Historia de superación: “Arranqué haciendo dedo con una ilusión de ser enfermero y hoy me encuentro representando a mi querido Ramallo en el norte de Italia”

Darío Lucas Martínez es ramallense, enfermero y desde hace cuatro años vive en Milán, una de las ciudades más importantes de Europa. Pero detrás de ese presente hay una historia de sacrificio, estudio y decisiones difíciles que hoy busca compartir, sobre todo con los más jóvenes.

“Está bueno para nosotros que venimos de una ciudad tan chica como es Ramallo, que puedan aprender de diferentes vivencias de personas que ya no vivimos en Argentina, de las oportunidades que se pueden conseguir estudiando. A mí me gusta hablarle a los adolescentes, a los jóvenes, también a sus padres, para que los incentiven a estudiar y poder formarse, que en el exterior hay muchísimas oportunidades”, contó en diálogo con Radio Meta.

Su camino no fue sencillo. “Estudié en la Cruz Roja de San Nicolás… me iba de Ramallo a dedo, tomaba el 342, me paraba en el cruce de Villa y El Pueblo… durante tres años hice mi carrera”, recordó. Años más tarde, ya en plena pandemia, decidió dar un paso más: “Decidí recibirme de licenciado en enfermería en la Universidad Maimónides y una vez que cumplí esa meta, tramité todo y partí rumbo a Europa, hacia Milán precisamente a trabajar”.

Sin embargo, asegura que lo más difícil no fue lo profesional, sino animarse a dar el salto. “Lo que es difícil es el primer paso, que es irse. Es muy difícil, porque te encontrás solo, dejás familia, amigos, dejás todo. Es una decisión muy fuerte hacerlo, no es fácil. Nunca lo fue”.

Hoy trabaja en rehabilitación cardiológica, después de haber pasado por áreas críticas. Su crecimiento profesional fue acompañado por una experiencia de vida completamente distinta: “Tenés muchísimos paisajes que uno está conociendo… te vas por diez euros a París, por quince a Roma… he conocido Francia, Barcelona, Nápoles, Venecia, la Torre de Pisa… Italia es bellísima”.

En cuanto al costo de vida, explicó que no todo es tan caro como suele creerse: “Depende de dónde estés. Milán es una ciudad cara, pero si te vas a las afueras podés alquilar por 300 o 400 euros y vivir en otras condiciones”. Y destacó un punto clave: “Otra de las cosas que funciona muy bien son los medios de transporte. Los trenes, los colectivos… te dicen que pasan a tal hora y pasan. Está todo conectado”. En ese sentido, remarcó que mucha gente elige vivir fuera de las grandes ciudades y trasladarse diariamente: “La gente vive en las afueras porque tenés acceso y llegás a todos lados sin problema”.

Pero además de su experiencia laboral y personal, Darío también describió cómo funciona el sistema de salud en Italia y marcó fuertes diferencias con Argentina. “En Italia tienen un servicio que se llama Servicio Sanitario Nacional… pero un turno te lo dan a ocho meses, un año. Una tomografía, por darte un ejemplo, te la pueden dar a ocho o nueve meses o incluso a un año”, explicó.

En ese sentido, remarcó que, si bien existe cobertura, los tiempos de espera son extensos: “La emergencia te la van a dar, te la van a ofrecer, pero si necesitás un estudio o un especialista, ahí sí… te pueden dar un turno a un año”. Y agregó: “Si no, tenés que pagar y te lo dan al otro día. Una tomografía está en torno a los 170 o 180 euros, que termina siendo caro para los sueldos que rondan entre 1.200 y 1.800 euros”.

Incluso, puso en valor el sistema argentino: “Yo siempre digo que el servicio de salud acá en Argentina uno tiene que agradecer lo que tiene, porque no saben lo que se vive en el exterior”.

Más allá de todo, su mensaje apunta al valor del esfuerzo y la formación: “Yo no vengo de una familia de dinero, vengo de una familia de clase media, donde fuimos criados con valores muy justos de trabajar y salir adelante. Yo siempre digo que es más liviana una lapicera que una pala. Siempre aconsejo estudiar, formarse… el que se lo propone puede”.

Y dejó una reflexión que resume su historia: “Sin sacrificio no hay conquista. Nadie te regala nada, pero depende de cada persona esforzarse para llegar a una meta. Yo me lo propuse y lo pude hacer. Siempre digo: si yo pude, ¿cómo no va a poder el otro?”.

Con orgullo, cierra su recorrido: “Arranqué haciendo dedo con una ilusión de ser enfermero y hoy me encuentro representando a mi querido Ramallo en el norte de Italia”.

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