“La Vuelta de Ramallo” dejó grabadas dos emotivas historias
La prueba de cicloturismo cumplió este sábado su quinta edición por los caminos que conectan las cinco localidades del partido. Una de las particularidades que presenta esta aventura que busca consolidarse como actividad característica en esta fecha del año, es que no se les cobra inscripción a los participantes, pero sí, a cambio, deben acercar un insumo para el hospital y unidades sanitarias. Es decir, no hay una finalidad económica detrás de la organización que está a cargo de Ramallo Bike; se busca fomentar la actividad física, la vida saludable, los vínculos afectivos entre los ciclistas y el contacto con la naturaleza. Un detalle no menor que la distingue, es que no hay ganadores, ni podios, ni medallas; se hace para pasar y compartir un momento que llena el alma de vida.
En ese viaje de dos ruedas aparecen un par de historias que merecen ser replicadas. El primer personaje es bastante conocido, se llama Adrián Acevedo, es de El Paraíso y siempre aparece entreverado en algún deporte. Como Adrián es ciego, este sábado inició la carrera en una bicicleta tándem, esas que son de doble comando, para que otra persona lo guie. Pero lamentablemente, cuando iba por Pérez Millán, otro ciclista lo enganchó y se cayó. Aunque la bici estaba algo maltrecha, siguió algunos kilómetros, pero finalmente se le quebró el manubrio y la tuvo que abandonar. Pero Adrián quería terminar la prueba. Por eso preguntó si alguien le prestaba una bicicleta de las comunes, y a Marisol Sabbatini si se animaba a acompañarlo. Primero pensaron que lo estaba diciendo en broma, pero no era así, y Adrián terminó el recorrido tomado del hombro de Marisol, ambos acompañados por Andrea y Pedro, todos muy emocionados.
Roberto Spina es el dueño de la otra historia que es digna de ser conocida. El pergaminense de 56 años es un asiduo protagonista de este tipo de competencias, pero con una particularidad: cuando era muy joven sufrió la amputación de una pierna por un tumor. El día sábado, Roberto partió de Ramallo en una bicicleta como la de cualquiera de nosotros y llegó hasta una parada antes de Pérez Millán (54 km). En un breve contacto con radio Meta contó que ahora la artrosis lo tiene un poco mal, pero hace algunos años hacía hasta 150 kilómetros.
En total fueron 225 los participantes de esta quinta edición. En la prueba larga, los ciclistas partieron de Barlovento (costa de Ramallo), pasaron por Villa Ramallo, Villa Gral. Savio, Pérez Millán, El Paraíso y culminaron en el mismo lugar donde habían largado.
Al finalizar, hubo reconocimiento a ciclistas retirados como “Lolo” Rocha, Eduardo Caletrio y Carlos Pujol; y también al fallecido Sandro Pelini. Además, en el cierre se sorteó una bicicleta que ganó la nicoleña Silvana Alcaráz.
¿Qué más se le puede pedir a una carrera de bicileta? Felicitaciones.

