Gabriel Gómez: “A los 15 años ya quería ser entrenador”

Después de dirigir a Patronato durante toda la temporada 2024 y acumular cinco años consecutivos en la Primera Nacional, el entrenador ramallense atraviesa un tiempo de pausa. En diálogo con Radio Meta repasó su camino en el fútbol, habló sobre la importancia de la vocación, el aprendizaje de delegar y la gestión de los grupos. También recordó su paso por Independiente Rivadavia, donde sintió que se consolidó como técnico de la categoría, y adelantó que su próximo objetivo es dirigir en Buenos Aires.

“Gracias a Dios las últimas temporadas siempre estuve trabajando hasta el último día. Esta vez se dio que el club quiso rescindir antes, de común acuerdo porque no iba a continuar, y me vino bien para descansar un poco”, contó Gómez.

El ex técnico de Independiente Rivadavia, Agropecuario, Alvarado y Patronato, entre otros, remarcó que llegar y mantenerse en la divisional no es tarea sencilla. “Yo me sentí parte de la categoría después de la segunda etapa en Independiente Rivadavia. Ahí clasificamos, peleamos por el primer puesto hasta la última fecha y me empecé a sentir de la divisional. Pero consolidarse lleva varias temporadas. No alcanza con una buena campaña”, sostuvo.

El camino que lo trajo a este presente. “Nuestro cuerpo técnico está catalogado en la divisional como un grupo serio y trabajador. Creo que el trabajo, la dedicación y la vocación son fundamentales. No es fácil encontrar gente verdaderamente vocacional para cualquier actividad, y en el fútbol eso se nota”, expresó.

Recordó que desde muy joven tuvo claro su destino. “A los 15 años ya quería ser entrenador. Vivís y hablás de fútbol todo el tiempo, la palabra fútbol forma parte de tu vida”, señaló. Con el paso del tiempo —confesó— fue aprendiendo a delegar y a cambiar su forma de liderar: “Cuando empecé quería hacerlo todo yo. Después entendí que, como responsable, tenía que confiar y delegar. A los entrenadores jóvenes siempre les digo que es normal pasar por eso, que con los años uno aprende”.

También hizo autocrítica sobre sus primeros años como formador: “Era muy exigente. Entrenábamos dos horas y media, hacía doble turno, bicicleta, al río… una locura. A los chicos de las inferiores de Defensores les pido disculpas públicamente, los arruiné en la adolescencia”, reconoció entre risas. Con los años, entendió que lo más importante es el armado del plantel y la gestión del grupo: “Los jugadores son los protagonistas, los que te van a defender adentro de la cancha. Lo más difícil es cuando tenés que decirle a alguien que no lo vas a tener en cuenta, pero prefiero hacerlo de frente y a tiempo para que pueda buscar otro lugar”.

Sobre su presente, aseguró sentirse preparado para nuevos desafíos: “Hoy me siento capacitado para dirigir en Primera; tal vez hace cinco años no».

Se refirió a la consagración en la Copa Argentina de Independiente Rivadavia de Mendoza: “Muy contento, porque Independiente me consolidó en la categoría. Tengo mucha gente amiga y el entrenador actual, el Colo Berti, es muy buena gente y un gran profesional. Es una institución que quiero mucho; está Defensores y después viene Independiente”, afirmó.

De cara al futuro, adelantó que mantiene charlas con distintos clubes: “Me llamaron equipos del interior, incluso algunos donde ya estuve, y eso es lindo porque quiere decir que dejaste una buena imagen. Pero mi idea es poder dirigir en Buenos Aires, en un club de la categoría. Siempre estuve en el interior y ahora tengo ese objetivo. Ojalá se pueda dar”.

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