El Juego de la Vida

Crónica: seguimiento por un posible Covid positivo

Viernes 15: El malestar se empieza a evidenciar al correr del día, cansancio, migraña, y por supuesto la estrella del escenario planteado; El asma. Comencemos diciendo que soy una persona asmática desde los 9 años, bajo un exente tratamiento desde hace más de 5… Un poco más un poco menos, algunos me dirán que tarde empezaste siendo una mujer de 36 años, déjenme decirles que desde chiquita he hecho todos los tratamientos habidos por haber, sé lo que es ponerse una vacuna por día, hacerme los test de alergia y que de 24, se broten 23, sé de las largas esperas en diferentes consultorios en Rosario, San Nicolás y Ramallo, sé de los apellidos más importantes que resuenan en neumología, y a pesar de eso, recuerdo las internaciones anuales, más precisamente en los octubres de cada año, batiendo mi propio récord de una intención anual por 4 años consecutivos… Una de esas las recuerdo muy bien, ya que mientras estaba en una cama de hospital con oxígeno, mi hijo aprendía a caminar lejos de mí.
Me comunico con mi doctora de cabecera y trata de convencerme de que tengo que llamar al 107, porque sin dudas son síntomas compatibles con el famoso covid-19. Le escribo al neumólogo con el cual llevo un tratamiento y la respuesta sin dudas fue; “hisopate”.
Ya por la noche la pérdida del olfato y la gran congestión nasal, hicieron de una noche, como suelo llamarla; complicada.

Sábado 16: el olfato aún sigue ausente, las migrañas van y viene, el pecho cerrado (dificultad para respirar) la “Doc” me llama, y me convence de que sin dudas tengo que llamar para que me hagan un seguimiento y un hisopado, por motus propio se comunica con mi obra social, para verificar por desgracia, que no me lo cubre… Mi amiga enfermera me da consejos, mi familia se comienza a inquietar por mí, mis amigas me empiezan a escribir. Y después de dar a todos mi parecer; que solo es un ataque más de asma, con una gran gripe, decido llamar. Con temor a los rumores, que te dan positivo con solo decir los síntomas, decidí llamar sin brindar demasiada información, pero me encontré que para averiguar cómo se llevaba esto adelante era parte prioritaria darme a conocer, con la promesa de un llamado al día siguiente, ya estaba en una lista.


Domingo 17; no hay demasiados cambios, espere ese llamado que nunca ocurrió.
Lunes 18; me llaman desde la salita, explicándome que no habían encontrado mi número de teléfono por eso el día anterior no se habían comunicado conmigo, estoy igual a los días anteriores. Paf preventivo, paf de emergencia, nebulización, paracetamol (por mi cuenta) promesa de que al día siguiente me llamaran y ahí veríamos si me hisopan.

Martes 19; suena mi celular, me prohíben la nebulización, los síntomas son los mismos, dolor fuerte de cabeza, el olfato que va y viene, los mocos que son en abundancia, el chillido en el pecho, agotamiento muscular y mi amante; el ataque de asma. Me dicen que vaya ya porque son los síntomas del Covid, que soy asmática y que debería hacérmelo sin dudas, fueron 10 minutos de nerviosismo hasta que me senté en esa camilla, he escuchado de los hisopados, pero las arcadas y las raspadas en la garganta son difíciles de imaginar si no te toca. El doctor de la sala que me hace el seguimiento, me mando a comprar las mismas pastillas de corticoides que mí doctora me había pedido que tenga por si se me cerraba el pecho, así que las comienzo a tomar. Y ahora solo a esperar.
A las 4 de la madrugada no aguante más y llamé al 107, me dijeron que me comunique con la salita porque ahí me habían hisopado, después de contarle que se me caían las lágrimas cada vez que tocia por el gran dolor de pecho y que estaba aterrada por pensar en una posible neumonía, a las 6 y media de la mañana me estaban poniendo un corticoide inyectable, con la promesa de que mis pulmones se sentían bien.

Miércoles 20; con el corticoide dejo de toser, por ende de agarrarme desesperadamente el pecho por el dolor, el olfato ya regresa casi en su totalidad, no tengo tantos mocos, y a la noche pude dormir, después de días de insomnio, lágrimas y dolor… Pude dormir realmente bien, después de varios días sentada en mi cama, dormitando en el sillón, rogando y por una nebulización que no puedo hacerme, por ser contradictorio si fuera positivo, realmente pude descansar. Mi Dra. decide agregar un antibiótico a mi lista de remedios, siempre pensando en prevenir.
Hoy es jueves y tengo mucho más por contar… Quiero contarles que ni miércoles, ni hoy jueves me llamaron desde la entidad pública que me hace “el seguimiento”, para ver como sigo, pero que no pierdo la fe de que así lo hagan, quiero contarles sobre las personas con las que estuve cerca por mi trabajo, que a nadie la pasa nada excepto a mí, (gracias a dios solo a mí) quiero contarles como son mis cuidados cada vez que salgo a la calle (por supuesto antes de que todo esto ocurriera) quiero contarles como me siento hoy… Quiero contarles sobre el compromiso de mi médica de cabecera… Pero con la promesa de publicar la segunda parte de esta aventura; “un seguimiento por posible covid-19”, lo dejaremos para el fin de semana, y espero ya con un resultado poder darle un cierre a esta pesadilla.
Por: María Gancio

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