De Ramallo a Barcelona: el sueño cumplido de los hermanos Cerisola

Matteo (7) y Antuán Cerisola (10) viajaron a España para participar de la clínica del Barcelona y la World Cup organizada por el club que se desarrolló del 21 de marzo al 3 de abril. Los hermanos estuvieron acompañados por sus padres y vivieron una experiencia única, tanto en lo deportivo como en lo personal.

Por fuera de la competencia, uno de los momentos más especiales fue el viaje: era la primera vez que volaban. Matteo, el menor, contó que el avión “era cómodo” y que “la comida estaba rica”, mientras que su papá agregó que incluso tenían una tablet para entretenerse durante el largo trayecto.

En lo futbolístico, Antuán destacó el rendimiento del equipo: “Nos fue bien, llegamos a semifinales”. Durante el torneo enfrentaron a rivales de gran nivel: “Francia, Turquía, Croacia, Bélgica y Japón”, enumeró.

Además, pese a que le tocó desempeñarse como defensor —cuando habitualmente juega como mediocampista— logró convertir un tanto clave:
“Hice un gol que sirvió para pasar a semifinal”.

Por su parte, el padre de los chicos, Álvaro, aportó más detalles sobre la competencia: “En la categoría de Antuán (U12), terminaron cuartos entre 44 equipos, compitiendo contra academias y academias pro, que están un nivel más arriba, en la Argentina son camps. Fue muy meritorio porque casi no habían jugado juntos previamente”. Y agregó sobre el desempeño de Matteo: “Tuvieron una fase de grupos irregular, pero después ganaron todo en playoffs y llegaron a una final contra el Barça”.

En cuanto a su rendimiento individual, Matteo contó que convirtió varios goles: “Hice cuatro o cinco”. Consultado sobre el mejor, no dudó: “Uno de tijera… tijera y caño”.

Además de los partidos, los chicos participaron de entrenamientos y actividades formativas. Antuán destacó especialmente una de las charlas:
“Tuvimos una charla sobre los valores del Barça”. Al ser consultado, los enumeró con claridad: “Humildad, respeto, esfuerzo, ambición y trabajo en equipo”. Sobre este punto, Álvaro explicó: “Esos valores forman la palabra ‘HEART’. Además de lo deportivo, hacen mucho hincapié en eso”.

A la hora de elegir lo que más los impresionó, Antuán fue contundente: “El estadio del Barça”.

En tanto, Álvaro describió cómo era la rutina diaria: “Entrenaban desde la mañana hasta la tarde en la Ciudad Deportiva. También jugaban amistosos y se trasladaban en micros oficiales del club. Compartían el espacio con chicos de todo el mundo, siempre organizados por grupos”.

El viaje también dejó devoluciones importantes desde lo futbolístico. “Sí, sobre todo de Matteo, que pudo jugar en su posición y mostrarse mejor. Nos dijeron que tiene condiciones para ser jugador de Barça Academy”, explicó Álvaro.

Sin embargo, aclaró que el camino no es sencillo: “Para avanzar hay que vivir en España. El chico tiene que estudiar allá y la familia también radicarse. Es un proyecto que depende de muchas cuestiones, no solo deportivas”.

Más allá del resultado, la familia destacó lo vivido tanto dentro como fuera de la cancha. “Mucho orden, limpieza y respeto. Es algo cultural que también se ve en la ciudad. Todo funciona de manera muy organizada”, señaló Álvaro sobre el club y su entorno.

Por último, agradeció el apoyo recibido para poder concretar el viaje:
“A toda la gente que colaboró: quienes compraron rifas, compartieron publicaciones, los comercios, la radio y la familia. Sin esa ayuda no hubiese sido posible”.

Deja una respuesta