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Santiago Nava advirtió sobre el riesgo de ingreso de garrapata a la región: «Los productores tienen que estar alertas»

El avance de la garrapata bovina en distintas provincias del país y el movimiento de hacienda que podría intensificarse en los próximos meses encendieron una señal de alerta para los productores del norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe.

Así lo expresó el biólogo Santiago Nava, jefe del Laboratorio de Inmunología y Parasitología del INTA Rafaela, durante una entrevista con Radio Meta, donde analizó la situación sanitaria y explicó por qué la región debe extremar los controles, especialmente de cara a la primavera.

«Los productores de toda esta zona tienen que estar alertas acerca del ingreso de hacienda de zonas que están potencialmente infestadas», sostuvo el especialista.

Nava aclaró que la situación no comenzó recientemente, sino que se trata de un proceso que se viene agravando desde hace varios años. «Esto no es un proceso del último año. Ya viene desde 2018 o 2019. Hace más de cinco o seis años que zonas del país que estaban previamente limpias, sobre todo algunas zonas de Santa Fe y del Litoral, se han vuelto a reinfestar».

Según explicó, esa situación tiene consecuencias que trascienden a las provincias afectadas. «El movimiento de hacienda potencialmente infestada tiene impacto sobre zonas limpias, y esto involucra al sur de Santa Fe y al norte de Buenos Aires».

El investigador explicó que, durante el invierno, las bajas temperaturas limitan el desarrollo del parásito, pero el escenario cambia con la llegada del calor. «No es que el norte de Buenos Aires o el sur de Santa Fe se vayan a volver zonas permanentemente infestadas como ocurre en el norte del país. Pero entre octubre y marzo el potencial ingreso de hacienda infestada puede permitir que el parásito complete su ciclo».

En ese sentido, describió qué puede ocurrir si ingresan animales parasitados durante ese período. «Si esas larvas encuentran hacienda sin experiencia inmunológica contra los agentes que transmiten, además de una infestación voy a tener un brote de babesiosis».

Y fue contundente al describir las consecuencias. «Eso se traduce directamente en muerte. Cualquier estrategia terapéutica va a llegar tarde».

Consultado sobre los controles sanitarios, Nava explicó que el nuevo protocolo del SENASA contempla procedimientos especiales durante situaciones de emergencia agropecuaria, aunque reconoció que gran parte de la responsabilidad termina recayendo sobre quien recibe la hacienda. «En criollo, el peso cae sobre el establecimiento de destino».

Por eso insistió en que los productores no deben confiar únicamente en los controles previos. «Ningún productor de una zona libre que traiga hacienda de una zona potencialmente infestada debería confiar en que los animales van a llegar libres de garrapata. Debería aceitar un sistema de vigilancia muy exhaustivo sobre cada animal que ingresa».

El especialista señaló que actualmente existen nuevas herramientas para reducir el riesgo. «Hoy hay un nuevo grupo de drogas, las isoxazolinas, que garantizan una eficacia de casi el 100% y constituyen un instrumento muy importante como tratamiento precautorio al ingreso de la hacienda».

Sin embargo, reconoció que representan una inversión importante para los productores. «Para un animal de 400 kilos estamos hablando de entre 5.000 y 6.000 pesos por tratamiento. Es un costo considerable».

También indicó que existen alternativas más económicas, aunque con menor eficacia. «Hay otras drogas que cuestan menos de 2.000 pesos por animal, pero no hay garantía».

Nava advirtió que una vez que la garrapata logra establecerse en un establecimiento ganadero, su erradicación resulta compleja y costosa. «Hasta que no llegue bien entrado el otoño es muy difícil eliminar definitivamente un foco. En el medio pueden aparecer casos de babesiosis o anaplasmosis, lo que complica aún más la situación».

Por ese motivo reiteró la importancia de actuar antes de que aparezca el problema. «La necesidad imperiosa entre octubre y marzo es implementar un sistema de vigilancia muy exhaustivo sobre toda la hacienda que ingresa».

Durante la entrevista también fue consultado sobre el desarrollo de una vacuna contra la garrapata. Si bien confirmó que la tecnología existe y continúa siendo evaluada, aclaró que no reemplazará a los tratamientos químicos. «Cuando esté disponible no será un sustituto de los tratamientos químicos, sino un complemento».

Además explicó que su adopción masiva hoy parece difícil. «Hay una cuestión comercial. El costo es muy alto y la prestación para el productor no supera al control químico, por eso es difícil que se imponga masivamente».

Finalmente, Nava insistió en que el principal desafío para los próximos meses será reforzar la vigilancia sanitaria de la hacienda que ingrese desde zonas con presencia del parásito para evitar brotes que puedan provocar importantes pérdidas productivas.