De Ramallo a Budapest: el camino inesperado de Fausto Soma y las trabas para vivir en Europa

El ramallense Fausto Soma atraviesa una experiencia tan enriquecedora como compleja en Europa. Actualmente radicado en Budapest, contó en Radio Meta FM 94.1 cómo un cambio de reglas de último momento en Italia modificó por completo sus planes y lo obligó a reinventarse en otro destino.

La idea inicial era instalarse en Italia para tramitar la ciudadanía, pero todo cambió pocos días antes de viajar. “La idea era venir a hacer la ciudadanía en Italia, pero se complicó cuando la primera ministra, Georgia Meloni, y el ministro Taggiani hicieron un decreto ley que limitaba el acceso a la ciudadanía italiana”, explicó. La medida impactó directamente en su situación: “Yo soy tataranieto de italianos, y en el caso de mi novia bisnieta, y ahora se limitó a hijos y nietos en determinadas condiciones. Hay un gran debate en Italia, pero va a llevar tiempo hasta que vuelva todo como era antes”. Incluso con toda la documentación preparada, no pudieron avanzar: “Ya teníamos la carpeta completa, apostillada, completa, ya teniamos el lugar donde ibamos a residir y unos cinco días antes del vuelo vi la noticia en un televisor de un bar, primero pensé que era una fake news porque siempre se dijo que se iba a restringir, además estábamos a cinco días, entonces deicidimos venir y cuando llegamos las carpetas no las aceptaban en los Comunes”.

En ese contexto, Soma remarcó la diferencia clave entre tener ciudadanía europea y contar solo con una visa laboral. “Estar legal en un país con una ciudadanía te permite acceder a los mismos beneficios que cualquier ciudadano de la Unión Europea, cosa que nos limita con una visa de trabajo”, señaló. Y agregó: “Acá en Hungría solo podemos trabajar en Hungría y de hecho se nos está terminando la visa”. Esa limitación también truncó el proyecto original de moverse por distintos países: “Nuestra idea era vivir un tiempo en Italia y dependiendo de lo laboral ir moviéndonos por Europa, y eso no se pudo dar”.

Ante este escenario, encontraron una alternativa en Hungría, aunque no estaba en sus planes. “La alternativa que encontramos fue venir a Hungría, que por nuestra edad era la única visa que podíamos obtener en Europa”, contó. Sobre este tipo de permisos, explicó: “La mayoría de las Work and Holiday son hasta los 30 años… nosotros buscamos una hasta los 35, como Hungría”. También advirtió sobre una dificultad clave: “Muchas visas solo se pueden tramitar desde el país de origen y nosotros ya estábamos en Europa”. En su caso, incluso hubo un factor de suerte: “Fuimos de los últimos en poder hacerla desde acá, después se volvió a exigir hacerla desde la embajada en Buenos Aires”.

En cuanto a su vida laboral en Budapest, Soma describió un recorrido diverso y marcado por la adaptación constante. “Pasé por un montón de trabajos: hice seguridad en un supermercado, limpié departamentos turísticos tipo Airbnb y también trabajé en obras de construcción en la frontera de Hungría, cerca de Bratislava. Ahí estuve para una empresa china que instalaba gasoductos, trabajé con gente de Mongolia y después con coreanos en el armado de una fábrica”, relató. La barrera del idioma y las condiciones del mercado laboral hicieron que el camino no fuera sencillo: “Para mí fue más difícil, porque no manejo el inglés a la perfección».

También tuvo experiencias particulares, como su paso por un barco sobre el Danubio: “Trabajé en un barco que navega por el Danubio, que es como el río Paraná, hacía tacos en un restaurante mexicano». Actualmente, busca abrirse camino en el turismo: “Estoy incursionando en lo que son los free tours como guía turístico para gente de España o Latinoamérica”. Esta nueva etapa le permite conectar con su idioma y con visitantes de la región: “Me permite hablar y también aprender un montón sobre la cultura húngara y la ciudad”.

Con la visa próxima a vencer, el futuro vuelve a plantear incertidumbre. “Estamos viendo opciones, una es regularizarnos en España por una regularización masiva de inmigrantes que está impulsando el presidente Sánchez”, explicó, aunque aclaró que todavía deben cumplir ciertos requisitos. También evalúan otras alternativas fuera del espacio europeo tradicional: “Si no se da, estamos pensando en los Balcanes… Serbia, Montenegro, Bosnia”. En esos países, detalló, el sistema puede ser más accesible: “Ahí, si conseguís un trabajo, podés quedarte, la burocracia es más sencilla fuera de Europa”.

Además, Soma comenzó a volcar su experiencia en un proyecto personal en redes. “Estoy subiendo contenido a mi canal de YouTube, que lleva mi nombre, Fausto Soma ( https://www.youtube.com/@FaustoSoma/featured ) . Surgió de forma muy natural, porque pasan muchas cosas en muy poco tiempo”, explicó. Con formación en cine, encontró en el formato audiovisual una manera más auténtica de contar lo que vive día a día: “Se me ocurrió que una de las mejores formas de relatar mi bitácora era filmando, porque me sale más natural que escribir”.

A modo de reflexión, dejó un mensaje claro para quienes piensan emigrar: “Que tengan varios planes: plan B, plan C, plan Z… porque las cosas a veces no salen como se esperan”. Y cerró con una advertencia basada en su propia experiencia: “Europa no es lo que uno imagina… hay que estar preparado mentalmente, no solo económicamente, porque se extraña mucho”.

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