“ESTOY SEGURA QUE FUE DIRECTO AL CIELO…SIN ESCALA”
Cuando un apellido es más que eso, cuando una personalidad se transforma en una personalidad destacada de la comunidad, no por una resolución política, sino por las voces que lo nombran con aprecio, significa que estamos ante lo excepcional.
¿Quién no se nombró a favor del; “descanse en paz doctor”, en estos últimos días? El dolor caló hondo dentro de muchísimos corazones que en reiteradas veces fueron curados por él… Y no hablo solamente en cuanto a la medicina; Sabía escuchar, aconsejar… Estar incluso para esas almas agobiadas que iban a verlo con una excusa para solo charlar con él, dicen lo que lo conocieron que imponía la tranquilidad.

El doctor Eduardo Laule Riega de origen Peruano pero con corazón Argentino, llegó al mundo cuando un muchacho de procedencia Alemana se enamoró de una chica Peruana, y decidieron formar una familia. Con una crianza en Arequipa Perú, más precisamente en unas minas, a los diecisiete años decidió que su futuro estaba curando a las personas.
En busca de una medicina de nivel, Argentina parecía su mejor opción, Tomó el tren para que Tucumán sea último punto en el mapa, pero el destino caprichoso quiso jugar con él, fue así que se equivocó y en vez de bajarse en esa provincia norteña, su llagada a Rosario le mostró el camino de aquello que era inevitable; su nuevo hogar.
Estudió, se esforzó, de la nada se fue construyendo como un pequeño rompecabezas para darle el significado deseado a su vida.
El trabajo en primera instancia lo trajo a Ramallo, pero fue el amor quien lo asentó en este hermoso partido del interior, y sus dos hijas y sus tres nietos fueron el ancla definitiva, aunque en el camino fue adoptando a varios corazones más. Se casó, fue papá, se separó, se volvió a enamorar… Parece una gran historia de causa y efecto, más que de casualidades.
“Su vitalidad demostraba que los 78 años era solo un número”, “todo lo que enfrentaba lo hacía con una sonrisa”, “era más que un doctor, era un hombro, un oído”, “era un seductor por naturaleza”, “era un buen tipo mi doctor”
Amante de las lanchas y de correr carreras con ellas, apasionado por la selección, “Messista”, fanático de River, amante de la lectura y la actualidad política mundial, habitué de los casinos, rutinario pero a la vez aventurero con sus viajes imprevistos, junto a su compañera de vida de estos últimos veinte años, siempre busco estar rodeado de afecto.
Su empoderamiento de los pensamientos surrealistas se volvió escuela y parte de él, para aliviar a esas personas que solo creían que tenían una dolencia física cuando en realidad era emocional, Hipócrates sin dudas se sentiría orgulloso, porque vería el amor por la medicina, pero aún más por la humanidad.

Como a cada uno de nosotros nos suele pasar, el doctor se ha encontrado a lo largo de la vida con tropezones, que le han pegado directo a la cara, como gigante endemoniado; pasó por el cáncer de colon, una cirugía de rodilla donde debió recibir una prótesis, luchó contra un edema agudo de pulmón, y como si fuera poco el asma crónico estaba ahí para molestarlo cuanto cambio ambiental se le ocurriera… Y aunque es increíble, los testimonios hablan que después de cada situación afrontada, se acomodaba con el paso tranquilo, hacia esos domicilios donde era requerido, y que muchas veces no tenían con que pagarle más que una docena de huevos… Cosa que no era impedimento para socorrerlo cuando fuera necesario.
Su objetivo de buena fe impulsó los pensamientos mutantes hacia ese destino, para que el otro tuviera grandes satisfacciones… Se pudo haber equivocado… Pero jamás pensó dejar de luchar en primera línea, sin gran armamento más que alcohol y un barbijo, contra un gigante desconocido que podía llevarlo en cuestión de días… Y así pasó, lucho expuesto con las marcas de su vida, con el convencimiento de que el hospital zonal era su mejor opción para sobrevivir al Covid-19… Y sobre todo para estar cerca de sus amados corazones, su fuerza natural que llevaba dentro no pudo ser su sanador y se despidió de este mundo como; “Un gran gigante de la medicina”.

