Carta abierta a los empleados de las entidades bancarias
¿El coronavirus está sacando la peor cara de la humanidad?
Todos nos sorprendemos al leer o escuchar noticias como estas:
– Una mujer en un supermercado australiano presuntamente le clava un cuchillo a
un hombre en una confrontación por papel higiénico.
– Un estudiante de Singapur de etnia china, es golpeado en las calles de Londres y
abandonado con la cara fracturada.
– Manifestantes en la isla de Reunión, en el Océano Índico, dan la bienvenida a los
pasajeros de cruceros lanzándoles insultos y rocas.
Todos decimos: “¿¿Ehhhhhhh?? La gente se volvió loca”
Pero… ¿qué pasa acá, a tan solo unas cuadras, en nuestra calle principal?
¿Será que tanto protocolo nos volvió inhumanos? ¿Estaremos perdiendo la empatía junto
con la salud?
Si es así, estamos en un grave peligro. Porque vamos a perder “eso” que nos hacía
especiales y de lo que las personas que venían de afuera se sorprendían…
Esa característica tan nuestra, que adquirimos por vivir en un lugar entre ciudad y pueblo.
Donde todos nos conocemos por el nombre…
Sabemos quién vive frente a la escuela…
o el nombre del hijo del mecánico…
Incluso tenemos esa sensación de piel de gallina cuando escuchamos la sirena de los
bomberos, porque sabemos que algo malo le sucedió a alguien que conocemos.
Éramos confiables, cercanos.
Decidí escribir esto porque me preocupa realmente lo que está pasando.
En Villa Ramallo ir al banco se convirtió en sinónimo de tortura.
No hay un vecino que no deteste hacerlo. Por situaciones como las que voy a contar a
continuación:
Esto pasó un Jueves de Diciembre en horas de la mañana (comenzó a la mañana) siguió
después del mediodía, en esa época el horario era de 10 a 15.
Mi mujer me comenta que llegó al banco alrededor de las 10: 30 de la mañana.
Como hacemos todos, golpeó la puerta, preguntó si funcionaba la terminal de autoservicio
que había estado rota toda la semana.
Como era de esperarse NO funcionaba. Pide se la tenga en cuenta para entrar por caja para
hacer el depósito a proveedores.
Le dicen que no. Que debe hacerlo por el cajero de afuera. Se va a la larga fila del cajero y
espero junto a las otras (muchas) personas…
En esa espera, se conmovió al ver como una pareja de ancianos se encontraba esperando a
las 11:25, al rayo del sol, que sea la tan ansiada “hora de su turno” para poder entrar a la
sucursal y hacer el trámite que no pudieron (repito no pudieron – no es que no quisieron – no pudieron!!) hacer por internet.
Luego de más de 50 minutos, un hombre muy conocido, pide – nuevamente- por favor que
le tomen el depósito por caja, una vez más se escucha como se lo envía al cajero exterior y
sorpresa: el cajero de afuera no andaba.
Este hombre, ya ofuscado por haber perdido toda la mañana en la puerta del banco, bajo el
ardiente sol de verano, comienza a golpear las puertas y a exigir ser atendido.
La señora policía, con muy malos modos, le dice que a ella no le grite. Lo cual hace que este
hombre le exija hablar con alguien del banco y no con ella, porque ese no es su trabajo (creo
que todos coincidimos en que los policías no deberían estar de porteros, sino de custodia).
Después de unos gritos, sale el empleado del banco y en tono burlón le dice:
_
“G*** (lo llama por su apodo), me extraña de vos, que NO sos un tipo grande, deberías
saber manejar el cajero”.
Este hombre, ya casi desesperado, le dice:
_ “ Necesito depositar, me tengo que ir y hace una hora que estoy acá y encima no anda el
cajero! Es una burla”
Mi mujer agrega: “Hace una hora que hacemos la fila y el cajero no anda”.
Este muchacho se sonríe y dice: “ahora lo arreglamos…”
Wooooouuuuu…. ¿Ahora lo arreglamos? ¿Tenía arreglo o solo estaba apagado?
Acaso no veían a la gente que hacía la fila del cajero que se movía muy lenta porque solo
funcionaba uno solo ¿??
Detrás de eso sale la otra empleada del banco y ofendida les dice a todos los que esperaban,
que no iba a atender a nadie sin turno…
Inmediatamente una mujer le intenta explicar que tiene que hablar con alguien porque no
tiene internet para sacar turno y todos vemos como le cierran la puerta en la cara.
