En el mapa puede pasar desapercibido. Apenas 200 habitantes, calles tranquilas y ritmo de pueblo rural. Pero cada 1° de mayo, Santa Coloma se transforma en escenario de una de las celebraciones más convocantes de la región: la Fiesta Nacional del Guiso de Mondongo y la Torta Frita.
Este viernes, desde las 9:30 en el predio de la estación de trenes, se realizará la 19° edición de un evento que nació casi como una apuesta entre vecinos y hoy reúne a miles de personas.
“Esto surgió hace unos 20 años como una idea de una comisión para hacer algo por el pueblo, aunque sea una vez al año, para que venga gente y conozca”, contó Octavio Ale, propietario del restaurante “La Vieja Escuela” y uno de los impulsores de la primera organización.
La lógica era simple: generar movimiento en un lugar donde la vida cotidiana gira en torno a pocas familias. “Santa Coloma es un pueblo muy chiquito, que se sostiene con 10 familias que trabajan en el campo o afuera. Entonces dijimos: hay que hacer algo”, recordó.

Lo que empezó con 200 o 300 personas fue creciendo con los años hasta alcanzar cifras impensadas. “Hubo ediciones de más de 20 mil personas. Es increíble”, resumió.
El corazón de la fiesta es, claro, el guiso de mondongo. Una receta que surgió casi por casualidad, de la mano de una vecina aficionada a la cocina. “Pensamos en una comida típica y ella hacía muy buen mondongo. Probamos, nos gustó y arrancamos”, explicó Ale.
Hoy, la escala es otra: para esta edición se cocinarán unos 600 kilos de mondongo, con una proyección de alrededor de 10 mil porciones. Un trabajo que comienza semanas antes y que involucra, directa o indirectamente, a todo el pueblo.
“Todo el mundo colabora de alguna manera. El que no está en la organización, participa vendiendo otras cosas o ayudando. Es un esfuerzo colectivo”, destacó.

Además de lo gastronómico, la fiesta suma música, danza y una gran cantidad de puestos. Con el tiempo, incluso, logró el reconocimiento oficial como Fiesta Nacional, tras cumplir distintos requisitos y gestiones a nivel municipal, provincial y nacional.
El escenario elegido no es casual: el predio de la estación, un punto emblemático del pueblo donde todavía pasa el tren de cargas, se convierte en el centro de la celebración.
Más allá de los números, lo que sorprende es el contraste: un pueblo mínimo capaz de organizar un evento multitudinario. Para Ale, la clave está en el compromiso. “Con organización, perseverancia y trabajo en conjunto se pueden lograr cosas muy grandes”, aseguró.
Ubicado a unos 22 kilómetros de la ruta 41 y con acceso asfaltado, Santa Coloma se prepara una vez más para recibir a visitantes de toda la región, muchos de los cuales ya adoptaron la costumbre de llegar con reposera, conservadora y espíritu festivo.
