La pobreza y la indigencia tuvieron un tremendo salto en el primer semestre del año, hasta alcanzar al 52,9 por ciento y 18,1 por ciento de las personas, respectivamente, informó este jueves el Indec. Se trata no solamente de números abrumadores sino que además implican un deterioro muy profundo respecto de los valores del 2023.
La pobreza saltó del primer semestre del 2023 al mismo período de este año desde el 40,1 por ciento de las personas hasta el 52,9 por ciento actual. Esto representa un incremento del 30 por ciento en el universo de personas bajo esa condición. En el caso de la indigencia, el salto es incluso más dramático: el primer semestre del 2023 impactaba sobre el 9,3 por ciento de las personas y ahora afecta al 18,1 por ciento, lo cual implica que prácticamente se duplicó el porcentaje de indigentes.
En la Argentina del año 2024, casi el 20 por ciento de la población no tiene el dinero suficiente para alimentarse correctamente. Además, hay más personas pobres que no pobres. Esto también implica un grave retroceso social respecto del segundo semestre del año pasado, cuando la pobreza terminó en el 41,7 por ciento de las personas y la indigencia, en el 11,9 por ciento, números ya de por sí escandalosos.
Los números
De acuerdo a las estimaciones del Centro Cifra, que depende de la CTA, si se proyectan las tasas que arroja la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, a nivel nacional hay 24,8 millones de personas en situación de pobreza, un aumento de más de 5 millones respecto al semestre previo. Además, hay 6,8 millones en situación de indigencia, una suba de 2,8 millones frente al semestre anterior.
La desagregación por edad muestra un panorama desolador en la niñez: a nivel nacional, la pobreza afecta al 66 por ciento de los niños, niñas y adolescentes (NNyA). Entre 2019 y 2023, la pobreza entre este grupo etario había oscilado en torno al 52-58 por ciento. En el caso de la indigencia, el porcentaje de NNyA es del 27 por ciento.
Otro dato interesante para analizar es que no sólo hay más pobreza sino que los pobres, en promedio, son más pobres que antes. Esto se observa en la brecha de pobreza, que es la distancia entre el ingreso promedio de los hogares pobres en relación a la línea de pobreza. En el primer semestre, el ingreso promedio fue un 42 por ciento más bajo que la línea de pobreza que mide el Indec, lo cual está íntimamente asociado al fogonazo de la inflación en alimentos del verano, luego de la megadevaluación de Milei y Caputo.
A nivel geográfico, en los seis aglomerados urbanos ubicados total o parcialmente en la Provincia de Buenos Aires, la tasa de pobreza pasó de 44,9 por ciento en el segundo semestre de 2023 a 58,7 por ciento en el primer semestre de 2024, es decir, 13,3 puntos más, mientras que en el promedio de los aglomerados ubicados en el resto del país pasó de 38,3 por ciento a 47,4 por ciento, 9 puntos más.
Mientras que en la segunda mitad de 2023 la tasa de pobreza era 6,5 puntos más alta en los aglomerados urbanos bonaerenses, en la primera mitad de 2024 la diferencia se amplió a 10,8 puntos. Esto da cuenta de cómo la PBA, y en especial el Conurbano (donde la pobreza creció 14,2 puntos entre ambos semestres y alcanzó al 59,7 por ciento), está siendo particularmente afectado por la política económica de Milei.
Fuente: Página 12.
