Mónica Manera: “El ADN granate es el hacer, permanentemente se está haciendo, eso no cambia”

Este lunes, visitó los estudios de Radio Meta la histórica empleada del Club Defensores de Belgrano, quien recibió el pasado sábado un emotivo reconocimiento durante la 40ª edición de la Fiesta del Deporte, realizada en el estadio de fútbol de la institución. “Yo nunca había estado arriba de un escenario y menos hablando. En mi cabeza rebotaban un montón de ideas”. En ese sentido, valoró especialmente las palabras redactadas por Patricio Pascuali que se leyeron durante el homenaje: “Cuando lo volví a leer en mi casa, realmente resumía un poco todo lo que yo pensaba que tenía que decir”.

Mónica Manera llegó a Ramallo a comienzos de la década del ’80, con una historia personal ya profundamente ligada a la vida de los clubes. “Originalmente soy de Buenos Aires, y yo iba a un club que era YPF, y después cuando fui a Río Tercero a vivir participé también de la vida de un club que es el 9 de julio».

“Cuando vine acá buscaba un club, porque para mí era muy importante la vida del club”, contó. En ese contexto, el vínculo con Defensores se dio casi de manera natural: su llegada a Ramallo coincidió con el ingreso del papá de sus hijos a trabajar como médico en Fiplasto, empresa que por entonces asociaba automáticamente a sus empleados al Club Defensores de Belgrano.

Poco tiempo después comenzó a involucrarse de forma activa. “Empecé a conocer gente y a meterme, y en ese momento realmente no había nada”, recordó. En una asamblea, un grupo de mujeres del que formaba parte elevó una carta planteando la necesidad de ampliar la oferta deportiva. “Tilo Giordano era un visionario, nos escuchó y nos convocó para que trabajemos”, señaló, marcando así el inicio de un camino que comenzaría formalmente en 1984 y se extendería durante décadas».

Al repasar la historia del club, Mónica no dudó en marcar un punto de inflexión: “Hemos tenido muchos presidentes, pero el presidente que fue bisagra en el club fue Tilo Giordano. Él viró al club para que sea un club deportivo”. Y agregó: “Nos dejó libertad y marcó un rumbo que después siguieron otras instituciones de Ramallo”.

Recordó que cuando comenzó a trabajar, Defensores era muy distinto: “El club era fútbol y bochas. La apertura fue total. Tilo dijo ‘hagan’ y empezamos a generar otras disciplinas”. Esa impronta, sostuvo, se mantiene intacta: “El ADN granate es el hacer, permanentemente se está haciendo, eso no cambia”.

Durante la entrevista, Mónica también se refirió al trabajo cotidiano junto a Héctor Storti, su ladero durante tantos años dentro de la institución. “Trabajábamos bien, tranquilos, no teníamos grandes problemas”, recordó. La organización era simple y efectiva: “Nos sentábamos a la mañana y diagramábamos el día”, explicó, destacando el valor del equipo humano que los rodeaba.

En ese esquema, Mónica resaltó la presencia de colaboradores clave. “Venía Nicola, porque teníamos gente muy valiosa, y Héctor le iba tirando todas las cuestiones que había que hacer. También estaba Simonetti”, enumeró. Para Manera, ese funcionamiento colectivo fue determinante: “Hay veces que se alinean los planetas para que las cosas salgan, y yo creo que eso fue lo que pasó”.

Ese trabajo sostenido estuvo guiado por una idea clara. “Con Héctor muchas veces decíamos que el objetivo era formar buenas personas, buenos deportistas y buenos dirigentes”, señaló. Con el paso del tiempo, sostuvo, esa meta terminó cumpliéndose: “Hoy los dirigentes que tenemos son aquellos chicos que empezaban en el club con nosotros; casi todos son exdeportistas de Defensores”.

Uno de los proyectos que más destaca es el libro por los 50 años del club: “Tuvimos la suerte de tener muchos fundadores vivos. La transmisión oral fue clave para entender de dónde venimos”. Y remarcó: “El que no leyó el libro tiene que leerlo para saber el ADN de Defensores”. Resaltó la importancia de las nuevas generaciones: “Las personas pasan, pero las instituciones quedan. Eso no se puede perder de vista”.

Mónica valoró el presente del club y el rol de los jóvenes: “Me pone muy feliz ver cómo crece el club con subcomisiones y gente joven trabajando”, y subrayó la necesidad de convivir entre generaciones: “Es importante que haya jóvenes, pero también gente que conozca la historia del club”. Sobre el futuro de Defensores, expresó su deseo con claridad: “Que siga en la misma línea, que no perdamos el rumbo de ser una institución deportiva y con ideas”.

Aun estando jubilada, sigue eligiendo cada día al club como parte de su vida. “Si un día me dicen que es mejor que el escritorio lo ocupe otra persona, no tengo problema”. Lejos de dramatizarlo, agregó: “Son momentos, no me ofendería. Las personas pasan y la institución queda”.

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