El fueguino Nicolás Lima, hijo de una familia con raíces en Ramallo, tuvo un momento inolvidable al portar este domingo la bandera argentina durante la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano-Cortina (Italia). El atleta, especialista en Ski de Fondo, formó parte de la delegación nacional que representó al país en la cita internacional.
Lima participó así de su segundo Juego Paralímpico, luego de haber debutado en 2022 en China, donde dejó una destacada actuación. En esta oportunidad compitió en dos pruebas: Sprint Clásico, 10 kilómetros Clásico (media distancia) —donde finalizó 24°— y 20 kilómetros Libre (larga distancia), prueba en la que terminó 25°.
En Milano-Cortina integró la delegación argentina junto a Enrique Plantey y Omar Lorenzo, los tres representantes del país en los Juegos Paralímpicos de Invierno.
Raíces ramallenses
Aunque nació en Ushuaia, Nicolás mantiene un fuerte vínculo con Ramallo a través de su familia. Su padre, Alejandro Lima, se crió en Ramallo Pueblo y tiene familiares en Villa Ramallo, al igual que su madre, Yanina Lima, cuya familia también es oriunda de esa localidad. Alejandro se desempeñaba en Prefectura Naval Argentina y en la década del 90 fue trasladado a Ushuaia, ciudad donde finalmente nació Nicolás
Una historia de superación
Nicolás nació con una enfermedad congénita que le afectaba las articulaciones de los miembros inferiores, desde la cadera hacia abajo, lo que le impedía mover las piernas.
Durante su infancia se movilizó en silla de ruedas hasta los 12 años. Luego de atravesar 19 operaciones, logró comenzar a caminar de manera asistida con bastones canadienses, marcando un punto de inflexión en su vida.
Con el paso de los años encontró en el esquí de fondo adaptado una pasión y un camino deportivo que lo llevó a representar a la Argentina en las competencias internacionales más importantes.
Su presencia en los Juegos Paralímpicos y el honor de llevar la bandera argentina en la ceremonia de cierre representan no solo un reconocimiento deportivo, sino también una historia de esfuerzo y superación que hoy también enorgullece a Ramallo.

