La directora de la Escuela Primaria Rural N°2 de Ramallo, Gabriela Lunardini, habló en Radio Meta sobre la realidad cotidiana de la institución, el inicio del ciclo lectivo y la respuesta que recibieron tras plantear el problema del agua potable durante una reunión con el intendente Mauro David Poletti.
Lunardini destacó el acto de apertura del ciclo lectivo realizado en la escuela y valoró la presencia de autoridades y familias. “En representación de toda mi comunidad educativa estamos muy felices porque el acto estuvo muy lindo, muy emotivo. Que nuestra escuela se llene de gente para nosotros es un orgullo”, expresó.
Uno de los principales temas que surgió en la reunión realizada la semana pasada con autoridades fue la falta de agua apta para consumo. Según relató Lunardini, el inconveniente se arrastra desde hace tiempo. “El año pasado se hizo un análisis del agua de bomba y dio que no era apta para consumo humano”, explicó.
Sin embargo, durante gran parte de 2025 la provisión de agua fue insuficiente para cubrir las necesidades de la jornada escolar. “Tenemos una jornada de ocho horas donde los nenes desayunan, almuerzan y meriendan. Imaginate que era lidiar contra ese problema todos los días”, contó.
Y agregó: “Yo estuve en el Consejo Escolar también y en mis años de gestión siempre se les proveía a las escuelas de agua, pero el año pasado hubo un quiebre. No sé por qué, si fue una orden que tuvieron de arriba o algo que dijeron ‘no, a la escuela le vamos a mandar lo que podemos’”.
También describió las limitaciones que enfrentaban con la cantidad recibida. “Entonces eran dos bidones, que eran 20 litros por semana, donde vos tenés que hervir la comida, hervir las verduras, lavar las verduras, lavar las cosas y consumir agua”.
Ante la falta de respuestas, el personal docente debió buscar soluciones por su cuenta. «Llegamos a llenar bidones en nuestras casas y traerlos para que los chicos tuvieran agua», relató. Incluso, según indicó, la situación se agravó hacia fin de año: “El 30 de noviembre se terminó la entrega de agua y desde el Consejo Escolar nos dijeron que no nos podían dar más”.
Tras plantear el tema en una reunión con autoridades municipales y educativas, la respuesta llegó rápidamente. “Ahora nos van a proveer de mucha más cantidad de agua, de un dispenser con agua caliente y fría y de botellitas térmicas para los alumnos. Ni soñábamos que eso nos iba a pasar algún día”, afirmó.
También explicó que cambió el sistema de provisión para evitar que el personal de la escuela tenga que encargarse de gestionar la entrega. “Ahora va a venir el proveedor y va a traer el agua. Nosotros tenemos que enseñar, trabajar con los alumnos, no podemos estar pensando si el proveedor puede o no traer el agua”, remarcó.
La directora señaló que el problema del agua es común en las escuelas rurales. “Es una preocupación que tienen todos los directivos de las escuelas rurales, y a veces uno se siente un poco solo porque hay directores que están solos en la escuela y tienen que lidiar con todo”, indicó.
Actualmente la escuela cuenta con 21 alumnos en el nivel primario y funciona con jornada completa. Lunardini además cumple doble función, ya que dirige la institución y también está a cargo de un grado. “Yo soy directora de la Escuela 2 pero tengo un grado a cargo, tengo alumnos de cuarto, quinto y sexto. Entonces es dirigir la escuela, organizar administrativamente todo y también enseñar”, explicó.
La institución además comparte el edificio por la tarde con un jardín rural (JIRIM), que cuenta con una pequeña matrícula de alumnos de la zona.
La escuela se encuentra sobre la Ruta 51, a pocos minutos de Villa Ramallo, lo que facilita el acceso. Sin embargo, muchos estudiantes dependen del transporte escolar. “Tenemos transporte que provee el municipio y va pasando por distintos puntos de Ramallo y Villa Ramallo hasta llegar a la escuela”, explicó Lunardini.
Por otro lado, al ser consultada sobre otras necesidades de la escuela, destacó el buen funcionamiento del comedor y del Servicio Alimentario Escolar (SAE). “Nosotros, desde nuestra escuela, la verdad que cada vez que pedí algo lo tuve. No puedo decir otra cosa porque en lo que se refiere al SAE, nosotros tenemos comedor y en ese sentido nunca tuvimos inconvenientes”.
Asimismo, remarcó que los productos llegan en tiempo y forma y con las especificaciones necesarias. “Nos traen la mercadería en tiempo y forma, de marca, con el logo Sin TACC porque nosotros tenemos una alumna que tiene problemas de celiaquía”.
Finalmente, Lunardini resaltó el compromiso del personal con la institución y el trabajo cotidiano para sostener el funcionamiento de la escuela. “Nosotros sentimos la escuela como propia. La cuidamos como si fuera nuestra casa porque pasamos ocho horas acá adentro”.
Y concluyó: “Gestionar es hacer que las cosas funcionen. Nosotros también gestionamos todo el tiempo desde la escuela para que los chicos estén en las mejores condiciones”.
