Cuatro en el fondo

Un sentimiento inexplicable

FEDERAL A – Por Leo Terzi. Defensores no jugó bien pero pudo revertir el resultado y ganarle 2 a 1 a Tiro Federal de Bahía Blanca, en un partido de la 8° fecha del Tetradecagonal. Una victoria que goza de no muchos argumentos futbolísticos para justificarla, pero que encierra una profunda emoción que sólo aquellos que han seguido desde adentro o bien de cerca el proceso, sabrán valorarla y disfrutarla.

El partido estaba claro antes de empezar. Tiro Federal iba a atacar, porque así dicen, lo intenta hacer siempre; aún de visitante. Defensores iba a esperar, porque en ese molde se siente cómodo y le ha dado buenos resultados. El granate debía estar atento y ordenado a la hora de defender, y rápido y preciso para salir de contragolpe. La primera parte de la misión se cumplió, pero el equipo falló cuando tuvo la pelota en su poder. Blanco, encajonado en la derecha, no engranaba, tampoco Ceballos, Tonarelli no pesaba, sólo Fernández parecía ser el único capaz de armar algo diferente.
El visitante defendió bien, con un equipo adelantado en el campo y bien agrupado en pocos metros. Esto le permitió recuperar rápido la pelota. Sin embargo, Tiro se olvidó las balas y casi no inquietó el arco granate.  Pero hubo un arma que el conjunto visitante tenía guardada y que iba a  utilizar en la pelota detenida con un par de marcadores centrales que, haciéndole honor a la capital del básquet, superaban el metro noventa. Y en una de ésas, después de un tiro de esquina, Facundo Laumann hizo gala de su altura y metió un cabezazo inatajable, que le permitió al visitante pasar al frente cuando iban 35 minutos.
Defensores ensayó una reacción en el final pero no alcanzó. En el complemento, el equipo se movió tácticamente, con “Riki” Blanco jugando más suelto y por adentro, y con Matías Caro  decididamente en la mitad de la cancha. También cambió la actitud, porque abandonó esa posición de espera  y se apoderó de la pelota. Pero no había profundidad. Blanco seguía intermitente, Tonarelli sin hacer pie, y Fernández menos participativo que en el comienzo. Sólo Ceballos, recostado en el complemento sobre la izquierda, había hecho un par de acciones que indicaban que tal vez  ése fuera el camino a tomar. Iban 16 minutos, Defensores estaba cerca de ingresar en ese momento de impotencia que genera no encontrar los caminos, cuando el “Loco” desairó a su marcador y envió un centro justo a la cabeza de Tonarelli para empatar el partido.
Después, Tiro intentó reaccionar, pero el gol había entonado al conjunto local. El final era incierto. Pero en una contra, Tonarelli quiso convertirse en el héroe de la tarde y lo logró. Se armó y cerró su propia jugada con un remate de afuera del área que se metió pegado al caño derecho de Biscardi para poner el 2 a 1.
Lo que vino después fue la expulsión de Caro, un par de centros con susto, algo de aguante, el final, y la increíble sensación de quedarse una semana más en la punta del campeonato.
Sólo faltan cinco fechas. Algunos ponen cara de no entender lo que pasa. Siempre hubo justificativos futbolísticos para explicar los motivos por los cuales el equipo estaba en le pelea. Esta vez las razones hay que buscarlas en otro lado. “Por algo será”,  opinó alguien en el vestuario. “La suerte del campeón”, dijo una hincha mientras abandonaba el estadio. Las caras de los integrantes del cuerpo técnico y de los dirigentes eran una mezcla de felicidad profunda, con otra cosa que no es fácil de poner en palabras. Cuando un equipo que pelea  el campeonato, hace poco para quedarse con una victoria pero igual gana, aparece esa cara que busca razones un poco más allá de lo que se dirime en un campo de juego.
Defensores está viviendo otro momento que no se explica con palabras. Sólo aquellos que caminan cerca de esta aventura saben de qué se trata; aunque no es fácil de explicar.
 

Foto: Gentileza Defensores de Belgrano.

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