El Juego de la Vida

Porota Genoud: “Mi corazón está lleno de felicidad”

Nidia Haydee Gómez, conocida popular y cariñosamente como “La Porota” Genoud, recibirá este viernes a las 14:00 un merecido reconocimiento con un mural que será descubierto en una pared de la Escuela Secundaria N°4 de Villa Ramallo; también Paloma Valentino y Laurina Oliveros serán parte del mismo homenaje.

“Hoy estoy llena de felicidad, mi corazón está lleno de felicidad, ésto a los 82 años es muy importante para mí”, dijo en el cierre de la nota con radio Meta, en un mensaje que sonó con la sinceridad de los sentimientos más profundos.
“La Porota” llegó a los 9 años a Ramallo proveniente de un pueblito santafecino llamado Malabrigo y se quedó para siempre a vivir en esta tierra. Ingresó al municipio en el año 1987 de la mano de Alejandro Ballester, fue concejal, pero su función principal fue, y sigue siendo, ayudar a la gente. “Yo me jubilé en 2010, descansé un mes, y hace doce años, pandemia de por medio, que vengo todos los días (al Hogar de Ancianos municipal). El objetivo es recreativo, los ayudo a hacer gimnasia, jugar, organizar las salidas…”
Es un trabajo que hace ad honorem, al igual que enseñar folclore y teatro en el Centro Calcuta, y las presentaciones con su grupo de baile para adultos mayores llamado Ilusión. “Con mis 82 años, todavía Dios me permite que esté bien, con ganas, con fuerzas para levantarme todas las mañanas y venir a entretenerme, hacerlos feliz a ellos y ser feliz yo”.
La Porota cree que “cada uno nace con un destino, cada uno tiene marcado su destino». El suyo está más que claro: «La mitad de mi vida me dediqué a ésto, con vocación de servicio, con solidaridad, y eso me nace, se va a morir conmigo, será hasta que Dios diga basta”.
El reconocimiento que recibirá está enmarcado dentro de un programa provincial llamado “Ellas no estaban Pintadas”, que consiste en la elaboración de murales que valoricen a mujeres y diversidades destacadas por su aporte en la historia de los municipios bonaerenses. Asimismo es una reivindicación de las mujeres muralistas locales, que es un trabajo donde también hay muchas desigualdades.
“Para mí fue algo inesperado, pero estoy muy contenta y muy emocionada porque estoy viva y ese reconocimiento de perdurar en un mural yo lo puedo disfrutar con los amores de mi vida, que son mis cuatro hijos, mi nieto y mi bisnieto”.
“Yo me siento orgullosa, porque yo lo que hice en mi vida es valorizar el trabajo de una persona, porque yo todo lo que hice, desde los 14 años, fue trabajar. Y cuando me tocó trabajar para la gente, pude hacerlo, y me siento con fuerza todavía para seguir con los abuelitos, haciendo otras actividades, pero siempre cerca de la gente, siempre tratando de mitigar un dolor, de ayudar en un problema, siempre con vocación de servicio”.

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