Condena por el crimen de Butara: «Nadie va a devolver a César, pero pudimos darle un cierre a la parte judicial»
Tras el veredicto que declaró culpables a los tres acusados que llegaron a juicio por el crimen de César Butara, el ayudante fiscal de Ramallo, Fernando Ocariz, habló este lunes en Radio Meta sobre el trabajo de investigación que culminó con las condenas. Destacó el esfuerzo realizado durante más de dos años y medio, el acompañamiento a la familia de la víctima y explicó por qué la Fiscalía había solicitado prisión perpetua para los cinco imputados de la causa.
«El viernes fue el cierre de dos años y medio desde que empezamos la investigación. No habíamos hablado antes porque con una investigación en curso no era conveniente brindar demasiada información. Por suerte pudimos darle una conclusión a todo esto con una condena para estos tres muchachos y, sumadas las condenas de febrero, los cinco acusados recibieron sentencia condenatoria. Eso respalda el trabajo que se hizo en equipo desde la Ayudantía, la Fiscalía, la Policía y también con la colaboración de muchos vecinos de Ramallo.»
Sobre el vínculo que se generó con la familia Butara durante todo el proceso judicial, explicó: «Nosotros estamos siempre en el peor momento de una persona o de una familia. Llegamos para hacer un trabajo totalmente frío, calculado y científico: obtener y preservar la prueba para poder aportarla el día del juicio. En este caso me tocó conocer a toda la familia Butara, que son excelentes personas. Durante estos dos años y medio mantuvimos muchas reuniones y conversaciones. Que todo ese trabajo haya sido respaldado por quienes tenían que decidir fue un cierre con un alivio para todos.»
Sin embargo, aclaró que el resultado judicial no puede interpretarse como una victoria. «Nadie ganó nada. No gané un juicio el viernes. En estos casos nadie gana porque la pérdida es irreparable y nadie va a devolver a César, pero pudimos darle un cierre a la parte judicial. Terminó con cinco condenas y tanto el tribunal en febrero como el jurado popular ahora entendieron que lo que sostuvo la Fiscalía fue exactamente lo que ocurrió aquel día.»
Respecto de las diferencias entre las condenas, Ocariz explicó que la postura de la Fiscalía siempre fue la misma para los cinco imputados. «La acusación fue igual para los cinco. Nosotros pedimos prisión perpetua para todos porque entendimos que fue un plan criminal organizado. No nos importó quién estaba afuera, quién estaba adentro o quién disparó. Para nosotros los cinco participaron de un mismo plan para cometer un robo y matar si era necesario.»
Y agregó: «No estamos de acuerdo con que haya condenas diferentes. En febrero dos recibieron 20 años porque el tribunal entendió que tuvieron una participación secundaria. Ahora, respecto de Pereyra Retamal, el jurado entendió una calificación distinta. Son cuestiones técnicas del derecho. Nosotros vamos a pedir la pena máxima de 25 años.»
Consultado sobre las posibilidades de apelación, fue categórico. «Seguramente las defensas van a apelar porque es su trabajo hacerlo, pero no vemos ningún motivo, ninguna nulidad ni ningún agravio que pueda modificar estas condenas. Estamos convencidos de que serán confirmadas.»
Al analizar cuáles fueron las claves de la investigación, destacó el compromiso de quienes colaboraron desde el primer día. «La valentía de la familia fue fundamental. Todas las personas que estaban dentro de la casa declararon de manera impecable. También fue muy importante la colaboración de los vecinos de los imputados, que lejos de ocultar información dijeron la verdad sobre lo que había sucedido.»
Además, resaltó el trabajo conjunto de las fuerzas de seguridad. «El trabajo del grupo de calle de la comisaría y de la DDI de Ramallo fue muy preciso. El primer allanamiento ya permitió encontrar pruebas importantes. También hubo una rápida colaboración de la Municipalidad con las cámaras de seguridad y el acompañamiento permanente de la fiscal Marcantonio.»
Otro aspecto determinante, según explicó, fue la rapidez con la que fueron detenidos los sospechosos. «La inmediatez es todo en estas investigaciones. Los atrapamos ese mismo día y eso impidió que pudieran deshacerse de muchas pruebas. Cuando se pierde tiempo, la investigación se complica muchísimo.»
Sobre la estrategia de la defensa durante el juicio, indicó: «Intentaron sacar a uno de la escena del hecho y plantear la inimputabilidad de otro acusado, pero esas teorías fueron refutadas con testimonios, otras evidencias y pericias.»
Finalmente, recordó que las condenas a prisión perpetua implican el máximo rigor previsto por la legislación. «Son 35 años sin posibilidad de beneficios. Y después comienza la etapa de ejecución penal, donde la Fiscalía continúa siendo informada de cualquier decisión que se tome respecto de los condenados.»
Sobre la situación de Pereyra Retamal, Ocariz explicó que la pena aún debe ser determinada en un juicio de cesura, previsto para esta semana. «El miércoles se va a realizar el juicio de cesura, donde la jueza va a determinar la pena teniendo en cuenta los atenuantes, agravantes y los antecedentes. La escala penal prevé un máximo de 25 años y nosotros vamos a pedir la pena máxima. Creemos que va a ser así. Si a quienes tuvieron una participación secundaria se les impusieron 20 años, no esperamos menos de eso para alguien que tuvo una participación mucho más importante en el hecho».


