo, hay que hacer mucho, pero en eso estamos. Tengo colaboración y le estamos dando la impronta que debe tener la institución. Lamentablemente, hay mucho para hacer, para arreglar, para restaurar, para limpiar”, dijo la mujer que condujo durante 23 años el museo municipal hasta su jubilación en 2015.
El diagnóstico inicial, no es el mejor. “Le decía a mis compañeros que los conozco de toda la vida, desde que ingresé en el municipio allá por el ‘94, que llegó un momento en que tenía ganas de empezar a llorar sentada en el banco acá en la galería, porque no sabía cómo encarar y por dónde encarar”.
Su acordó un plazo de cuatro meses para realizar la tarea. “Lo digo con total humildad y sinceridad: no tengo necesidad de venir a trabajar. Lo hago por una cuestión de responsabilidad, porque esto lo puse en funcionamiento cuando ingresé en el ’94. Pero fueron 23 años al frente de una institución a la que le puse todo, no solo el conocimiento, la predisposición, el amor, el tratar de estar mejor, que la institución se pueda lucir con lo que había porque nunca fue fácil el manejo de las instituciones”.
Por ahora no se detectaron faltantes. “Lo que sí, cosas muy sucias, y no sé porque se desarmó, no entiendo, me cuesta aceptar que se hayan sacado las cosas de lugar”. Además, “catalogar todo lo que ha ingresado, no lo que dejé, lo que ingresó después”.
Por último, dejó una reflexión que lo dice todo: “Parecía de puertas afuera que esto funcionaba de “10”, y no era así, y de eso doy fe”.

