Mariano Ramos: “A veces conviene dejarlas en el lugar porque no se garantiza la conservación”
El arqueólogo de la Universidad de Luján, Mariano Ramos, fue entrevistado en RADIO META por el hallazgo de cadenas que habrían pertenecido a la batalla de Vuelta de Obligado. “Están sueltas, son tramos de cadenas, están tomadas de algo, quizá de su propio peso, por eso no se pueden mover”, explicó.
El pescador Jorge López, oriundo de Vuelta de Obligado, fue quien detectó los tramos en la playa del lugar. “Las cadenas son de hierro, estaban en muy mal estado, por lo menos los cachitos de cadena que trajimos nosotros para analizar. Los eslabones están partidos, muy deteriorados, oxidados; podes ver el interior del cuerpo de las cadenas de cada eslabón”, indicó Ramos.

El día lunes 10 de agosto, un grupo de investigadores de la Universidad de Luján viajó para tomar muestras que permitan confirmar o descartar si pertenecieron a la histórica batalla. “Esas muestras que trajeron los miembros del equipo las fotografiamos. Pero primero las acondicionamos porque vinieron en bolsas con fangos que era el medio en que se encontraron, tenemos que preservar el medio de esas muestras, llevan sumergidas 175 años”.
“El paso que sigue es el estudio que hace el ingeniero Horacio De Rosa, de la Facultad de Ingeniería de la UBA, que va a estudiar los componentes de la cadena. La masa que se construyó puede variar de acuerdo a la época. En algún momento tenían más componentes de un elemento que de otro, la estructura también era distinta, ellos observan con microscopio”.
“El eslabón tiene forma de elipse que se interrumpe en el medio por un travesaño de lado a lado, un contrete, eso hace que el eslabón no se aplasté. Las características del contrete son muy importantes para el análisis de los ingenieros, interesa principalmente la parte de la soldadura, como se une a cada lado del eslabón”, explicó Ramos.

El arqueólogo que hace algunos años trabajó con su equipo en una investigación en la zona de El Tonelero en Ramallo, indicó que además del estudio que va a hacer el ingeniero De Rosa, es importante el contexto donde fueron halladas las cadenas. “Eso es muy importante para la arqueología, y acá están apareciendo los indicios en el lugar del hallazgo, el lugar lo tenemos contextualizado. Después pasaríamos a otra parte de laboratorio donde se analizarían cada uno de esos indicios que se encontraron en ese escenario”.
Respecto a las características de las cadenas, agregó: “Es un trozo de esas cadenas que cruzaban de costa a costa el Paraná. Lo que aparecen son unos 15 eslabones, además, esos eslabones tendrían continuidad en el rio, pueden estar enterrados en el sedimento, eso nos da la pauta que hay tramos muy largos adentro. Los eslabones oscilan entre 12 y 15 cm de largo y 10 de ancho, considerando el estado en que están”.
Por último, se refirió a lo inconveniente que sería retirarlas del río. “Pensemos que las cadenas cuando estuvieron enganchadas a los barcos, en un sistema con el ancla del barco, tuvieron su vida en barcos durante 20 30 años, desde 1845 a la fecha pasaron sumergidas, incorporadas al barro, sedimento, entonces cambiaron las condiciones, cuando se entierran o están en determinadas condiciones naturales sufren un proceso de litificación. Las condiciones en las que estuvieron son muy distintas que si uno las saca y las deja afuera. Si uno sacara un casco de la batalla que estuvo hundido más de 170 años, ese casco cambiaría las condiciones en forma brutal. Sería como si tomara un terrón de azúcar entre los dedos, se desmenuzaría, con las cadenas pasaría algo parecido. A veces conviene tener la imagen y dejarlas en el lugar porque no se garantiza la conservación, estas son las recomendaciones que da la UNESCO, y organizaciones vinculadas al patrimonio en cada país”.

