El Juego de la Vida

Pancho Salvatori: “La música te transporta, es mágica”

El ser humano ha puesto en discusión su origen, la presencia de un dios o la energía de un universo, el pasado, el presente, la existencia de otras formas de vida, ha filosofado desde su creación misma, el fuego, la familia, el hogar, los inventos, la tecnología… Una lista demasiado extensa para una nota color. Seguramente esta fue la razón por la que el ser humano ha escalado hasta posicionarse en lo más alto entre los seres vivos, otro día discutiremos si fue para mejor o no. Pero cuando el tema de discusión es la música ahí ya no se racionaliza demasiado, por el simple hecho de que somos poseedores de un poder en nuestro inconsciente que captura una sola definición para con esta; la música es todo lo que está bien.

El mismo platón la definía, como un arte educativo por excelencia, que se inserta en el alma… ¡Sin dudas!
¿Quién no escucha música? No importa la edad, ni el estatus social, no importa el lugar de origen o residencia… Ni el estilo que se acomoda más a tu personalidad. La música es tan indispensable como el sentir mismo.
En la semana me empapé aún más de la música gracias a Francisco Salvatori, alias “Pancho”.
Pancho es uno más al que hay que agradecerle por hacer música, porque por más fanáticos que seamos de los acordes perfectamente alineados, sin nadie que la pueda hacer, el fanatismo quedaría solo en eso, en el intento. Así que les quiero contar sobre él.
Pancho con su guitarra a los 17 años se hacía notar, el: “Qué lindo canta ese chico” o el: “¡A no sabes cómo canta!” Se esparció por Ramallo, para que luego lo invitaran para ser corista en un grupo folclórico, siguió por los acústicos para desembarcar en “Riqra”, banda que en el 2000 se convertía en furor en nuestro partido y alrededores. Por diferencias de pensamientos entre los integrantes de la banda, se disolvió.
“Azuquita” fue la siguiente que rescato la esencia de la música tropical en Ramallo, pero nuevamente años más tarde esta banda también se deshizo.
Dicen que tropezón no es caída, y Francisco ahí iba, a casamientos, cumpleaños de quince, cenas importantes, con sus pistas, su micrófono y esa voz inconfundible. Siguió especializándose en este rubro, mientras trabajaba; fue mozo, peón de albañil, pintor, realizó cuánto changa se le cruzaba.
Hoy le preguntas qué le gusta cantar, deje entrever si fanatismo por la música tropical, aunque es muy versátil; tango, folklore, melódico son sus cartas de presentación, vocalmente hablando.
Francisco fue un niño inquieto, travieso, que compartía las tardes con sus 3 hermanos en las calles del barrio “las Malvinas,” de Ramallo pueblo. Acto protocolar que la escuela anunciaba, ahí iba él. Una infancia que cataloga como muy feliz. Hoy disfruta de sus hermanos, sus padres y su pequeña hija de tan solo 2 añitos; María Paz.
Con la música disfrutó de momentos únicos, como compartir temas con Germán Andrés, (vocalista de Trinidad) con la banda 2001, con Franco Arroyo, (ex La Rosa) Marcos Cariboni (ex trompetista de Ráfaga), Santiago Dadone (ex Banda XXI), entre otros.
Amiguero por excelencia, gran anfitrión, aunque sus amigos lo mantienen lejos de la parrilla, es un gran soñador.
Sin ganas de quedarse con las victorias o tropiezos del pasado, hoy está en planificación con su nuevo grupo, aunque aún no encontraron el nombre ideal, están en proceso de creación de sus propias canciones. Aldo, Pablo, Sadan, Franco son los que se subieron a este bote en busca de su identidad en el mundo de la música tropical, podríamos decir tropical más moderna, más melódica.
Como dice su canción preferida (No Puedo Olvidarme de Ti) “Pasa el tiempo y aún no sé borrarte de mí ayer, sueños, planes que tuvimos y nunca olvidaré. Que debo hacer para lograr ganarte otra vez, solo busco algún motivo para volverte a ver”.
Como la canción “Vivo Per Lei”, que fue versionada especialmente para Andrea Bocelli, tal vez en esta canción que ama tanto, encuentra las experiencias personales que vivió con la música, o simplemente con la de una mujer, quien sabe… Esto es lo maravilloso… Cada cual la interpreta y la absorbe a su manera… Según sus sentimientos… Esa es la verdadera magia de la música, de los intérpretes, de los músicos y cantantes.
Si tuviera una copa en la mano, la alzaría y brindaría por más Franciscos en el mundo, por más arte para nuestras almas.
Por: María Gancio.

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