El Juego de la Vida

Laura Lugones fue reconocida como "Gestora Cultural"

El Círculo de Periodistas de la Provincia de Buenos Aires y el Senado, otorgaron un reconocimiento a personalidades destacadas de la cultura en el marco del homenaje al poeta Almafuerte, quien además de ser uno de los Cinco Sabios de la Capital Provincial, fue un hombre que tuvo incidencia en la honorable casa legislativa. En el Anexo del Senado de la Provincia de Buenos Aires, en la sala “Nunca Más” se llevó a cabo el homenaje que estuvo organizado por el Senado y el Círculo de Periodistas de la Provincia de Buenos Aires. En el mismo se entregaron distinciones a gestores culturales que desarrollan distintas actividades. El evento fue abierto por el dúo Banegas – Barceló interpretando varias canciones de su autoria. Hubo artistas de diferentes disciplinas y de distintos lugares que recibieron distinciones, entre ellos Graciela Noemí Palazzolo, en plástica; María Inés Martínez, en teatro; R.Claudio Gómez, en literatura; Carlos Rango, en fotografía; Andrés Mazzitelli, en producción y realización; Juan Carlos Banegas, y Pablo Barceló en composición y música; Juan Cellerino, en periodismo; Susana Scorians, en museología; Jorge Zanzio, en teatro y produción; Marcelo Muchi, en locución y producción periodística; Laura Lugones, en poesía y el Dúo Trova II (Carlos y Alfredo Viguier), en composición musical, que cerró magníficamente la reunión con un encendido repertorio musical sobre el poeta Almafuerte, que el público acompañó cantando. Todos ellos fueron declarados “gestores culturales” de la provincia.

Almafuerte, el seudónimo más popular de Pedro Bonifacio Palacios, fue un escritor y maestro argentino, nacido en San Justo el 13 de mayo de 1854. De orígenes humildes y con un pasado difícil, dada la temprana muerte de su madre y el abandono por parte de su padre, sintió vocación por la pintura y solicitó una beca para estudiar en Europa. Denegada esta ayuda por parte del gobierno, decidió volcarse por la poesía y la enseñanza. Como maestro trabajó en varias escuelas, tanto en la ciudad como en el campo. También desempeñó cargos de bibliotecario y traductor en la Dirección General de Estadística de Buenos Aires. A pesar de haber mantenido una postura política que a menudo le trajo complicaciones en su vida profesional, le fue otorgada una pensión vitalicia por el Congreso, la cual no pudo aprovechar, dada su muerte el 28 de febrero de 1917 en La Plata. Allí pasó la mayor parte de su vida y su casa ha sido declarada monumento histórico de la ciudad. Muchos consideran que sus mejores obras fueron publicadas luego de su fallecimiento, y se sabe que existe gran parte de su producción que permanecerá inédita para siempre. Entre sus libros destacados, encontramos «Lamentaciones», «Evangélicas» y «Avanti».

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