¡Un campeonazo!
Era suficiente con salir campeón por primera vez. Con eso alcanzaba para que el 14 de diciembre de 2024 fuera una fecha inolvidable para el pueblo tucura. Pero no es el único motivo por el que se recordará a este equipo que ganó este sábado el torneo clausura «Javier Yacuzzi» al empatar 1-1 con La Emilia; luego de haber ganado 1-0 en la ida.
Los Andes fue un equipo que se construyó a largo plazo. El 50% del plantel son pibes que vienen jugando juntos desde el fútbol infantil. Fue una apuesta a futuro de un grupo de pacientes sembradores que estaban convencidos que ese era el único camino que los iba a llevar a la cosecha. Aunque hubo otros futbolistas que se acoplaron muy bien y fueron importantes, como Gustavo Amarillo, Leo Mignaco o Ramón Maza (hizo goles en la semifinal y final), para la familia tucura tiene un sabor especial que muchos de los consagrados sean los pibitos que hace no tanto tiempo festejaban en las canchas de fútbol infantil.
El equipo pensado, armado y dirigido por Diego Bordi, tuvo un sprint final admirable por el nivel futbolístico. A falta de dos fechas para que culmine la fase clasificatoria, no le quedaba otra opción que derrotar a Regatas de visitante y Belgrano en casa para meterse entre los ocho mejores del torneo. Al naútico le jugó un primer tiempo de película (ganaba 3-0) y, aunque aflojó en el complemento, se llevó los tres puntos; con el rojo nicoleño fue sólido en defensa y contundente en ataque para derrotarlo 3-0 y lograr el objetivo de ingresar a los playoff.
En el primer cruce eliminatorio le tocó Conesa, el mejor de la fase regular. Lo dominó durante 70 minutos para ponerse 2-0 en el camping; despues la visita descontó y la llave quedó abierta para la revancha. Cuando parecía que de visitante iba a ser cuesta arriba y, a pesar de que al minuto ya perdía 1-0, el conjunto de Villa Ramallo reaccionó, lo dio vuelta y lo demolió con un contundente 4-1; otra demostración de alto voltaje futbolístico, porque no es fácil ver a un equipo dominar a su rival casi a lo largo de todo el encuentro. Llegó Matienzo en semifinales, el verde fue levemente superior en la ida, pero terminaron 1-1. La revancha se disputó en Ramallo, donde el equipo de Selenzo se hace muy fuerte; encima iba perdiendo 1-0. Sin embargo, ante la adversidad, no se desesperó, lo igualó y lo ganó en el descuento con un cabezazo de Ramón Maza.
Llegó la final con La Emilia. No es fácil para un equipo de mucha juventud, que nunca llegó a esta instancia, salir a la cancha y hacer de cuenta que es un partido más. Pero estos jugadores, a pesar de todo lo que estaba en juego, mostraron en la recta final una madurez asombrosa para enfrentar momentos que suelen ser complicados cuando no hay suficiente experiencia o personalidad. Y entonces, en un partido cerrado, le pudo ganar con total legitimidad por 1-0 con tanto de Ramón Maza. Y en la revancha disputada este sábado, otra vez le tocó remontar el resultado porque el pañero se puso arriba a los 18 del primer tiempo con un gol de Fausto Campiotti, pero nuevamente Ramón Maza lo empató a los 39 del complemento, cuando el verde jugaba mejor, para que el sueño se haga realidad.
Es decir, a este gran campeón, no le regalaron nada. Todo lo consiguió por mérito propio con la capacidad de un equipo que supo adaptarse a las distintas circunstancias que fueron apareciendo en el camino. Por momentos se destacó por la firmeza defensiva, en la que sobresalieron Gustavo Amarillo y Leo Mignaco; en otros por el buen juego de García Faura o Servin; o los goles de Lucas Díaz, Solis y principalmente de Ramón Maza. Tuvo mucha personalidad y madurez para enfrentar momentos críticos: no enloqueció cuando se quedó sin margen de error para clasificar, tampoco se desesperó cuando quedó abajo en el marcador, ni cuando hubo que jugar una final por primera vez.
Todo eso y mucho más fue Los Andes en este torneo. Como para que su gente, cada vez que se hable de este 14 de diciembre, tenga algo más que una fecha para recordar a un gran campeón.

