El Juego de la Vida

Leandro Ariel Correa, 35 años al cuidado de adultos mayores

Cuando te preguntan cuántos años hace que estás en determinada profesión, seguramente están preguntándote no solo, cuanta experiencia podés llegar a tener, sino que además, cuanto te gusta.

Corría el año 1986. Ariel con tan solo 12 años le hacía los mandados a “Tita” Cariboni Biran y a su esposo, los acompañaba en caminatas y estaba para ellos, hasta que lo invitaron para que viva en su casa, después de una familia “desmembrada”, como él reconoce, la palabra mamá se comenzó a escuchar en su nuevo hogar.

Paciencia, presencia, ayuda, predisposición, cariño, conocimientos, son algunas de las cualidades que comenzó a desarrollar a la hora de estar para aquel adulto mayor.
En 1998, con ambos adultos fallecidos, su camino sin dudas estaba marcado, y no con migas de pan como en el cuento de Hansel y Gratel, sino con profesionalismo, y sobre todo amor a su trabajo.
Comenzó a ir de una familia a otra, siempre con “cama adentro”, y hasta que al adulto le llegara el deceso. Las referencias “del boca en boca”, en muchas oportunidades, es la mejor publicidad que una persona pueda llegar a tener.
La segunda casa que lo marcaría profundo, sería el hogar de Araminta Secchi, la familia Cariboni Biran lo acogió cuando él más lo necesitaba, pero Araminta antes de su fallecimiento dejó en claro a sus hijos un pedido que no podía ser refutado, su casa sería el hogar de Leandro Ariel hasta el fin de sus días. Por escribano público, los hijos cumplieron la voluntad de su madre. Hoy en día Ariel cuenta con el techo que siempre deseó, mientras trabaja con dos familias a la vez.

En el año 2012, con todas las referencias a su favor decidió terminar el secundario, para luego abrirse paso a la enfermería. Cuatro años con un título en su poder, no dice más que los 35 al cuidado de adultos mayores, teniendo una edad de 47 años… ¿Cuánto los hay?
Monotributista, obsesivo del orden, católico sin ser practicante, se ha encontrado con familias que lo han adoptado, y las menos que han tenido algunos tratos olvidables para con él, nada que opaque las ganas de estar para ese abuelo/abuela.
“Se trata de tener un buen vínculo, dar afecto, atención especializada, si así lo requiere el adulto mayor, en estos tiempos de Covid hay que tener muchos cuidados, tratando de darles la mejor calidad de vida”…
“Nunca tomé bebidas alcohólicas, nunca fumé, ni salí de fiesta como suele hacer todo adolescente, no me di el tiempo para alguna relación amorosa, pero lo que si hice, fue entregarles mi vida por completo al cien por ciento… acá sigo y seguiré adelante”.
Por: María Gancio.

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