Seguimiento por un posible caso Covid positivo – segunda parte
Segunda parte: Para el que se perdió la primera parte de esta crónica, (publicada el día viernes 22 en las páginas de radio meta, acá se las dejo por si la quieren leer:) déjenme decirle, que sin dudas desde el viernes 16 vengo sobreviviendo a esta batalla interna y externa, que en parte antecede y escapa a mis propias opiniones y deseos, dejándome llevar únicamente por los consejos médicos, y el cariño de mis allegados.
He descrito con precisión como en estos 6 días, la he pasado bajo el título de persona con riesgo y a la vez amenaza para mi propia comunidad. Así que retomaré en mi sexto día de pesadilla.
Jueves 21: Ya sin migrañas, con olfato, buena vos, bien de ánimo, sin chillido y respiración fluida, “el camión” que tenía encima todos estos días parece que se está retirando. Camión que reconozco a la perfección después de cada ataque de asma. El famoso llamado por el seguimiento desde la sal de primeros auxilios de villa Ramallo vuelve a fallar. Ni el miércoles ni hoy se comunican conmigo, quien si lo hace como cada mañana y cada tarde es mi doctora de cabecera. Quien en muchas oportunidades prefiere llamarme para escuchar si mi vos ha cambiado… ¡Digo!, ¿cuantos doctores hay que a pesar de que tienes un seguimiento por parte del sector público, de todas maneras te llama y te manda WhatsApp todos los días, de mañana y de tarde, simplemente para ver como estas?, ¡para acompañarte!. Creo que como todo en la vida hay personas que eligen una profesión y la llevan adelante con mucho amor, y después de eso están las vibraciones, que hacen de un paciente doctor una relación llevadera, y cuando no es así, sacas turno en otro consultorio.
Hoy me preguntan cuánto me falta para el resultado y mi respuesta es la misma; me dijeron 3 o 4 días…

Viernes 22: Segundo día consecutivo de estar al 100 %, una semana ya desde los primeros síntomas, por supuesto que sigo aislada, al igual que mi marido que sin síntomas alguno sigue las recomendaciones médicas, que por ser contacto estrecho son 14 días para él. Siendo conscientes de que la mejor manera es que evitemos seguir expandiendo una pandemia.
Sábado 23: Como no me llamaron más desde ese martes 19, día del hisopado, decido llamar a la sala de primeros auxilios con la esperanza que mi resultado hubieran llegado, y la negativa me hizo caer en la idea que ya no serían 3 o 4 días para obtener una respuesta. Sigo con el paf preventivo de mañana y de noche, paf de emergencia cuando me veo agitada, con las pastillas de corticoides y el antibiótico.
Domingo 24: Con muchas ganas de salir a pasear, pero la conciencia ciudadana puede más que las ganas, estoy bien, disfrutando de mis hijos y esperando a un lunes en el cual le deposito toda mi fe.

Lunes 25: Mi doctora de cabecera, me hizo caer en la idea que ya habían pasado 10 días de esos primeros síntomas, 5 de que habían desaparecido por completo. Así que teóricamente estaría de alta, si fuera un positivo, pero como no me llaman desde el organismo de salud público, acá estoy… En casa, solo esperando… El seguimiento parece que no existiera.
Martes 26: Parece que mirar el teléfono a la mañana atraería un llamado… Pero no es así.
Miércoles 27: Decido llamar yo a la sala de primeros auxilios, después de 3 intentos fallidos, el doctor que es parte de mi seguimiento me pregunta como estoy y me comunica que aún no han llegado los resultados, que ya estoy de alta por la cantidad de días que pasaron (¡si ya 12 días!) y que mi marido espere un día más y retome su rutina.
Jueves 28: Nadie llama, ya puedo salir, aunque la incertidumbre me carcome por dentro, ¿lo tuve o no lo tuve?, decido llamar una vez más, La Conclusión aún no la obtengo.

Viernes 29: Ya mirando mi celular calculo que si no suena para las 9: 30 soy yo la que tengo que marcar. La promesa del otro lado es que en 10 minutos se comunican conmigo, para decirme si el resultado ha llegado al hospital, que averigua y me informa… En esta ocasión si tuviera que poner un emoji, sería el que tiene los ojos achinados por la tristeza.
¡14 días!… ¡Solo dos llamadas entrantes desde el organismo público de salud!… Promesa de un seguimiento que no lo es… Sistema fallido a la hora de entregar los resultados, aunque casi es entendible por la cantidad de casos o sospechas por Covid… ¡Hoy no sé si lo tuve!… Pero lo que más me molesta es que solo fui un nombre en una lista, un número en una placa, y no una ciudadana a la que debían llamar de vez en cuando para ver como estaba, ya que era de riesgo… No sé… No siento enojo… Me siento triste… Triste por la salud pública de mi querido Ramallo.
Por: María Gancio.