Pasó media hora más, todos seguíamos ahí. Inmóviles. Inquietos. Entre angustia, bronca y
mucha impotencia.
Lo más triste es que cada día te enteras de situaciones como éstas…
La semana pasada, tuve que hacer un depósito a un proveedor y tuve que mandar 49 fotos
de WhatsApp porque no me dejaron hacerlo por caja y el cajero de afuera tiene límites.
Obviamente, me pidieron que la próxima vez trate de hacerlo en un solo depósito…
Si pudiera (pensé)
El Miércoles pasado tuve que ir a pedir una nota que debía escribirme un empleado del
banco la cual necesitaba en carácter de urgente y nadie me atendió.
Pasé varios minutos afuera, recordemos que llovía y la verdad es que no había gente
esperando y nadie dentro, me cansé de verme parado allí, sin tener respuesta. Me enojé
(mucho) y me fui.
Entonces me pregunté: ¿qué nos pasa?
Necesitas hacer depósitos de las sumas establecidas para hacerlos por caja y te dicen que
igual debes sacar turno o hacerlo por afuera…
Así fue como después dos días consecutivos de ir al banco, explicar que debíamos realizar
ese depósito a proveedores en esa fecha, porque a vos no te dicen:
“Ahhh no tenes turno, bueno págalo cuando puedas” … No te dicen: “hasta que no
deposites no te envío la mercadería”.
Mercadería que es tu medio de trabajo. ((¿Se entiende?))
¡Terminamos viajando a San Nicolás, con una importante suma de dinero que no puede
depositarse por los cajeros de afuera y lo hicimos sin problemas!
Digo… si tanto se respeta la normativa ¿no deberían recibir estos depósitos por caja como
lo establece la misma?
La verdad es que uno se siente “manoseado”…
Sos cliente del banco, pero no tenes derecho a entrar y ser atendido.
Lo más asombroso de esto es que quienes están dentro, no tienen la intención de atender.
Porque seamos sinceros…
No se trata de protocolos, se trata del buen trato, de recordar que tienen una función de
servicio, de entender que muchas veces hay situaciones que requieren de su intervención sí
o sí.
Y para ser honesto, no sería justo poner a todos en la misma bolsa, como siempre hay
personas y personas… Porque también hemos visto cuando te dicen:
_ “espérame 10 minutos que ahora lo vemos. Si estás con mucho dinero entra y espera
dentro”
Lamentablemente son los menos.
Pero, ¿qué pasa con las otras situaciones donde las personas…
… perdieron sus tarjetas, o deben recibir nuevas, aquellas que necesitan saber el estado de
sus cuentas, que quieren hacer consultas sobre los resúmenes, que necesitan hacer trámites
x caja, que requieren de la ayuda de un empleado para poder resolver una situación, que no
saben manejar los cajeros y nadie se acerca, que no cuentan con internet…
¿Qué pasa cuando se confunde “la normativa” con la falta de respeto?
Porque en ocasiones eso es lo que sentimos. Que nos faltan el respeto. Que se abusan de la
situación.
Gente… ¡No perdamos lo esencial! Sigamos siendo humanos.
Cumplamos con las normas, cuidándonos. Y no me refiero solamente a andar con el alcohol
encima todo el tiempo…
…
¡Noooo, hablo de cuidarnos de verdad!
No tengamos a los viejos asoleados afuera parados por horas en una fila…
Escuchemos a la gente, si tiene un problema que requiere ser resuelto a la brevedad, por lo
menos, digámosle que hacer!
No cierren la puerta y digan volvé con turno. Porque los turnos son a 15 días y uno tiene el
problema hoy. Y encima, muchas veces no te atienden a horario o incluso ni siquiera estás
anotado.
Y que no se mal entienda, nadie quiere privilegios ni concesiones. Queremos respuestas
amables, una solución, que nos digan cómo proceder…
En otras palabras… Pretendemos respeto señores.
¡Respeto!
Porque esto es Ramallo. Nos vemos la cara todo el tiempo. Y a quien le cierran la puerta en
la cara, lo cruzas en la vereda a la tarde.
Y no se olviden que algún día, ustedes los que están adentro, pueden ser quienes necesiten
ayuda de nosotros, los que esperamos en la puerta.
Atte,
Javier – usuario del banco, pero sobre todo vecino de Ramallo-

