Es de Villa Ramallo, tiene 25 años y va por su cuarta novela
Julián Díaz es un escritor que en 2021 publicó “Los días extraños”; en 2022, “Otra noche, otro lugar”; y en 2023, “A veces sueño con la muerte y me decapita”. Está en proceso su cuarta producción que lleva por nombre “Ola de mutilaciones”. Esta irrupción literaria a tan corta edad llevó al Concejo Deliberante a sacar una resolución para felicitarlo y declarar sus trabajos de interés legislativo y cultural.
Tres novelas con sus particularidades y elementos en común. “Me gusta creer que sí, es algo que fui descubriendo en el camino también. La primera fue más la aventura, siempre me dediqué a escribir poesías, análisis de películas, discos, las cosas que me gustan, cuentos… pero una novela es otra cosa, fue como adentrarme en ese mundo. Ya la segunda, con más experiencia, me di cuenta que cambié de género completamente. Sin embargo, me gusta creer que de a poco voy forjando una especie de voz autoral. Las inquietudes son las mismas a pesar del género, la primera es más un thriller criminal y la segunda un drama con comedia… Y la tercera es una comedia negra, ya ahí todo lo que escribí en las dos anteriores lo llevo al extremo, piso el acelerador, hago todo lo incorrecto que quiero hacer. En las primeras estuve más tímido”.
El primer libro está en versión papel y digital; los otros dos son electrónicos, un formato más económico y acorde a los tiempos. Además de escribirlos, los corrige (ahí también recibe ayuda), edita y hace las portadas. “Saco yo las fotos y elijo como va a ser”. En el que está escribiendo, la protagonista es cantante. “Tuve que escribir las diez canciones e hice la portada como si el disco existiese”.
Resaltó el rol que la Escuela Secundaria N°1 ocupó en su formación, ya que muchas de esas vivencias quedaron inmortalizadas en sus novelas. También fue importante el aporte de escritores. “Me formé con entrevistas y obras de autores. Leo muy variado, pero el que más me marcó, creo que lo nombro en todas las novelas, es (Mario) Benedetti”.

Para Julián, “un gran escritor tiene que ser un gran observador y gran consumidor de arte en general”. Y agregó: “Está todo ahí, hay que saber acomodar las piezas y ordenarlo dentro del universo que uno quiere crear”.
Su momento de producción es durante la mañana o tarde. “Me obligo a escribir todos los días por lo menos 20 minutos. Si estoy para una buena sesión, le doy mucho más. Sino, me pongo a corregir o a escribir otra cosa”.
Con la irrupción tecnológica, también cambió la forma de escribir. “La lengua cambió completamente, está más que nunca muy amalgamada a las redes sociales y a las plataformas de streaming que usan un lenguaje muy específico. Se vuelve más complejo si querés escribir algo como Benedetii, con un aura que usa palabras muy específicas, entonces hay que encontrar el balance entre esos dos mundos, si se quiere”.
Sobre su próximo trabajo, tiene la expectativa de que no sea uno más. “Quiero que sea mi gran obra, al menos es mi objetivo. Voy por más de la mitad, pero va a ser más larga que las otras, entre 300 y 400 páginas, no la voy a apurar”.
No hay escritores en la familia, pero el arte siempre estuvo presente en su infancia. “El tema de hacer algo artístico fue inculcado, en mi familia hubo siempre mucho cine… También la literatura, se leía bastante, mi viejo era docente, incluso enciclopedias; la música también estuvo muy presente, meterme a escondidas y agarrar un disco, eso te termina formando”.
Leer las novelas de Julián Díaz
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