Yun, el ramallense que llegó a la liga más importante de batallas escritas
El ramallense Damián Jung, conocido artísticamente como Yun, se abrió paso en uno de los circuitos más particulares del rap: las batallas escritas. Actualmente radicado en Buenos Aires, donde estudia Economía, logró llegar a Liga Bazooka, considerada la competencia más importante del mundo en esta modalidad.
Aunque hoy compite en los escenarios más importantes del circuito, el camino comenzó mucho antes y lejos de los reflectores. El joven de Villa Ramallo vive en Buenos Aires desde hace tres años, ciudad a la que llegó para estudiar Economía. Sin embargo, reconoce que la pasión por las batallas terminó ocupando un lugar cada vez más importante en su vida. «Vine a estudiar, estoy estudiando Economía, lo cual se vio un poco interrumpido por esta faceta a la que le dediqué bastante tiempo estos últimos dos años», contó en diálogo con Radio Meta.
Según explicó, el desembarco en la Capital Federal fue determinante para comenzar a competir. «Desde el momento en el que vine acá, a mediados de 2022, empecé a meterme en el mundo de las competencias, que era algo que quise hacer siempre. En Ramallo no había una movida importante respecto a esto, entonces empecé a incursionar desde que llegué», relató.
Sin embargo, aclaró que su vínculo con las batallas es mucho más antiguo. «Dedicarme no me dedico ni siquiera ahora, nunca dejó de ser un hobby», afirmó. Y agregó: «Conocí el mundo de las batallas y lo empecé a practicar desde 2016, pero obviamente en mi casa, como una ilusión».
Recién años después esa afición comenzó a transformarse en algo más concreto. «Lo empecé a practicar a un nivel más fructífero desde que llegué a Buenos Aires y particularmente llegué a los escenarios hace menos, hace un año aproximadamente», señaló.
Pese al crecimiento que experimentó en los últimos tiempos, Yun asegura que su dedicación sigue siendo la misma. «Yo creo que en realidad no le dedico más tiempo, porque como siempre fue algo que me apasionó, siempre le dediqué la misma cantidad de tiempo. Creo que cada vez la gente conoce más lo que hago y tiene más impacto, pero no creo que le esté dedicando más tiempo que hace dos años», explicó.
Actualmente forma parte de un fenómeno que, aunque todavía es de nicho, viene creciendo con fuerza. «El mundo de las batallas escritas es un mundo dentro del mundo de nicho que son las batallas de rap. Lo que todo el mundo conoce son las batallas de freestyle, improvisadas. Pero hace tres o cuatro años empezaron a volverse relativamente populares las batallas en formato escrito», comentó.
A diferencia del freestyle, en esta modalidad los competidores trabajan durante meses en la construcción de su material. «Ya no es una cuestión de improvisarlo, sino que hay un tiempo de preparación, unos pares de meses, donde uno prepara lo que va a hacer, tiene que tener un material de cierta duración que se acuerda previamente y después lo presenta en rounds», explicó.

Yun explicó que el recorrido hacia la elite de las batallas escritas es similar al de los deportes de combate. «Los competidores no pertenecemos a una liga como tal, sino que manejás tu carrera un poco como la manejan los peleadores de UFC», señaló.
Según contó, cada competidor va construyendo su trayectoria a partir de los rivales que acepta enfrentar. «Vas aceptando rivales para ir escalando poco a poco y posicionándote. Cuando ganás tratás de enfrentar gente que esté por encima tuyo y cuando perdés generalmente aceptás batallas con competidores de menor ranking», explicó.
En su caso, el camino comenzó en escenarios más modestos de Buenos Aires. «Uno arranca en ligas pequeñas en las que lo aceptan y poco a poco va escalando. Yo empecé haciendo mis batallas en una liga de Buenos Aires que en ese entonces era la más grande a nivel local y me fui haciendo mi camino hasta que me llamaron para esta, que es la más grande de todas», relató.
Actualmente forma parte del circuito principal, aunque no descarta volver a competir en otros espacios. «No significa que no vuelva a batallar en una liga menor o en una liga de otro país, pero esta es la liga más grande, la que más gente convoca, y mientras me sigan llamando voy a estar acá», afirmó.
Para Yun, Argentina ocupa un lugar central en esta disciplina. «La liga más grande que aplicó este formato escrito en el mundo entero es Liga Bazooka, que es la que me tocó participar estas últimas fechas. Es la liga más grande no sólo de Argentina sino a nivel mundial», sostuvo.
Para dimensionar el fenómeno, recordó que «los dos eventos más grandes de batallas escritas que se hicieron nunca fueron en Argentina, en el Movistar Arena».
Además, destacó el alcance digital de las competencias. «El último evento rondará entre 200.000 y 300.000 visualizaciones por actuación en YouTube. Mi última batalla debe tener unas 200.000 visualizaciones aproximadamente y fue hace apenas una semana», contó.
Incluso reveló que una presentación anterior tuvo una repercusión todavía mayor. «La batalla más vista que tengo es la anterior, de hace unos dos meses, y esa ya tiene casi un millón de visualizaciones», señaló.
Si bien reconoce la satisfacción que le genera haber llegado a ese nivel, también admite que la competencia tiene un costado exigente. «Estoy contento, obviamente, pero es un mundo un poco estresante y desgastante. Vivís en un limbo medio extraño entre sentirte bien y sentirte mal, porque la presión es fuerte», confesó.

