El Juego de la VidaLocales

¿Se puede atender de los dos lados del mostrador?

¿Puede la misma persona administrar los recursos del Hospital Gomendio y ser la secretaria general de uno de los sindicatos que defiende a trabajadores que se desempeñan en ese mismo nosocomio? Parece difícil, pero sí, aunque dudo que sea el caso.

Vamos a suponer que los empleados enrolados en el SOEM, sindicato que preside Marta Oliveros, la misma que Perié designó para que administre los fondos del hospital municipal, le reclaman a su jefa porque el dinero no les alcanza, pero resulta que según la nueva administradora el hospital no tiene recursos suficientes para hacer frente a esa demanda, ¿cómo se resuelve el pleito? ¿Qué debe hacer Marta Oliveros en esa situación? ¿Se puede llevar adelante la doble labor sin que haya conflicto de intereses?

Si las circunstancias se plantean de esta manera, sería complicado. Aunque no sería ético de mi parte descartar que la nueva administradora venga con una postura distinta y proponga mejorar los ingresos de los municipales. Aunque siempre es conveniente manejar todas las variables, esta segunda hipótesis no es coherente con la queja de Perié por la menor cantidad de dinero que va a recibir de parte del Gobierno provincial, el achique del Gabinete y el «reordenamiento» que anunció de las cuentas.

En política, 2+2 no es igual a 4, y como dice el tango: “el que no llora no mama”… Está claro que aunque un administrador, sea este público o privado, te muestre la billetera vacía, no siempre dice la verdad. Muchas veces el “pataleo” de los sindicatos o un empleado hace que los que manejan las cajas recuerden que tenían una reserva de dinero en el último cajón de la cómoda. Para el caso que nos convoca, esto requiere de líderes sindicales que muestren mucha firmeza y lleven la lucha hasta donde sea necesario dentro de la ley. Si el mandato es achicar, ¿puede Marta Oliveros, encargada ahora de cuidar cada centavo que ingrese al hospital, conservar esa tenacidad para mantenerse al frente del sindicato?

Siendo muy bien pensado y suponiendo que se trata de un gremio prolijo donde las decisiones las toman los afiliados en asambleas democráticas: ¿Qué ocurriría si una de esas le entrega el mandato de ir a un paro por 72 horas por reclamos salariales? “La Marta Oliveros” secretaria gremial llevaría el reclamo al municipio que se pondría en contacto con “la Marta Oliveros”  administradora del hospital para ver cómo están los números y si hay margen para ese reclamo. ¿Es lógico?

No es el único caso en la administración local donde un miembro del Ejecutivo también es dirigente sindical, aunque la diferencia en este caso es que Marta Oliveros es la nueva responsable de la caja del hospital, administra el dinero.

Gustavo Repetto es secretario de Federación Agraria – sede Ramallo, sindicato que defiende los intereses de los trabajadores del campo, pero al mismo tiempo es el responsable municipal del mantenimiento de los caminos rurales. Si bien en la práctica no estamos hablando de situaciones iguales por lo que expliqué anteriormente y, además, Repetto se mueve dentro de un universo de menor convocatoria e impacto social (por lo menos en el plano local), y como productor agropecuario, se supone, está tan interesado como el resto en que el Gobierno destine más recursos para el mantenimiento de la red vial, le cabe el mismo razonamiento que a Oliveros. A diferencia de la nueva administradora, el director de Logística y Caminos Rurales está desde el comienzo de la gestión Perié y no ha logrado desde ninguna de las dos funciones (política o sindical) concretar una buena gestión para el campo. ¿Se puede? Sí. ¿Se hizo? No. ¿Es responsabilidad exclusiva de Repetto? Obviamente que si tu jefe no te da los recursos, es muy difícil trabajar.

Adrián Lescano también tiene un cargo sindical y otro político: es el secretario general de ATE y es concejal del Frente de Todos. En los últimos años, muchas veces los Gobiernos han buscado tener a los gremios de su lado para evitar los conflictos e incrementar su base de apoyo. Lo hacen los peronistas, pero también Gerónimo “Momo” Venegas y Hugo Moyano supieron trabajar juntos para la candidatura de Macri. Volviendo a Lescano, la primera diferencia con los anteriores (Repetto y Oliveros), es que su función política es legislativa; o sea, como concejal no puede ejecutar ningún fondo del municipio, no tiene esa potestad, ese poder. Pero además, si tuviera la intención de impulsar un proyecto que fuera en contra de los intereses de los trabajadores (que raro suena), quedaría muy en evidencia y correría el riesgo de provocar una sangría entre sus afiliados. Desde su banca presentó proyectos para favorecer la condición de los trabajadores, pero padeció la mayoría de los concejales oficialistas que en más de una ocasión los rechazaron; tampoco desde el sindicato logró torcer el poder del Ejecutivo que cerró por decreto la última paritaria.

Leo Terzi.

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