En plena preparación para el torneo, el básquet masculino del club Los Andes llevó adelante una experiencia singular: un campamento rotulado como “militar”, que combinó exigencia física, trabajo técnico-táctico y dinámicas de grupo.
“El 2 de febrero arrancamos y desde entonces venimos con un ritmo durísimo”, contó el asistente técnico, Gastón Moreno, quien detalló que el plantel entrena lunes, miércoles y viernes en triple turno, mientras que martes y jueves trabajan por la mañana y descansan por la tarde. “Duro, exigente. Hace un mes que están con este ritmo”, remarcó.

La experiencia más fuerte de la pretemporada fue el campamento realizado en el camping del club, luego de un amistoso ante Midland. “Fue rotulado como campamento militar por la exigencia y el compromiso. La idea era sacar a los chicos de su zona de confort, que estén incómodos, que haya frustraciones y enojos”, explicó.
La concentración comenzó el sábado por la mañana y se extendió durante un día y medio. “A las 12 de la noche estaban durmiendo y a las 4 de la mañana arriba. Sin excusas”, relató. Tras unos minutos de aseo personal, arrancaba el turno físico a cargo de Gaspar Martínez.
Hubo fogón, trabajo técnico-táctico, actividades de coaching, ejercicios de relajación y charlas de ex militares de San Nicolás, convocados por el área de coaching del club. “Los chicos no sabían que venían. Apareció uno, se presentó y enseguida empezaron las actividades. Ya venían agotados del trabajo del sábado”, recordó.
Entre las pruebas, los jugadores debieron trasladar postes de seis o siete metros con una soga, guiados solo por la voz del capitán, ya que el resto no podía hablar. Otro grupo construyó una especie de “fuerte” con los elementos disponibles en el predio y un tercero realizó trabajos físicos intensos. “Ahí estaban fusilados, creo que esa fue la peor parte. Pero salió bien, fue aprobado”, contó. También hubo “castigos” por descuidos mínimos, como olvidar una botella: “Salía a correr o hacer sentadillas. Hasta los dirigentes las ligaban”, dijo entre risas.
Del campamento participaron alrededor de 60 personas entre jugadores, dirigentes y padres. Los chicos durmieron con bolsas de dormir y colchonetas dentro del gimnasio. “Fue la primera experiencia para todos”, destacó.
Sobre el objetivo de la iniciativa, el entrenador fue claro: “La idea fue dejar en claro el método y la intensidad con la que se va a trabajar este año. Si lo vamos a dar todo, estamos para el equipo; de lo contrario hay que bajarse del barco”.
Y agregó: “Creo que demostramos para qué estamos y por qué estamos”. Incluso no descartó repetir la experiencia: “Existe la posibilidad de hacer un segundo campamento, por ahí más exigente, y un tercero fulminante”.
El club Los Andes viene consolidando el crecimiento del básquet femenino, que este año dará un paso más con la incorporación de la Primera División. “Estoy coordinando y dirigiendo todas las categorías del femenino: U13, U15, U17 y ahora también Primera”, explicó Moreno, quien destacó que el club presentará cuatro divisiones y que el crecimiento fue sostenido en los últimos dos años. “Cuando llegué en 2024 no estaba el plantel exclusivo femenino. Se armó en poco tiempo y hoy ya tenemos cuatro categorías”, remarcó.
La creación de la Primera respondió a una necesidad concreta. “Había cuatro chicas 2008 que este año se quedaban sin categoría porque la liga no tiene U19 o U21 femenino, pasan directamente de U17 a Primera. Entonces nos vimos obligados a armar un plantel mayor”, contó. Para eso convocaron a tres jugadoras con experiencia: Mariela Maldonado, Catalina Gorostiza y Belén Luongo. “Apenas levanté el teléfono no dudaron en darme el ok”, destacó.

En total, el femenino reúne alrededor de 30 jugadoras entre todas las categorías, con una base que en un 90% se mantuvo respecto al año pasado. “Por suerte pudimos sostener la mayoría de los planteles”, señaló. Además, valoró que muchas chicas ya tenían formación previa, lo que facilitó el proceso: “Los métodos de enseñanza son los mismos que usamos en masculino. Si arrancan de cero lleva más tiempo, pero no es imposible”.
El 2026 encuentra al femenino con expectativas renovadas, luego de un gran año en inferiores, donde las tres categorías alcanzaron semifinales y lograron dos terceros puestos. “Apuntamos a jugar el último partido del año”, aseguró sobre los objetivos formativos, mientras que en Primera la meta será “ver a qué altura estamos y dónde nos encontramos dentro del torneo” con un plantel joven que buscará seguir haciendo historia dentro del club.

