Más que un profe…Un gran asador
¿Cuántas veces creemos conocer a las personas simplemente por lo que vemos, o nos dicen los murmullos? y realmente desconocemos cuál es su verdadera vida; Cuáles son sus verdaderos sueños, sus metas, sus miedos, lo que lo anima, y lo que lo hace levantarse cada día.
Hoy les contaré sobre un personaje de gran envergadura, en lo particular siento una gran responsabilidad con tan solo nombrarlo, la misma que sentían los banneret, en la época medieval, con sus armaduras y proezas cuando defendían el castillo y a su rey.
Mario Del Arco tiene la injerencia y el peso como personas reconocidas por el pueblo… Es ¡él! Profesor Mario Del Arco, sin embargo pocos son los que conocen la historia del hombre que hoy vemos.
De Laguna Paiva de la ciudad de Ramallo, se crio y se educó junto a su hermano a la vieja usanza, como las familias de clase media de aquella época; de una manera sencilla, sin faltarle lo esencial, pero sencilla. Con un padre transportista y una madre docente, la rigurosidad, el amor, el respeto hacia los mayores juntos con los valores, le marcaron el camino para hoy tener el convencimiento; que a los chicos hay que enseñarle más sobre la deferencia hacia los otros, que la liviandad que por lo general son sometidos en esta época.
El mismo reconoce que fueron muchos los; “no”, y que sin embargo al día de hoy agradece por ellos, porque le formaron el carácter… Y sin trauma aparente.
Deportista de pura cepa diría mi abuela, siempre jugando en los potreros del barrio, la cancha de caballito lo ha hecho soñar más de una vez con un futuro profesional atajando, sintiendo que no le quedaba grande el puesto, aunque parte de su educación era impulsarlo más hacia el estudio, que a alguna posibilidad de vivir del deporte. Aprendió a nadar en la pileta del club Náutico, años donde era inaugurada, cuando había para la cuota del club iba, y si no disfrutaba de la pelopincho y sus amigos en el patio de su casa. El deporte fue llevando a Mario más hacia la enseñanza que a la simple práctica.
Fue profesor de educación física, el primer director de deporte que tuvo Ramallo como área independiente, fue candidato a consejero escolar, y por más de treinta años entrenador de natación. Hoy jubilado en el ámbito de la educación formal se dedica a esos chicos federados de los clubes de “Los Andes”, “Náutico” y “Defensores”, para llevarlos a lo más alto posible en este deporte acuático.
“Me levanto a las cuatro y media de la madrugada, hago actividad física, corro o nado, desayuno, y comienzo con las obligaciones que tienen que ver con la pasión de dar clases de natación, para luego ayudar a mi esposa Marisol con algunos quehaceres del hogar. En primera instancia soy egoísta por que trato de estar bien yo, por que estando bien puedo hacer algo por los demás… Por la sociedad en sí”.
Con dos hijos adultos: Mercedes y Santiago, hoy se replantea las ausencias en esos actos escolares y cumpleaños por “sus obligaciones”… Que él mismo asumía, sin embargo no está desconforme con su vida, si tuviera otra oportunidad, la encararía de la misma manera, pero tratando de ser un padre más presente al igual que esposo, sabiendo que él pudo hacer todo lo que hizo en su vida gracias al apoyo de ellos, sus ausencias las siente como su único punto flaco mientras mira hoy a sus cincuenta y cinco años su comino recorrido.
“Me gusta leer”… “Un libro siempre hay sobre la mesita de noche”… “No me falta el diario los domingos, soy curioso, me gusta estar informado”… “Me gusta transmitir, siento que tengo estrategias y virtudes para acercarme a los niños”… “Mi profesión me ha puesto en el camino de mucha gente sabia”… “Soy un agradecido a los clubes de Ramallo, Porque me han abierto sus puertas y me han pagado con una moneda que no cotiza ninguna bolsa, como es la Confianza”… “Me gusta impulsar y desarrollar estrategias en equipo”.
Esta pandemia no detuvo su espíritu, sabe que este virus nos está dejando una enseñanza, que es una nueva realidad que nadie esperaba, pero que es la realidad, que es lamentable porque se está llevando muchas vidas, y que más allá de extrañar a sus amigos, y a las reuniones sociales, es más importante para él oxigenarse con la naturaleza mientras los cuidados aumenten. Cree que es necesario comenzar a poner en práctica nuevas normas de convivencias, con actitudes ciudadanas responsables… Cuando hay respeto se celebra con nuevos triunfos.
“Más allá del enseñar un deporte me interesa enseñarles valores, Darle las herramientas para la vida”
“Un buen deportista lo será un tiempo determinado, una buena persona tendrá injerencia en la sociedad toda su vida”
“Me gusta la naturaleza porque carga las mejores energías para seguir adelante”
Con una infancia feliz, con una carrera concluida, con una familia a la que ama, con más cosas para celebrar que para arrepentirse y con una pasión en plena práctica nos dice; “soy un buen asador… Prendo la parrilla bastante seguido, soy un buen anfitrión”.
Por María Gancio.