Y agregó que esa presión va mucho más allá del resultado deportivo. «No es solamente la cuestión de ganar o perder. Nunca sabés la maldad con la que va a ir la persona que tenés enfrente», sostuvo.
En este tipo de competencias, explicó, no existen límites estrictos sobre los temas que pueden abordarse. «Hay gente que te investiga toda la vida personal y busca cualquier detalle para tratar de hacerte daño. Uno sabe que eso es una posibilidad y que es válido dentro del juego», afirmó.
Para afrontar ese tipo de situaciones, los competidores deben desarrollar una fortaleza emocional particular. «Tenés que tener la piel gruesa y saber resistir», aseguró.
En ese sentido, explicó que dentro de las batallas existe un concepto muy valorado: la defensa. «La defensa es cómo recibe los golpes una persona», señaló, en referencia a las rimas y ataques que lanza el rival durante una presentación.
Para ejemplificarlo, recordó un caso ocurrido en Rusia. «Hay una batalla mítica donde un competidor le tira una rima a su rival y el rival se pone a llorar. La gente se da cuenta cuando un golpe te dolió», contó.
Según explicó, una parte importante del juego consiste justamente en mantener la compostura frente a las agresiones verbales. «La defensa, o sea cómo uno recibe lo que le están diciendo, es bastante importante porque la gente percibe cuando un golpe entró», sostuvo.
A diferencia de otros deportes o disciplinas artísticas, las batallas escritas no tienen jurados. «No existe un ganador como tal. Si el 99% de la gente que la vio termina hablando de la performance de uno por sobre la del otro, se genera el consenso de que esa persona ganó», explicó.
Sobre su estilo, Yun considera que su principal fortaleza pasa por combinar creatividad con referencias que el público pueda comprender fácilmente. «Creo que mi punto fuerte es poder hacer cosas creativas y complejas, pero con conceptos que a la gran mayoría le resulte fácil de entender», señaló.

Consultado sobre la posibilidad de vivir económicamente de las batallas escritas, fue contundente. «Yo creo que en el mundo de las batallas nunca hubo remuneración real. La gente que hizo buena plata en este mundo es gente que lo utilizó de puente para hacerse conocida y pasar a otra actividad que sí sea bien remunerada», sostuvo.
Para ejemplificarlo, mencionó a algunas de las figuras más populares surgidas de la escena del freestyle. «Si pensamos en estrellas como Duki, que hoy en día los conoce todo el mundo, son gente que se hizo conocida por las batallas de rap, pero no ganaron un mango con las batallas de rap, sino que lo utilizaron como catalizador para después hacer que la gente escuchase su música o lo que sea», explicó.
De cara al futuro, el joven de Villa Ramallo tiene un objetivo claro: medirse fuera del país. «Me gustaría tener una batalla internacional. Jugar de visitante duplica la adrenalina y esa sensación es algo que me interesa experimentar», aseguró.
Consultado sobre dónde le gustaría concretar esa experiencia, señaló que México aparece como el destino más atractivo dentro del circuito internacional. «El país más grande del mundo de las batallas escritas en español es México. Son México y Argentina los dos países más fuertes. Liga Bazooka tiene una sede en México, así que la opción más viable sería ahí», explicó.
Sobre el origen de su pasión por las batallas escritas, Yun explicó que la actividad le permitió unir dos facetas que lo acompañan desde chico. «Siempre me gustó el rap en general. Siempre me gustó la poesía, todo lo que tenía que ver con la literatura. De chico lo oía mucho», contó.
«Cuando descubrí el mundo de las batallas, me pareció una forma de aunar toda esa cuestión que a mí me gustaba, de los conceptos, la creatividad y el uso de la palabra, con la competitividad, porque yo siempre fui una persona competitiva. De chiquito me ponía a llorar cuando perdía un juego de mesa», recordó.
Para el ramallense, allí radica la esencia de esta disciplina. «Siempre me gustó competir y creo que las batallas escritas son eso: un ambiente, si querés, disciplinario y hasta deportivo, pero que no deja de esconder una cuestión creativa y literaria», definió.

