Gabriel Gómez: “El reconocimiento es lindo y disfrutamos de eso, pero en la vida terminas con tu familia y amigos de siempre»

Después de un año excelente dirigiendo a Agropecuario en la B Nacional, donde estuvo a un partido de jugar la final por el ascenso a Primera División, el técnico de Ramallo disfruta de algunos días de descanso en Ramallo, mientras planifica la nueva temporada en el conjunto de Carlos Casares. En una charla con radio Meta, analizó el presente, el camino recorrido, la profesión y la vida más allá del fútbol.

Después una etapa de consolidación en Independiente Rivadavia de Mendoza, Gabriel Gómez buscó una opción más tranquila y cercana a su Ramallo natal. En el camino apareció Agropecuario de Carlos Casares, un club que reunía esas condiciones y quería contar con sus servicios. Se pusieron de acuerdo y arrancaron. “Fue un año donde en primera instancia la idea era armar un equipo competitivo. Agropecuario venía de un año complicado que había peleado el descenso”.

Los resultados llegaron rápido y se superaron las expectativas. “Armamos un muy buen grupo de personas, buenos profesionales, arrancó el campeonato y los resultados fueron mejores de lo que esperábamos y en un momento nos encontramos primeros en la divisional durante dos meses y medio, y ahí la ilusión se hizo más grande y llegamos a la última fecha dependiendo de nosotros, que lamentablemente con Patronato no logramos el triunfo para jugar la final”.

El «sojero» tenía que ganarle a Patronato en la última fecha para disputar la final y empató. Hubo que dar vuelta la página porque el Reducido le ofrecía una segunda chance para jugar en Primera División, pero la derrota con Ferro le puso fin a la temporada. “Después nos tocó jugar el Reducido y quedar afuera muy rápido, y ese es el sabor amargo”, dijo Gabi, aunque, “cuando uno se va enfriando, te das cuenta que se hizo un gran año, una gran campaña, nada más que pasamos en una fecha de jugar una final a quedar afuera”.

Gómez es un técnico reconocido en la divisional y mucho tuvo que ver la etapa consagratoria en Independiente Rivadavia. “Me ayudó a consolidarme en la categoría”. Justo este año, cuando él decidió cambiar de rumbo, la lepra mendocina llegó a Primera División. “Me puso contento porque uno estuvo ahí, participó de momentos difíciles, tengo amigos y sé lo que siente el hincha de independiente”. Dijo, además: “Muy agradecido a Independiente, que se lo merece por la gente que tiene”. Y marcó una particularidad. “La gente es especial, muy fanática, un club con un sentido de pertenencia muy grande. Me ha pasado de ganar por la gente”.

Pertenecer al selecto grupo de 65 técnicos que trabajan en las dos categorías más importantes del país, requiere de capacidad, esfuerzo, trabajo y adaptación. “No es fácil, indudablemente tenés que hacer algunos cambios para estar dentro del sistema, es un ambiente difícil, muy parecido a la política, yo lo comparo bastante, hay muchas cosas que por ahí uno no está de acuerdo pero tenés que jugar el juego si querés trabajar en este nivel; más allá de que la esencia no la cambias”.

Gómez aprendió en el camino que para ser técnico de fútbol, hay que ser mucho más que un técnico de fútbol. “Cuando arrancás como entrenador crees que con la metodología de trabajo haces jugar a los árboles, después te das cuenta que es una parte del día a día de los entramientos que es lo que a mi me gusta. El manejo de los jugadores es otra parte muy importe, la gestión con el grupo, los dirigentes, el periodismo, la hinchada… hay muchas cuestiones que son muy importantes y no solamente la metodología”.

También de los problemas que puedan tener los jugadores. “Trato de estar pendiente de esas cuestiones, me doy cuenta cuando un jugador no está bien o tuvo un mal día. Les pregunto, alguno te puede contar y se abren y otros no, las personalidades son diferentes. Yo siempre digo que lo familiar esta primero y trato de involucrarme. Al cuerpo técnico por ahí le cuenta más, hablan más con ellos, pero es fundamental que el jugador este bien”.

El año pasado, en la previa de un partido con Deportivo Morón, sufrió un ACV que no le trajo consecuencias. “Tuve varios meses donde bajé ochenta cambios hasta que te diría que me preocupaba porque estaba muy tranquilo, fue una cosa que salió bien porque no trajo secuelas”. Un llamado de atención que deja aprendizajes. “Cambiás, no te querés hacer problemas que antes te hacías, te hace ver eso”.

Dirigir Primera División. “Un lindo objetivo, no es fácil, tenés que dar con la persona justa en el momento justo, hoy se le está dando más oportunidad al técnico de la B Nacional. El sueño sé que es difícil, no es fácil, pero a mí me costó siempre, vengo de dirigir inferiores, Primera local, Argentino B, Federal A, todo…siempre digo que cuando me toque ojalá sea para quedarme no para dirigir cinco partidos e irme”.

El futuro. “Tengo contrato por dos años, tengo que renegociarlo, creo que no va haber problemas porque Bernardo me quiere muchísimo, hay comentarios de algunos equipos pero no me han llamado, yo creo que esta semana voy a finalizar este tema aunque ya estoy trabajando para el año que viene en Agropecuario”.

La vida más allá de la pelota. “La realidad es que el fútbol es el momento, los verdaderos apoyos están en la familia y los amigos de toda la vida, cuando uno viene acá y se junta con los amigos a comer, eso nunca lo he cambiado, nunca me movió el fútbol en eso, esta bueno que te vaya bien, el reconocimiento es lindo y disfrutamos de eso, pero en la vida terminas con tu familia y amigos de siempre y ahí está el tema, el resto es todo por momentos, y te das cuenta”.

Por último, el recuerdo de Aladino. “Un tema que me hizo cambiar mucho fue cuando falleció mi papá, era el hincha número uno mío, me hubiese gustado que estuviera los dos últimos años de Independiente”.

Deja una respuesta