Clementina Butti: “Cuando encontraste un tope, no es el tope, tenés que seguir…”
La nadadora del club Los Andes fue elegida como la deportista más destacada de la institución durante el 2022. En una charla con radio Meta, expresó su alegría por el premio recibido. También se refirió a la exigencia del entrenamiento y lo fuerte que hay que ser mentalmente para no desanimarse si las marcas no aparecen.
El último sábado, Clementina Butti ganó el Cóndor en la Fiesta del Reconocimiento al Deportista del club Los Andes. “Me lo esperaba, pero a la vez, me tomó con algo de sorpresa, pero muy contenta”, manifestó este martes en Radio Meta.
Clementina practica natación desde los 3 años (ahora tiene 15), pero en el último tiempo la exigencia se ha ido incrementando por la alta competencia. “Es un entrenamiento muy duro, porque no es solo es el agua, sino los alrededores: yo trabajo con mi tía que es kinesióloga, una psicóloga deportiva, un nutricionista y un deportólogo, más el gimnasio”.
Agregó: “No es nada fácil, porque los entrenamientos a la madrugada cuestan, nado de 4.30 a 6.30 todos los días, los sábados de 7 a 9, y el doble turno los lunes, miércoles y viernes de 17 a 19”.
Durante la pandemia, los Butti (todavía corría su hermano Francisco), construyeron con ayuda de vecinos y amigos una mini pileta climatizada para seguir entrenando. Eso fue de gran ayuda para no perder tanto rendimiento. “Se notó mucho la vuelta en los chicos que no hicieron nada. Por ahí nosotros que pudimos nadar y otros también, pudimos seguir, no con el mismo ritmo, pero mantenerlo”.
Uno de los motivos que ayudaron a que Clementina obtuviera el Cóndor fue su buena performance en el Campeonato Paulista que se realizó hace una semana en Brasil. “Es un campeonato muy lindo, (hay nadadores) de todo San Pablo. Brasil es una potencia en la natación, de los dos o tres países más fuertes después de Estados Unidos”.
Clementina, junto a otros tres nadadores, representaron a FANNBA. En lo deportivo, el balance también fue positivo. “Muy bien, por ser en diciembre, un mes complicado porque a fin de año ya hay muchos torneos encima, los resultados fueron buenos y lo disfruté”.
La alta competencia obliga a un entrenamiento muy exigente que repercute en la vida social. “Es de las partes más complicadas, igual, no me molesta, ya me acostumbré”. A los 15 años, la mayoría de los adolescentes piensa en otra cosa, pero eso no es problema para Clementina. “Los viernes no puedo salir porque los sábados tengo que entrenar, pero aprovecho los sábados a la noche para juntarme con mis amigas, se organiza, se puede llevar”, desdramatizó.
También se refirió a ciertos momentos críticos que tienen que atravesar cuando no logran bajar las marcas. “Es muy complicado bajar los tiempos, hay que entrenar, porque cuando encontraste un tope, no es el tope, tenés que seguir, siempre es incomodidad para poder mejorar”.
“Llega un momento, que a muchos chicos les ha pasado, (donde sienten) que han llegado a un tope, porque pasan los meses y los tiempos siguen igual y ves a los otros que mejoran y decís: ‘¿qué me está pasando a mí?’ y dejas de nadar; eso lo trabajo mucho con mi psicóloga deportiva”.
Reconoció que recibe mucho apoyo de su familia, amigas y de su hermano Francisco: “Por ahí estoy en un torneo y me manda un audio diciendo hace ésto, tal cosa, recuperate de tal manera, me ayuda mucho. Mi familia y amigos me acompañan muchísimo también”.
Ahora tiene unos días de descanso y posteriormente se preparará para el Nacional de Santiago del Estero que se realizará en marzo.


