El Dr. Millán recordó una historia familiar para concientizar sobre el monóxido de carbono

La trágica muerte de cinco integrantes de una familia en el barrio de Villa Devoto (Bs. As.), encendió nuevamente la alarma sobre los cuidados que hay que tener a la hora de calefaccionarse. El director del hospital «José María Gomendio» explicó en Radio Meta cómo se produce la contaminación por monóxido de carbono, dio una serie de recomendaciones para evitarla, y rememoró una experiencia personal para destacar que no hay frio ni carencia económica que impida conservar los ambientes correctamente oxigenados para evitar la intoxicación.

El médico primero dio una explicacion biológica. «Normalmente decimos que el oxígeno que respiramos se tiene que unir a la hemoglobina, que es una proteína de la sangre que lo lleva a todo el organismo. Cuando en lugar de respirar oxigeno en el ambiente hay monóxido de carbono, lamentablemente tiene una afinidad 200 veces superior que el oxígeno para pegarse a la hemoglobina. Entonces, en lugar de tener la hemoglobina oxigenada, tenemos la carboxihemoglobina, que vendría a ser esa proteína de la sangre con el monóxido de carbono. Cuando la sangre llega a los tejidos, el monóxido de carbono no se desprende de la hemoglobina como lo hace el oxígeno, entonces la células se quedan sin oxígeno, es como si fuera una asfixia especial a nivel celular».

Para evitar que eso ocurra, en estos días de mucho frío, hay que calefaccionarse correctamente. «Hay ciertas combustiones, sobre todo las que están relacionadas con leña, carbón, estufas en mal funcionamiento, que van a despedir un gas que se llama monóxido de carbono. No se puede tener prendido un aparato que no tenga oxigenación o esté preparado para un ambiente cerrado».

Como el monóxido de carbono no tiene olor, en altas concentraciones y durante un tiempo prolongado, la persona no se da cuenta y va quedándose dormida. «Le puede producir cefaléa, dolor de cabeza, sensación de decaimiento, no se va a dar cuenta que está intoxicada con monóxido de carbono. De a poquito, como no le llega oxígeno al cerebro, aparecen otros síntomas neurológicos más graves: estado de coma, convulsiones, movimientos parecidos a los del Parkinson, pero como tiene una inhibición en la función de las neuronas, no se da cuenta y seguidamente de eso se producre la muerte».

En un momento de la entrevista, Millán recordó que «cuando estábamos en Mendoza, en la casa de mi abuelo, que era muy humilde, el típico bracero estaba a la orden del día. Ahora, ese bracero estaba prendido solamente de día, con ventilación, y jamás quedó prendido a la noche. Se sacaba el bracero al patio, afuera». Más adelante en la charla, volvió a su experiencia familiar para remarcar que «en Mendoza hacía mucho frío, y había que calefaccionar la habitación, estaba el bracero, pero de noche se sacaba al patio, y a taparse con lo que fuera: ponerse frazada, pullover, para dormir y no tener frío durante la noche».

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