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Marcela Holotte: «Es un cambio de vida impresionante»

Marcela Holotte es una mujer de Villa General Savio que durante el último embarazo empezó con complicaciones renales que terminaron con un trasplante en diciembre de 2021. Pero el camino no fue nada fácil: hubo un médico que le sugería interrumpirlo, un bebé que nació prematuro, diálisis, y una cirugía que le provocó un paro cardíaco. Una historia de amor y lucha con un final feliz gracias a la donación de órganos. A continuación, su testimonio.

“Mi dificultad renal empezó con el embarazo de mi hijo más chico, hace 7 años. A los 3 meses, mediante un control de rutina, me detectaron a través de laboratorio que tenía síntomas de una mala función renal. Me mandaron a realizar otros estudios y, lamentablemente,  se confirmó que mi función renal estaba disminuyendo; en ese entonces estaba funcionando el 20 por ciento de cada riñón. La opción que me dieron fue interrumpir el embarazo porque aparentemente esa era la causa del problema».

“No conforme con este diagnóstico, busque otros especialistas, junto a mi ginecólogo, el Dr. Diego Pérez,  y terminamos en Rosario, en el Sanatorio de la Mujer, donde un equipo completo de obstetras, nefrólogos y clínicos, me estaban esperando. Cuando llegué, nos hicieron millones  de estudios, tanto a mí como a mi hijo. La opción que me dieron fue seguir con el embarazo en forma muy controlada, advirtiéndome que no iba a ser fácil y que no iba a llegar a término».

“Luego de hacer el control mensual, eso incluía una internación de una semana, diez días, aproximadamente, donde me hacían todos los estudios a mí y al bebé, a las 34 semanas de gestación se llegó a la conclusión de que ya no podía seguir manteniendo el embarazo. Por lo tanto, se hizo una cesárea de urgencia porque la criatura tenía muy bajo peso, estaba muy desnutrido, y  no le estaba llegando el oxígeno necesario para poder seguir avanzando con el embarazo. Me hicieron la cesárea, nació con un 1.400 g, muy chiquito, estuvo un mes entre Neonatología y Terapia, y ya mis riñones no aguantaron la cesárea, quedé internada también un mes, mi criatura la conocí una semana después, no podía verla porque tenía que hacerme  muchos estudios, controles y transfusiones porque quedé muy anémica; así que tarde varios días en conocerlo personalmente”.

“Luego de recibir el alta, al año comencé con hemodiálisis, tres veces por semana, un proceso que no es lindo, obviamente, es cansador, muchas veces uno viene agotado, otras veces te deja en cama todo el día, no es nada linda esa situación. Eso fue durante 6 años, que estuve en diálisis. Siempre, desde un primer momento, me anoté en lista de espera de Incucai, con la esperanza de que algún día iba a llegar. Yo me trasplanté en diciembre de 2021, pero tres meses antes, aproximadamente, tuve una cirugía de urgencia por otros motivos de salud, no era por la cuestión renal, pero eso fue muy complicado, porque como ya venía con ese diagnóstico, la cirugía se complicó a último momento, hice un paro cardíaco postoperatorio, estuve tres días intubada, muy feo, salí, gracias a Dios salí, y a los poquitos meses me llaman que estaba el trasplante. La verdad que fue una situación de felicidad y de miedo, porque con la cirugía que había tenido me costó recuperarme, y uno obviamente que va con toda la expectativa pero también con un poco de miedo porque no sabe lo que va a pasar. Pero gracias a Dios, ese 10 de diciembre de 2021 fui trasplantada con éxito, costó la recuperación porque le costaba arrancar a este nuevo órgano, tuve que hacer diálisis también porque no quería trabajar, pero desde ese día hasta el día de hoy, gracias a Dios, me cambio la vida, me cambio la calidad de vida. Si bien tengo que cuidarme mucho en las comidas, sigo medicada y eso va a ser de por vida, pero me ayudó muchísimo a salir adelante. Yo, de hacer prácticamente nada, porque mi cuerpo no quería, estaba cansado, débil… hoy volví al trabajo, puedo estar con mis hijos, volví a hacer deportes que también lo había dejado, la verdad que es un cambio de vida impresionante”.

“En relación a mi hijo, a él sí le quedó una secuela, le quedó una discapacidad, pero los dos estamos vivos, disfrutando de la vida, es hermoso poder disfrutar en familia. Me cambió todo, me cambió la salud, me cambió hasta la forma de pensar, porque si bien siempre fui donadora de órganos, nunca me había adentrado al tema, no estaba informada, pensé que nunca me iba a pasar, pero un día pasó y ahí me empecé a informar, tengo muchos grupos de apoyo,  inclusive en el centro de diálisis donde estaba también es un apoyo emocional increíble de todo el personal y de nosotros mismos, de los que estamos ahí porque estamos por el mismo motivo”.

“Tal vez falta un poco de toma de conciencia de lo que es la donación de órganos, porque información hay, pero tal vez, si no te pasa,  uno no se toma el tiempito para averiguar, para informarse, para conocer… hay mucha información que tal vez nos es la correcta, me he dado cuenta en este tiempo, hay mitos. Yo creo que el hecho de estar en ese dolor, de perder un familiar, un ser querido,  y saber que podés darle vida a otro, es muy importante, y creo yo que te da una paz interior que estás salvando la vida de otro, no solo de una persona , estás salvando la de varias, y es una satisfacción enorme dentro de ese dolor de perder un ser querido”.

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