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Un ramallense en campos australianos: “De un año para el otro cambiaban tractores”

A Iván Roibás le surgió la posibilidad de emigrar a Australia con una visa por un año, como una forma de perfeccionar el inglés y apuntar a un perfil profesional más competitivo. Aunque es Ingeniero Industrial, la mayor parte de los dos años que estuvo en el país de los canguros se dedicó a actividades agrícolas y ganaderas. Mientras disfruta de unas vecaciones en su pueblo y junto a su familia, ya se prepara para retornar para seguir buscando su futuro en labores más asociadas a su formación.

La llegada fue a Sídney, donde comenzó trabajando en un centro logístico. «Después de dos meses me había gustado la vida en Australia y la quería extender. Uno de los requisitos del Gobierno es que tengas un tipo de trabajo específico durante tres meses, si haces ese tipo de trabajo, podés extender por un año más. Tomé la decisión de renunciar e irme a trabajar al campo», un sector que demanda fuerza de trabajo.

El destino lo llevó al norte australiano como empleado en un feedlot de exportación. Aunque su tarea no estaba relacionada de manera directa con los animales, «sí más con el tema maquinaria, manejaba un tractor», indicó que la firma exportada al mercado del sudeste asiático. «Recibían el animal, lo tenían promedio diez días de engorde, y se exportaba vivo a estos países en barco».

En esa región, «no llueve, hace calor, seco, entre 30 y 36 grados, todos los días soleados, de abril a septiembre. Hice dos temporadas y me acuerdo que llovió uno o dos días en diez meses». En esta primera experiencia en el campo no advirtió grandes diferencias en el sistema de trabajo, aunque sí remarcó que «de un año para el otro cambiaban tractores».

Después se fue a probar suerte al otro extremo del país, en labores agrícolas. «Trabajé en tres campos diferentes en el sur. Dos en Australia occidental, que se caracteriza por la minería, el suelo es arenoso, con piedra, seco, poca lluvia, estuve en dos empresas de este lado. Y después en Australia del sur, pero es en la mitad del país, ahí es más parecido al suelo argentino, hay otros rendimientos».

Las características. «El area es muchísimo más grande que acá, trabajé en tres empresas, dos productores locales de 8, 9 mil hectáreas, debe ser el promedio del productor australiano, y después hay empresas más grandes, yo estuve en una sociedad que ese año se había achicado a la mitad, pero estábamos trabajando 65 mil hectáreas. Son zonas de un cultivo al año, trabajé con cebada y trigo».

Aclaró que «no hay riego, pero en el último campo que estuve trabajaban mucho la tierra antes de la siembra, esparcían yeso y otro material, invertían mucho en el suelo antes de la siembra para que la poca lluvia que cae en el campo puede ser bien absorbida por la tierra. También hacían perforaciones en el campo para las infiltraciones».

La modalidad de contratación es eventual y flexible. «Ellos te contratan, le llaman de forma casual, eventual, vos acordás un precio por hora, y en cualquier momento tanto el empleador como el empleado pueden terminar el contrato, porque se trabaja mucho por temporada, hay mucha flexibilidad». Y agregó: «Al ser fácil el despido, se hace muy fácil la contratación, es muy rápido. Es como una puerta giratoria, salís de un lado y entrás al otro».

Aportes y beneficios. «Vos llegás a un acuerdo por el sueldo bruto por hora, a ese sueldo el empleador le hace un aporte del 10 por ciento, más o menos, que va a una caja jubilatoria privada que uno elige». Y apuntó: «Es sueldo bruto menos deducciones, que son los impuestos que se lleva el Estado australiano. Por ser argentino yo no tengo ningún beneficio en salud».

Para ese tipo de circunstancias, «el australiano paga un aporte más grande en impuestos, ellos tienen Medicare, que es una  cobertura médica para una emergencia o estudio en un hospital». En cambio Iván contrató un seguro. «Son caros, yo los tengo para emergencias. Para una consulta médica le pago la tarifa al médico».

El sistema australiano exige una serie de requisitos para acceder a la visa —nivel de inglés, estudios y fondos propios—, pero ofrece oportunidades laborales concretas. «Argentina está bien ubicado, hay una buena cantidad de visas, tienen muchos requisitos comparado con algunos países europeos, pero hay muchos países en Sudamérica que no tienen».

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