«Cuando no te salen las cosas y estás lejos de tu casa, te come la cabeza”: la historia de dos jóvenes de Ramallo que persiguen el sueño del básquet profesional
Con apenas 18 y 19 años, Stefano Hanglin y Francisco González atraviesan una experiencia que mezcla ilusión, sacrificio, desarraigo y crecimiento personal. Los dos surgieron de las inferiores de Defensores de Belgrano y el año pasado dejaron Ramallo para continuar sus carreras en clubes de categorías nacionales.
Francisco juega en Racing de Chivilcoy, institución que recientemente consiguió el histórico ascenso a la Liga Nacional, mientras que Stefano forma parte de Sportivo Suardi, uno de los equipos protagonistas de la Liga Argentina. Actualmente, el joven regresó de manera momentánea a Defensores de Belgrano para disputar el torneo Prefederal en condición de préstamo, aunque una vez finalizada esa competencia deberá volver a Suardi.
En una extensa charla este viernes en Radio Meta, ambos contaron cómo fue dejar su casa, convivir en pensiones, atravesar momentos difíciles y empezar a vivir el básquet desde un lugar mucho más profesional.
Francisco reconoció que el cambio no fue sencillo. “Era la primera vez que salía de mi casa y de Villa Ramallo. Los primeros meses fueron difíciles. Extrañás, querés volver, pero después te adaptás”, contó.
El joven de 19 años explicó que hoy vive en la pensión de Racing junto a otros jugadores reclutados de distintas ciudades. “Somos ocho chicos, dos por habitación. Te dan de comer y prácticamente no tenés que gastar en nada. Solamente pensar en jugar”, señaló.
En el caso de Stefano, la distancia es todavía mayor. “Suardi está a cinco horas de acá y era la primera vez que me iba a vivir a otro lado”, explicó el jugador de 18 años.
“Me costó tomar la decisión. Primero me había probado en Racing junto con Francisco y no se dio. Después apareció la oportunidad de Suardi, fui tres días a una prueba y después me llamaron para quedarme”, recordó.

Ambos coincidieron en que irse tan jóvenes los obligó a madurar de golpe. “Tenés que aprender a arreglártelas solo. La limpieza, la convivencia y cosas que antes hacían en tu casa ahora las tenés que hacer vos”, sostuvo Francisco.
Stefano agregó: “Te cambia mucho. Tenés que hacer muchas más cosas solo y eso te hace crecer más rápido”. Los dos viven en pensiones de sus clubes y deben cumplir reglas de convivencia, horarios y responsabilidades cotidianas mientras sostienen entrenamientos y competencias.
Uno de los momentos más especiales para Francisco fue su debut en la Liga Nacional, la máxima categoría del básquet argentino. “Me tocó debutar contra Peñarol de Mar del Plata. Jugué cinco minutos y pude convertir. Los nervios eran muy fuertes, nunca me había pasado algo así”, contó.
También recordó que ya intuía que iba a ingresar: “Veníamos perdiendo por bastante y les decía a mis compañeros que se aten bien los cordones porque nos tocaba entrar”.
En tanto, Stefano debutó en Liga Argentina durante un clásico frente a San Isidro. “Entré un minutito y estaba muy nervioso porque era un clásico y porque era todo nuevo para mí”, relató.
Quizás uno de los momentos más sinceros de la entrevista llegó cuando hablaron sobre la parte mental y las crisis que aparecen estando lejos de casa. “Hace poco tuve una crisis fuerte y pensé en volverme”, confesó Francisco. “A veces es por el rendimiento o por cuestiones personales. Cuando no te salen las cosas y estás lejos de tu casa, te come la cabeza”.

El jugador contó además que recibe acompañamiento psicológico en el club y destacó la importancia de hablar con la familia y su círculo cercano.
Stefano reconoció haber atravesado situaciones similares: “Muchas veces también me pasó querer volverme. Tenía rachas en las que no me salía nada y me hacía mucho la cabeza”… “Después al partido siguiente hacía 20 o 25 puntos y te dabas cuenta de que era todo mental”, agregó.
Francisco también contó cómo cambió su rutina desde que llegó a Racing. “Ahora viajamos por todo el país. Vamos a hoteles, hacemos viajes largos en colectivo y hasta me tocó viajar en avión por primera vez cuando fuimos a Comodoro Rivadavia”, relató.
Mientras tanto, Stefano explicó que en Suardi el básquet se vive con enorme intensidad a pesar de tratarse de un pueblo pequeño. “El club es prácticamente la vida del pueblo. Cuando hay clásicos la cancha explota”, describió.
Aunque ambos sueñan con llegar lo más lejos posible, también entienden la importancia de estudiar y prepararse para el futuro. “Hay que tener un plan B”, dijo Francisco, quien este año comenzó la carrera de Gestión Contable e Impositiva a distancia. “Son oportunidades que no podés dejar pasar. Nunca sabés si después va a venir otra”, reflexionó.
Por su parte, Sttefano contó que terminó el secundario de manera virtual mientras vivía en Suardi y adelantó que ahora quiere empezar una carrera.
Mientras siguen creciendo dentro del básquet, los dos mantienen intacto el objetivo de consolidarse en el alto nivel. “Mi meta es afianzarme en la Liga Nacional y después soñar con Europa”, afirmó Francisco. “Primero quiero sumar minutos en Liga Argentina y seguir creciendo”, completó Estefano.
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