Nicolás Henry cuenta su experiencia en el fútbol venezolano y la vida en Maturín
El futbolista ramallense que actualmente juega en el Monagas SC de Venezuela, contó cómo fue su primera temporada en la Primera División del país caribeño y ofreció una mirada directa sobre la realidad social venezolana. Llegó a Venezuela a principios de 2024 con la intención de vivir una experiencia nueva fuera del país y explicó: “Tenía la idea de querer irme para probar cosas nuevas, para ver cómo era el fútbol allá, y me encontré con un club hermoso”.
Durante este año no solo debutó en la máxima categoría, sino que también disputó Copa Libertadores, lo que significó un salto importante en su carrera. “Jugamos dos fases previas, cuatro partidos espectaculares. Una experiencia hermosa”, recordó.
Henry destacó la competitividad del torneo y la infraestructura que encontró tanto en Monagas como en otros clubes. “Esperaba encontrarme con algo más precario y no. El club tiene una infraestructura impresionante: gimnasio de primer nivel, estadio impecable… La liga está muy bien armada”. Sobre el estilo de juego venezolano, señaló que es intenso y físico: “Hay mucha transición, la pelota no para nunca. Por ahí internacionalmente les cuesta porque no tienen un plan B, pero internamente hay mucha competencia”. También remarcó que el nivel técnico individual es cada vez más alto. “Venezuela tiene jugadores increíbles. Quizá falla en lo táctico, pero físicamente y técnicamente son muy buenos”.
El defensor compartió plantel con futbolistas de distintas nacionalidades, en una liga que permite la presencia de varios extranjeros por equipo. En lo deportivo, calificó el año como muy positivo para Monagas, que terminó cuarto en la tabla general, acumuló un invicto de catorce partidos, el más largo de su historia, alcanzó las semifinales de la Copa Venezuela y logró una victoria importante en Uruguay ante Defensor Sporting por la Libertadores. “El año fue muy positivo. Monagas es un club grande, está entre los que pelean”, afirmó.
Henry también habló sobre su experiencia de vida en Venezuela, un país que suele aparecer en los medios asociado a conflictos políticos, protestas, inflación e inseguridad. Admitió que esas dudas influyeron en su decisión antes de viajar. “Fue algo que pesó en mi decisión al irme: el contexto social”. Sin embargo, lo que encontró allí fue diferente a lo que imaginaba. “Mucho de lo que se cuenta se sobredimensiona o no es tan así. Cuando yo llegué se hablaba de protestas por el cambio de mandato… Yo iba a entrenar y en la calle no veía una protesta”. Sobre la seguridad y la vida diaria, aseguró: “No sufrí inseguridad en todo el año. Vas al supermercado y es todo normal. Eso de que no hay comida no existe”. Al vivir en Maturín, ciudad del Monagas, sintió incluso un ambiente parecido al de Ramallo: “Tiene mucha costumbre de pueblo. Por eso me sentí tan cómodo”.
Señaló que se percibe la desigualdad social: “La diferencia entre clase baja y alta está muy marcada. Clase media prácticamente no existe”. Respecto al costo de vida, explicó que, desde su posición de futbolista profesional, el país le resultó accesible. “A mí me pareció un país barato, siempre comparando con Argentina. Pero claro, hablo desde un lugar de privilegio”. Henry vive solo en un departamento dentro de una urbanización y regresó a Argentina a fines de noviembre, aunque no descarta continuar en Venezuela. “Tengo la posibilidad de seguir, el club quiere que continúe”.


