Juan Martín Ghia: del semillero de Defensores al fútbol europeo, entre el crecimiento profesional y la nostalgia por Ramallo

El futbolista ramallense Juan Ghia pasó por los micrófonos de Radio Meta FM 94.1 y compartió una extensa charla sobre su recorrido en el fútbol, desde sus inicios en Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, su formación en Vélez Sarsfield, y su presente en el fútbol europeo, donde actualmente milita en el Stade Nyonnais, de la Segunda División de Suiza.

Ghia contó que su primera gran decisión llegó muy temprano, cuando con apenas 13 años dejó Ramallo para sumarse a Vélez, experiencia que marcó su carrera: “Vélez me formó como jugador, está presente en cada paso que doy”, señaló, destacando el profesionalismo del club y los años vividos en la pensión ubicada debajo de la tribuna del estadio José Amalfitani.

Tras completar su etapa en inferiores y Reserva, llegó otro momento clave: optar entre continuar un año más en Vélez sin contrato profesional o avanzar con la ciudadanía italiana, decisión que lo llevó a emigrar. “Algo de adentro me dijo que tenía que irme”, reconoció, aunque admitió que le quedó la espina de no haber jugado un año más en el club de Liniers.

Su primera experiencia europea fue en Italia, en el fútbol amateur de la región de Turín, donde permaneció tres temporadas. Allí vivió un fútbol mucho más amateur y con menos exigencia, lo que lo llevó a buscar un salto mayor. Ese paso llegó con su arribo a Suiza, donde logró insertarse en una categoría plenamente profesional tras una intensa preparación física y mental realizada en España junto al preparador Diego Ricciardelli, a quien agradeció especialmente: “Hoy soy un jugador nuevo gracias a su ayuda”.

Actualmente, Juan vive en Francia, en la ciudad de Divonne-les-Bains, y cruza todos los días la frontera para entrenar y competir en Suiza. Sobre el fútbol suizo, explicó que es “muy físico, intenso y extremadamente profesional”, aunque reconoció que le cuesta adaptarse al aspecto humano y cultural: “Son muy fríos, muy distantes. Extraño mucho a Argentina, a Ramallo y a Defensores”.

En ese sentido, el ramallense destacó que lo que más se extraña no es solo la cancha, sino el ritual del vestuario, la charla previa, el mate y la cercanía entre compañeros, algo que considera una marca registrada del fútbol argentino. “El fútbol argentino tiene una picardía y una pasión que no vi en ningún otro lado”, afirmó.

Pese a las dificultades emocionales que implica emigrar, Ghia valoró la experiencia como única: “Emigrar duele, pero también te da una experiencia que no te saca nadie”. Aprender idiomas, convivir con otras culturas y vivir del fútbol en otro continente son aprendizajes que, según él, quedarán para siempre.

Juan regresará a Europa el 4 de enero, donde continuará en el mismo club hasta el vencimiento de su contrato en junio. Mientras tanto, disfruta de su paso por Ramallo luego de varios años sin pasar las fiestas en casa, con la certeza de que, aunque el futuro es incierto, “en algún momento la vuelta va a llegar”.

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