Profanación
Por Fernando Latrille
Paralización y espanto fue la sensación que tuvimos con mi mamá al llegar al cementerio hoy por la tardecita, con el deseo de recordar a mi hermana. Ese recuerdo se transformó en bronca al ver la profanación en la bóveda.
Una tapa de mármol caída y destruida en el piso. Intentaron arrancar la cruz amurada a la misma, le sacaron las muecas de acero inoxidable que son la punta de los tornillos que amuran la misma. El cajón donde está mi tío al descubierto sin la tapa de mármol que se encuentra destrozada en el suelo, es parte del doloroso cuadro. El dolor del recuerdo se hace bronca y es otro dolor, el del espanto por la profanación.
En la de mi padre arrancaron la cruz, la fuerza que hicieron para romperla ha sido mucha, porque está atornillada al mármol, da cuenta de que actuaron salvajemente. La suerte hizo que no se rompa la tapa de mármol. De otras dos, también se robaron las cruces de acero inoxidable.
Me voy hacia la entrada a ver si encuentro a alguien. Nadie. Nadie custodiando, nadie cuidando. El cuadro de desidia se ve en el abandono constante del cementerio. Un gobierno local que es el peor que pudimos tener en Ramallo desde la vuelta de la democracia.
El intendente Gustavo Perié y los suyos hicieron gala desde que asumieron de donar los salarios. Falta que los rifen como el miserable Milei. No están lejos de lo vergonzante de su accionar político. Incrementó Perié la planta de personal político de funcionarios que no funcionan. Y no es capaz de poner un sereno en el cementerio. Darle trabajo a alguien para que no existan hechos de profanación como el que relato, que es terriblemente doloroso para el que los padece.
Asco me da Perié y los suyos. Esa es la sensación cada vez más fuerte que tengo.
Asco me da que aumente un 45% las tasas para las y los vecinos y le haga el guiño a las grandes empresas contribuyentes para que paguen menos, por eso no tiene recursos, porque es su decisión que todo sea desidia.
Y la función de los funcionarios que no funcionan es relatar la penosa realidad de la política cambiemita que aplican que es decadente para todes.
Nos relatan que el problema del agua es que falta una bomba, que las piletas, que debemos cuidarla, pero poco y nada se hace desde hace dos años para arreglar la problemática que es de vieja data, pero nueva su decisión- de su gobierno inútil-, de hacerse de menos fondos con una política tributaria regresiva con la que nos hace padecer a todos los habitantes de Ramallo.
El desastre de no tener un servicio como la gente de agua, de cuidado de lo sagrado, de calles que deben ser reparadas por el espantoso mal estado que presentan, etc, etc, etc.
Fui a la comisaría de Villa Ramallo a realizar la denuncia, como el cementerio le pertenece a la comisaría de Ramallo tuve que irme hasta la localidad cabecera. «No es que no te la quiera tomar es que el sistema no me deja cargarla porque así está creado». Mi respuesta a la uniformada que se atajaba ante lo evidente: no tomarme la denuncia porque no le correspondía a ella sino a la otra comisaría, tuvo mi respuesta. Si el sistema no lo toma, tendría que cambiarlo, porque este denunciante tiene domicilio en Villa Ramallo. Quiso seguir justificando su inacción, me despedí con un muchas gracias y recordando a Charly, debí decirle: «no tengo la culpa que usted no haya estudiado» y por eso sea policía.
En la comisaría de Ramallo unas mujeres policías que me recibieron salieron a pegarse una vuelta al cementerio. Antes, reunión alrededor de la mesa, mostrándose fotos. Más policía no es más seguridad, si no se contempla tenerlos distribuidos en lugares claves.
El policía de 31 años que me tomaba la declaración tardaba como si estuviera escribiendo la Biblia.
Mientras, los mosquitos nos picaban de lo lindo en los tobillos a mi mamá y a mí (al policía, menos los tenía entrenados). Recordé a Charly García cuando sumada su tardanza al escribir quiso explicarme que era una IPP, le dije que había estudiado. Le picó el mosquito- pero por lo que le dije-, y contestó que el si bien era policía había estudiado. Mirá que bién, indiqué. Pero aunque lo pensé, agregarle que de seguro no era tipeador, no convenía en ese momento.
Pero la desidia de creer que la seguridad es atrapar y no prevenir, es de la mala policía que tenemos desde hace tiempo y su pésima conducción.
Pero acá la responsabilidad mayor es del gobierno municipal. Perié y los suyos podrían ejecutar alguna vez alguna política que no vaya solamente al aumento de las tasas de los servicios que mal prestan y piensen en que es necesario otorgar al menos una seguridad mínima en un lugar que se ha transformado en un abandono total y tierra de nadie.
Dejo las fotos que dan muestra de un segundo dolor, a ese que sumado a la pérdida de un ser querido vino el del ultraje, el de la profanación y el dolor de no saber cuándo ha sido, como sentimos con mi mamá hoy.
Hace un mes y cuatro días también con mi mamá fuimos al cementerio por el cumpleaños de mi padre, José María Latrille que murió en 1984 a los 54 años y que nació el 8 de diciembre de 1929.
Es decir, que hace un mes estuvimos y estaba todo bien (salvando el abandono), hoy nos encontramos con el cuadro terrible que describo. Juntando lo roto, sin lugar para el recuerdo y mucho para masticar bronca y recoger los pedazos de mármol.
Tener un lugar apropiado para recordar a nuestros muertos, para tener ahí sus restos, donde los que sabemos y valoramos nuestra historia, seguimos creyendo que es importante, porque rendir en presencia física el acto del recuerdo es un acto de amor, de honrar la memoria de nuestos muertos y hacer de su pasado un presente.
Algo que recupera más importancia cuando no olvidamos que en este país hubo treinta mil desaparecidos y las Madres nos enseñaron que no poder tener un lugar donde llevarle una flor a esos seres queridos que asesinaron y desaparecieron, era terriblemente doloroso.
Eso nos debe enseñar, a quienes tenemos a nuestros muertos en un lugar donde están sus restos, hacer el ejercicio de la memoria de cuerpo presente, recordándolos, llevando flores, manteniendo ese lugar. Hace poco pintamos la bóveda, porque siempre ese espacio, -como para todos-, es un lugar al que deseamos verlo bien.
Pero se nota el abandono del cementerio local. Como si la política de Perié fuera que los servicios públicos municipales se tienen que caer a pedazos para que venga un privado a dar la solución de la EFICIENCIA.
Ese desprecio se evidencia con solo pisar al cementerio. Por eso en forma individual, las familias que queremos ver bien ese lugar, buscamos mantenerlo pintado, que esté en condiciones. Pero nos encontramos que el gobierno actual de cambiemos tiene el lugar abandonado.
Espero que se tome una decisión de contar con la seguridad debida. Por mi parte haré las acciones debidas por los daños ocasionados responsabilizando al Municipio, al pésimo gobierno del intendente Perié.

