Alfonsina Rey, más “Carita Felices”, más “ArteClub@” es igual a 600 sonrisas diarias
Suelo hacer editoriales a veces un poco extensas, otras no tanto, y algunas, como suelo llamarlas, ¡remendadas!, remendadas con ideas espontáneamente casi locas, e incoherentes… Consciente que a veces a no todos les puede llegar a agradar este tipo de lectura. Más allá de eso, lo que no falta en mis columnas, es sentimientos.
Algunos me dirán al pasar que el profesionalismo no se lleva con los sentimientos, y ahí seguramente les retrucaré, sé que debo ser neutra y solo contar aquello que llegó a mis oídos desde el mismo personaje. La veracidad por supuesto que está, y el objetivismo se ve invadido por esas anécdotas, esas emociones, esas historias que escucho mientras mi interior analiza cada movimiento de manos, cada trago de saliva, o esos ojos llorosos.
Como no involucrarse en cada entrevista, con el carisma de los personajes y por supuesto que de sus historias… En esta, en particular, me sumergí sentimentalmente, imagine por momentos la satisfacción que se debe impregnar en uno, cuando ayudas al prójimo, y no solo una vez, sino cada día de tu vida. Ansiosa por que vivan lo que yo, hace dos días en una entrevista, si me permiten les contaré.
Si yo les digo Alfonsina Rey, para el que la conoce va a ser sencillo deducir la nota del día de hoy, y el que le suena como; tal vez alguna vez escuche su nombre, le voy a sumar el de un merendero; “Caritas Felices” y seguro ahí sacarán adelante esta adivinanza de personaje.
Ella es ramallense… Hija, hermana, mamá, cantante, instructora de ritmos, y sobre todas las cosas… Solidaria.
Alfonsina a sus 5 años comenzó su camino en la música, con padres en el arte, fue mamando lo que sería su futuro… Dicen por ahí “de padres cantores hijos jilgueros”. Participó del coro “El Tren de Naranja y Limón”, y fue integrante del de “Menta y Cristal”, coro del papá y del cual surgió el programa “La Cabaña de Menta y Cristal” en canal 4, allá por 1997. A los 13 años se hizo solista y comenzó con los shows, de ahí en más su vida se convertiría en una vida vertiginosa, fueron pasando los años y vinieron oportunidades únicas como participar en programas importantes para un artista en crecimiento; “Soñando por Cantar”, donde el famoso ¡Dale! De Iúdica se los traerá a sus memorias, estuvo en la tribuna de Guido Kaczka, fue finalista de Operación Triunfo tercera generación, tuvo un paso por Crónica con Anabela Ascar y por Argentinísima entre otros… Fue soporte de muchos artistas, sacó covers y ganó el certamen “Cantemos” obteniendo como premio una canción inédita más el videoclip.
Podría seguir con esta lista y agregar unos cuantos certámenes más que fueron exitosos, explicar cuáles fueron sus especializaciones y los escenarios más importantes donde se presentó. Pero la idea a la que quiero llegar con mi descripción seguro ya la captaron.
Entre escenario y escenario fue mamá, hoy Ken de 13 y Galo de 6 le recuerdan que lo importante en esta vida pasa por disfrutar el día a día, sentir esas pequeñas cosas como una victoria… “Valoro el poder respirar, la salud de mis hijos, las cosas más sencillas de las que podamos ser parte y si a eso le sumo el poder cantar cada fin de semana, ya está”
Sus padres en su momento tenían un comedor, y como “de tal palo tal astilla”, “Caritas Felices” abrió sus puertas. La necesidad mostraba su cara más cruel y esta chica no la esquivaba, dejó de lado la merienda para pasar a un almuerzo. Con unos bancos y unos tablones daban más que solo alimentos.
Tuve la oportunidad de conocer su casa, y los espacios realmente están bien aprovechados, lo que nosotros solemos tener como garaje al costado, lo de ella fue un espacio para alimentar a aquellos necesitados, hoy un salón para los talleres. Lo que podría ser un lavadero en nuestras casas detrás del garaje, en la suya es una gran pieza con baño y cocina, es donde las voluntarias y las ollas gigantes, están al rojo con el guisado, y como si no fuera suficiente, está acomodando su patio trasero para convertirlo en un espacio nocturno de shows, cine bajo las estrellas entre otras cosas.
Hoy unas 90, 100, van a buscar la vianda todos los mediodías, y muchos chicos forman parte de “ArteClub@”, alegando que dar por dar solo es una solidaridad vacía, apostó a que los niños pasen menos tiempo en la calle y aprendan un oficio. Los talleres de “Caritas Felices”; inglés, cuenta cuentos, guitarra, apoyo escolar, ritmos latinos, y canto, entre otros que se están por sumar, son totalmente gratuitos. Los talleres de “ArteClub@”; trompeta, ritmos, teclados y funcional no lo son, ya que hay otros profes que cobran por su tiempo.
Sin bandera política, ni subsidios, más que los vecinos de todo Ramallo que aportan de manera particular, más su sacrificio, lleva adelante no solo un espacio físico, sino el deseo loco de querer hacer más y más por el otro.
Alfonsina cree en Dios, pasó por la religión, católica y evangélica, misionó en la Villa de Garín, pero sus ojos la llevaron a una realidad cruel, por ende sus creencias no se limitan a un lugar físico, ni a una persona… Solo busca en su interior que es lo mejor para el otro, y hacia allí va. Se describe como una persona loca, yo la describo como una mujer que lleva adelante un lugar, por el cual 600 personas cada día sonríen.
Por: María Gancio.

