Robertino Stoccafisso: “El esfuerzo que hago por San Martín no lo haría en otro club»

San Martín de Pérez Millán atraviesa una etapa de máxima exigencia competitiva, con un presente que lo encuentra disputando tres frentes: Torneo Clausura, Copa Nicoleña y Regional Amateur. Esta mañana, Robertino Stoccafisso, referente del equipo, habló en Radio Meta de un calendario que parece no dar tregua, de la pasión que empuja y del sentido de pertenencia que ordena cada decisión.

El defensor integró por segundo año consecutivo el equipo TAP de San Pedro en la Copa Potrero, el torneo organizado por Sergio «Kun» Aguero con enorme repercusión nacional. Para él, la experiencia trasciende el resultado. “Cuando Hernán me dijo de volver a jugarlo, no lo dudé. Es un mimo al corazón”, señaló, sorprendido una vez más por el nivel organizativo. “Desde que entrás hasta que te vas, te hacen sentir como un profesional. Tenés kinesiólogo para vos, médico, vestuarios de primera. Las cámaras, las notas, todo… se re disfruta, y más a esta edad”.

Con TAP llegaron hasta semifinales, instancia en la que quedaron afuera contra el equipo que luego fue campeón. “Los dos años perdimos contra el campeón, es increíble. Este año en semifinal nos superaron, por ahí no por mucho, pero hicieron un poco más. Se cerraron bien atrás y no pudimos”, analizó, y reforzó su mirada con un reconocimiento sin vueltas: “Son merecedores de haber llegado a la final y haber ganado. Eso también te deja un poco más tranquilo”.

Durante la competencia, TAP jugó cinco días seguidos en fase de grupos, entre el 15 y el 19 de noviembre, con apenas una jornada de descanso. “Estábamos empachados de fútbol. Es lo que más nos gusta en la vida, pero hubo momentos que no queríamos ponernos los botines”, admitió entre risas, graficando el trajín diario: “Era limpiar todo el día la ropa, las medias, la calza que no se secaba”. Y aunque el desgaste estaba a la vista, resalta lo que los sostuvo: “Es lo que nos apasiona y estoy agradecido por lo que nos tocó vivir”.

La logística los puso, incluso, ante dobles partidos en un mismo día. “Si coincidía el horario con San Martín, siempre era Pérez. Tenemos algo muy especial con el club de nuestro pueblo”, remarcó, y recordó uno de esos días al límite: “Creo que jugamos a la una en Buenos Aires, terminó a las dos, nos vinimos a Pérez y a las seis estábamos citados de vuelta. Jugamos los dos partidos, los 90 minutos, y adicionó ocho!…».

Ese sentido de pertenencia, además, se enlaza con su mirada hacia las nuevas generaciones del club. “Me encanta ver a los chicos del pueblo con nuestra camiseta. Eso para mí es lo más lindo que hay”, dijo sobre Esquivel y Bengochea, juveniles de 17 años que se afianzaron en el plantel. “Tienen una personalidad terrible. Andan muy bien y son de acá, eso me llena el alma”.

Mientras tanto, San Martín compite en simultáneo en tres torneos: el oficial de la Liga Nicoleña, la Copa de la Liga y el Regional Amateur. El plantel es corto y el cuerpo lo sabe. “El esfuerzo que se hace es gigante. Llega un momento que, por más ganas que le metas, las piernas no dan”, confesó.

En el plano del Regional Amateur, el objetivo de mínima se cumplió: San Martín terminó primero en su grupo y tendrá 15 días sin repechaje. “Ese descanso nos viene perfecto. Ojalá nos permita llegar bien a lo que viene, porque venimos jugando 90 minutos el domingo, 90 el lunes… es un montón”, sostuvo. Y aunque la prioridad deportiva es clara, el sueño local lo empuja fuerte: “El regional es el que más quiero jugar, pero sería hermoso conseguir pronto una estrella en la Liga Nicoleña”.

Luego de competir durante muchos tiempo con los equipos de San Pedro, San Martín está cerrando su primer año en la Liga Nicoleña. “En el nivel es muy similar a la de San Pedro, lo demuestra que allá no fuimos campeones y acá jugamos la final. Pero en organización y estado de canchas, hay un cambio terrible. Acá el fútbol fluye más, es menos friccionado porque las canchas ayudan”, afirmó.

Criado “de punta a punta” en San Martín, con pasos por la selección de San Pedro, inferiores de Newell’s, ciclos breves en Defensores de Villa Ramallo y un Argentino C en Belgrano de San Nicolás, Robertino respira cada cruce desde el mismo lugar: “El esfuerzo que hago por San Martín no lo haría en otro club. Ojalá todos cuiden ese sentido de pertenencia, eso es lo que no se negocia”.

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