Losch, la cerveza artesanal de Ramallo que tiene su propio restaurante
Emilio Marcili es uno de los dueños de este emprendimiento que nació en una casa como un hobby de amigos y se convirtió en una empresa que fue creciendo en infraestructura, cantidad de litros y se diversificó con la inauguración de un imponente espacio gastronómico y cultural.
El comienzo. “Arrancamos como un hobby, no como una veta para hacerlo comercialmente, sino como un hobby de hacer cervezas a nivel casero; se llama homebrewers”.
El momento indicado. “Se había dado el boom de la cerveza artesanal, yo probé cerveza de un actual amigo de San Nicolás allá por el 2016 y, al mismo tiempo, con diferencia de unos días, mi actual socio, Joaquín Inurritegui, él estudiaba Agronomía en Zavalla, había visto como se hacía cerveza con un amigo, justo se dio esa charla”. ‘
Y arrancaron…“Compramos un equipito de 20 litros, una producción muy chiquita como para probar nosotros, nuestros amigos, el entorno, nunca pensada con un fin comercial, así se dio. Empezamos a hacer las primeras cervezas, no había producción de cerveza en ese momento, no estaba instalado el boom que se dio después por el 2018 más o menos, todavía no había llegado esa explosión de cerveza artesanal, así que de a poco el comentario de boca en boca se fue corriendo y primero empezamos a vender en un boliche que había en Ramallo, en el centro, nos compraron los primeros barriles, después empezamos a alquilar las choperas para eventos privados, cualquiera que tuviera un cumpleaños nosotros le acercábamos todo el equipo para que pudieran consumirla, y así empezamos a agarrar unos manguitos, en ese entonces el margen estaba bueno, te permitía invertir, comprar barriles, de a poquito proyectar otras cosas y ese fue el inicio”.

Al poco tiempo, el crecimiento y demanda los llevó a desarrollar un espacio más amplio y cómodo que es donde actualmente están funcionando. “La mayor parte de la infraestructura que hoy tenemos fue gracias a que nuestros viejos nos dieron una ayuda muy grande, con eso pudimos tirar el empujón inicial, porque esto de homebrewers lo hacíamos en una casita chiquita, en una cocina chiquita”.
Un cambio abrupto. “Pasamos de hacer 20 litros a 1000, o sea cambió todo el proceso, se requieren otras tecnologías”. Aclaró que “la base es siempre la misma, lo que necesitas, es equipamiento que esté adaptado a esa masa: ollas más grandes, intercambiadores de calor más grandes…”
La producción actual. “El batch que hacemos mínimo es de 1000 litros. Depende la temporada, en verano es cuando más se consume y hemos llegado a sacar 15,000 litros más o menos la más fuerte, después merma muchísimo”.
El impulso no se detuvo con la fábrica de cerveza y hace cuatro meses abrieron el bar, una idea que siempre estuvo en mente. “Desde que abrimos la fábrica en 2017 siempre tuvimos la cabeza en tener un bar, llegar a este punto estuvo siempre en mente. el bar se fue construyendo muy de a poquito, con mucha mano de obra nuestra, mucho sacrificio, mucho pulmón, metimos horas y horas de trabajo acá”.
Pareciera que una de las claves es no detenerse. Por eso con el restaurante no se terminaron las ideas. “En la elaboración de cerveza hay un desperdicio que es muy grande, una materia prima que en realidad no es una basura ni desperdicio que es el bagazo de la cebada. En algunos casos lo que hacemos es separar un poquito para hacer compost y que sea abono para la agricultura que tenemos acá atrás en la huerta. Vamos de a poco porque nos cuesta mucho ese tema, es complicado, tenemos un proyecto, acá atrás hay un pedazo de tierra, queremos hacerlo huerta para que de ahí cultivemos la verdura que se usa acá adelante en el bar: de la huerta a la mesa sería el lema. Hace un tiempito que estamos trabajando con eso, a veces pudimos cosechar algo, a veces es complicado”.
Para poder emprender, se necesita… “Lo fundamental que hace falta, desde el vamos, es el emprendedor, el que tenga ganas de ir, que vaya para adelante con la cabeza, que es nuestro caso”.

