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Club Marinero Panno: una historia de esfuerzo, memoria y reconstrucción en Villa Ramallo

El Club Marinero Pano atraviesa una etapa clave de su historia. Después de años de trabajo silencioso, trámites y dificultades administrativas, la institución de Villa Ramallo comenzó finalmente su proceso de normalización formal, con una nueva comisión directiva, inscripción en AFIP y el avance de la personería jurídica.

Lejos de buscar polémicas o señalar responsables, el objetivo hoy parece ser otro: reconocer a todas las personas que durante décadas sostuvieron vivo al club y, al mismo tiempo, ordenar su situación para garantizarle futuro. “Me debo un máximo respeto a los que fundaron o en su momento hicieron todo por el club, por construirlo, por donar, por todo”, expresó Darío de la Sota durante una entrevista con Radio Meta.

De la Sota, quien desde hace años mantiene abiertas las puertas de la institución, contó que el proceso comenzó cuando intentó realizar trámites básicos y descubrió que faltaba documentación esencial. “A medida que iba pasando el tiempo me iba enterando de cosas. Yo quería hacer trámites y no podía nada. Por ejemplo, no podía poner las boletas a nombre mío porque no tenía número de CUIT del club”, relató.

Según explicó, tras consultar con distintos profesionales y realizar averiguaciones en los organismos correspondientes, apareció una situación inesperada. “La abogada llamó a La Plata, donde están los registros de los clubes, y me dijeron que el club no existía, que nunca había sido inscripto”, señaló.

Sin embargo, aclaró varias veces que muchas personas vinculadas históricamente al club sostenían que esos trámites sí se habían hecho en algún momento, por lo que evitó cualquier tipo de confrontación.

“Como me dicen los familiares de los que construyeron el club, yo estaba en la misma situación que ellos. He llegado a discutir con gente porque no podía creer que no estuviera registrado. Pero invito a cualquiera que tenga dudas a acercarse, siempre con respeto”, sostuvo.

También remarcó que gran parte de la documentación y la historia de la institución sí existían dentro del club. “Había un libro de actas donde estaba asentado el traspaso de Marta hacia mí, firmado por los habitués del club. Eso sí estaba todo asentado, pero el libro no estaba rubricado”, explicó.

El vínculo de De la Sota con Marinero Pano viene desde la adolescencia. “Yo era habitué de jugar a las bochas, de ayudar a atender, de arreglar las canchas”, recordó. Con el paso del tiempo, terminó quedando al frente del lugar tras el fallecimiento de Roberto Romagnoli y la salida de Marta Gaido.

“Me dieron la llave porque sabían que no me iba a quedar con el club. Yo recibo una llave y preguntaba: ¿quién es el dueño? No tenía comisión, estaba totalmente acéfalo”, contó.

Durante años sostuvo prácticamente solo el funcionamiento cotidiano de la institución, mientras intentaba avanzar con la regularización administrativa. “Era seguir o que esto se cierre”, resumió.

El impulso definitivo llegó con la incorporación del futsal a la Liga Nicoleña. Allí comenzaron los pedidos formales de documentación y estatuto, algo que aceleró todo el proceso. “Cuando nos inscribimos en la Liga Nicoleña me empezaron a pedir papeles: comisión directiva, estatuto… y no teníamos. Entonces hubo que empezar todo de cero”, explicó.

Actualmente, según detalló, ya se firmó el estatuto, se conformó oficialmente la comisión directiva y se inició el trámite de personería jurídica. El presidente será Mariano Peralta, mientras que de la Sota continuará acompañando desde otro rol.

“La abogada nos dijo que sería la primera comisión directiva de la historia del club firmada ante una entidad”, indicó.

Mientras tanto, el club sigue funcionando con distintas actividades. Allí trabajan profesores de gimnasia, se desarrollan propuestas de educación para adultos y continúa creciendo el futsal. Además, de la Sota sueña con recuperar plenamente las históricas canchas de bochas y avanzar con una futura cancha para futsal.

“Lo visible es una parte. Cambié enchufes, luces, tablero eléctrico, puse matafuegos, luces de emergencia, aire acondicionado, televisor nuevo… muchas cosas que por ahí la gente no ve”, enumeró.

Y aunque asegura que todavía queda trabajo por delante, siente que el esfuerzo valió la pena. “Yo diría que sí, que salvamos al club. Si no, no sé en qué iba a terminar”, afirmó.

Hoy, con la intención de mirar hacia adelante y preservar una historia construida entre muchas personas, Marinero Panno empieza una nueva etapa. Una etapa donde el objetivo ya no es solamente sostener las puertas abiertas, sino también darle a la institución una estructura formal que le permita seguir creciendo.