El Juego de la Vida

Los incendios en el Delta podrían superar hasta 10 veces el promedio anual

Integrantes del Museo de Ciencias Naturales «A. Scasso» de San Nicolás, que siguen semanalmente el comportamiento de los focos de incendio que se originan en la zona del Delta del río Paraná a través de un satélite de la NASA, calculan que este 2020 habrá diez veces más de incendios que en los últimos ocho años.

Este viernes, en una entrevista con RADIO META, Jorge Liotta se refirió a las causas del fenómeno. “No hay una explicación clara de qué es lo que está pasando. Es fácil decir porqué en el sentido ambiental, el tema de la bajante del río, la falta de lluvias en la zona nuestra, una cantidad de pasto seco en la isla, son condiciones buenas para que se prenda fuego”.
Sin embargo, no es tan sencillo identificar a los responsables. “Yo no tengo la seguridad de quién lo está haciendo, he escuchado un montón de hipótesis, la más frecuente es la de los ganaderos , no estoy tan seguro de ésto, los fuegos empezaron en febrero o marzo, es una época de seca, no es la frecuente de quema de pasto para rebrote de la hacienda, viene persistiendo durante todo el invierno cuando no hay lluvia ni perspectiva de que el río suba, y los ganaderos saben que prender en esta condición es hacer desaparecer lo poco que pueden comer los animales ahora, y el rebrote no está asegurado por las condiciones ambientales. Yo he escuchado otras hipótesis, como la de cazadores, acampantes, gente que simplemente va y prende fuego… Después de reflexionar un poco, no lo asociaría a una actividad, es una confluencia de causas y cosas, por ahí descuidos, no se sabe hasta dónde puede llegar el fuego, y otras que se dan de distintas actividades, pero lamentablemente no hay precisiones”, opinó.
Las dificultades de acceso y la extensión del área aparecen como dos obstáculos importantes para el control del fuego. “Estamos hablando que el ancho del valle fluvial del río frente a nuestras localidades tiene 60 kilómetros, es el doble de distancia entre Ramallo y San Nicolás. Todo islas, pajonales, arroyos y lagunas, el cauce principal tiene dos kilómetros. Todo lo otro hasta llegar del otro lado a Gualeguay es un territorio que no tiene caminos establecidos. La identificación de focos, ir a apagarlos, es un trabajo de locos”, indicó.
Las consecuencias son variadas y en distintos planos. «Desde el punto de vista ambiental, obviamente la superficie quemada sufre, la fauna sufre, no solamente por la mortandad directa, sino por la pérdida de alimentos, empiezan períodos de reproducción donde van a estar sin refugio, hay un montón de invertebrados que tiene una muy baja posibilidad de escape frente al fuego; en el tema vegetal también el daño es variado; ni hablar de las cuestiones humanas, problemas respiratorios, etc”.
Jorge y otros integrantes del Museo de Ciencias Naturales vienen realizando desde principio de año observaciones de los focos de incendio a través de un satélite de la NASA. “Este año, a mitad de año, tenemos mucho más que el año que más hubo en los últimos ocho». Y añadió: «El promedio dice que vamos a estar en más de diez veces la cantidad promedio anual de focos de incendio”.
A continuación, los datos de la cantidad de focos de incendio por año.
2012: 3718 focos
2013: 3365
2014: 368
2015: 1137
2016: 367
2017: 334
2018: 4704
2019: 1106
2020: 8024 (hasta 26 de julio)
Promedio 2012/2019: 1887 focos
Total probable 2020 (duplicando valor actual): 16048 focos (8.5 veces).
Hay que tener en cuenta que agosto y septiembre son los meses donde se han registrado mayor cantidad de focos.

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