De Rosario Central a Matienzo: la jugadora que recuperó las ganas de jugar en Ramallo

Matienzo se prepara para una noche decisiva. Este domingo a las 19:30, en su estadio, jugará la final de vuelta del Torneo Clausura femenino ante El Fortín, con la ventaja del 1-0 obtenido en la ida gracias a un tiro libre convertido por Candela Larrondo, la delantera que llegó hace apenas tres meses y que hoy es una pieza clave dentro del plantel.

“Estamos muy ansiosas y con muchas ganas de que llegue el domingo”, admite Candela. Y cuenta que en las prácticas se respira un clima especial: “Se nota en los entrenamientos, esa ansiedad, esas ganas de que llegue ya el partido”, afirmó en Radio Meta.

El triunfo como visitante fortaleció la ilusión del equipo. “Es muy importante haber ganado allá y ahora tratar de demostrar que estamos para más”, señaló. Aunque reconoce que el partido fue duro: “Fue demasiado trabado y por un tiro libre pudimos convertir”. Ese tiro libre lo ejecutó ella misma: “Sí… no sé cómo, pero sí”, dice entre risas.

A sus 23 años, Larrondo tiene una trayectoria que no es tan común en el fútbol local: jugó en Rosario Central con contrato profesional, pasó por Platense y por la liga santafesina. Su llegada a Matienzo se dio por contactos que Emanuel Romby tiene en Rosario. Candela había rescindido con el canalla y buscaba un equipo para seguir en actividad. «Yo estaba esperando unos papeles para ir a España y, para no quedar parada, le dije que sí. Me gustó el club, me gustó el equipo, así que vine”.

Hasta hace poco, vivía en Rosario y viajaba dos veces por semana para entrenar. Al parador de San Nicolás la iban a buscar sus nuevas compañeras de Matienzo. “Primero vine un día, después dije que quería dos… y ahora estoy viviendo acá hasta que termine el torneo”.

Pero más allá de su aporte futbolístico, destaca algo que para ella fue determinante: la contención del grupo. “Siento que es un equipo muy humano, me siento en casa. Yo había dejado de disfrutar jugar al fútbol. Estaba frustrada, sin ganas de jugar más. Llegué a Matienzo y me volvió la motivación, esas ganas de querer estar. Me sentí en casa”.

Ese renacer deportivo se conecta con un plantel que viene de varios intentos de coronarse. “Sé que en los últimos años se les viene negando. Espero que el domingo sí, se lo merecen”. Consultada sobre cómo se juega una final, la atacante lo resume en pocas palabras: “Con cabeza, con actitud y para adelante”.

Larrondo puede moverse como enganche o extremo y ya convirtió “cinco o seis” goles en el torneo. Pero hoy el foco no está en sus números, sino en lo que siente que se juega el grupo, el club y el barrio. Por eso, ante la pregunta sobre si la gente de Matienzo puede ilusionarse, su respuesta es corta pero contundente: “Sí, que estén ilusionadas”.

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