Julio Clark: “Uno trabaja para que los milagros se den”
Columna de sociales… Columna de “personajes” de Ramallo, al comienzo sabía que había un par de artistas, que nacieron acá, hicieron carrera y llegaron a ser reconocidos, algunos a nivel provincial, otros a nivel nacional y los menos a nivel mundial… Nada demasiado significativo para mi ver.
Recuerdo a alguien decirme que fuera periodista de calle, no de oficina, porque las experiencias iban a ser totalmente diferentes. El no haberme criado acá, el no haber sido parte de las historias de chica, sin duda me achicó el panorama en cuanto a la cultura local… Me estaba perdiendo de mucho, pero llegó una elemental lucidez, gracias a los recorridos y a las charlas.
“El personaje” de hoy tiene mucho para enseñarnos. Cuando digo Julio Clark, la mayoría automáticamente hace referencia a la banda Ramallense “La Mosca”, que no está mal, ya que es el saxofonista de la banda, pero sin dudas es mucho más… Es Julio.
A los 5 años sabía que la música sin dudas era su pasión, a los 9 la reafirmaba yendo a estudiarla, a los 13 se animó a soñar, a soñar con ser parte de una banda… Y a los 17 ya lo había logrado, junto a Fernando Castro habían formado “Reggae n´ roll”.

Nadie dijo que fuera fácil, nadie dijo que no hay que pelear por lo que uno desea, nadie nace sabiendo. Julio es consiente que hay dos tipos de artistas, el que tiene talento y el que se tiene que esforzar el doble para llegar, él se siente más identificado con este último, dice que está orgulloso de eso, ya que la pasión y el empeño por llegar te deja el mejor sabor ante el triunfo.
En una charla relajada, se nota a simple vista un hombre religioso, tranquilo, sin demasiados miramientos en los impedimentos provenientes de otros, ni el fracaso de la palabra de los demás. Centrado en las circunstancias positivas, busca disfrutar momento a momento los logros, sin dejar de mostrar el amor y agradecimiento para con su madre.
Con los pies en la tierra, como más de una vez mencionó, Julio con cada frase, te hace caer en la idea de cuanto material cultural tenemos los Ramallenses y del cual no somos del todo consiente.
Con muchas necesidades de chico, pero con mucho amor, fue siempre en busca de acordes, entró al Regimiento de Patricios, para después hacerlo en Granaderos a Caballo, continuó en La Banda Popular Infanto Juvenil por muchísimos años hasta que asumió la dirección después del fallecimiento del querido “Pirincho” Di Pasqua.
Ahora es el profesor de aquellos chicos que sueñan como él lo hizo una vez.
A sus 22 años aproximadamente y después de una charla de todos los integrantes de “Reggae n´ roll”, con Guillermo Novellis, La Mosca se empezó a gestar para llegar a los que es hoy, ¡sí! Entre medio hubo mucho ensayo, más de 8 horas como cualquier trabajo, hubo alegrías, discusiones, acuerdos y también angustias, hubo compañías que le prometían mundo y que después quebraron, hubo viajes a Buenos Aires con la ilusión de que una discográfica los elevara… Siempre hubo, sin eso hoy no serían nada.
Julio comenzó a disfrutar de lo que le estaba pasando, “para mí era mágico”, la gira por Europa lo llevó a un nivel personal del cual sospecho que no era consciente en ese entonces, las cosas buenas comenzaron a ocurrir; España, Italia, Alemania, Portugal, etc. Y llegó a lo que todo artista musical aspira; disco de oro y platino, con el saxofón, siempre con el saxo.
Sin dudas, es injusto tener que redactar en carilla y media más de 40 años de experiencia con la música.
“Desde que existe “La Mosca”, no hubo más necesidades económicas, hasta que llegamos a hoy”. Cuántas veces hemos escuchado la frase; por la pandemia… ¡Y si! La pandemia modificó los planes del 100 por ciento de la población, entre los que está la vida de los músicos, de las bandas, la vida de las giras y conciertos. La vida rutinaria de estos grupos que como tal en cada show se transforman en originales.
Hoy gracias a una pizzería, subsisten 6 integrantes de los 7 que son en la familia; de los dos hijos de julio que son músicos, el más grande vive en Bolivia. Así que su compañera de vida, empleada de un bingo (el cual se encuentra cerrado) el hijo más chico de él, el hijo mayor de ella y dos niños más que siempre quieren colaborar en algo, llevan adelante el hogar.
Trabajo tiene mucho, lo que no existe es la remuneración económica; Julio enseña en La Banda Infanto Juvenil “ad honorem” como lo hacía “Pirincho”, no tiene sueldo y tampoco lo quiere tener. Por otra parte, el trabajo con “La Mosca” no paró, incluso están por sacar un disco de grandes éxitos, con grandes artistas que fueron invitados, los esfuerzos sin dudas se redoblaron por la presencia del virus, pero poniéndoles toda la ilusión hacia un futuro…
Esperemos inmediato.
“Este virus nos hizo poner los pies sobre la tierra, caímos en la idea de que podíamos perder amigos… Y lamentablemente ocurrió… Se nos fue Adrián (bajista) compañero, y amigo”.
“Hoy tengo la ilusión puesta en La Mosca, planes hay muchísimos… Ganas de conquistar mercados. Uno sin dudas trabaja para que los milagros se den”
Por: María Gancio.

