Alejandro ballester, victima de la inseguridad
El exintendente de Ramallo sufrió el sábado por la noche el robo de algunas pertenencias en su domicilio cuando había viajado a San Nicolás. El llamado de una vecina a la policía evitó que las consecuencias sean más graves. Foto: Lautaro Mendiburu.
Al exintendente, Alejandro Ballester, le robaron el sábado por la noche en su vivienda de Ramallo. Había viajado por una reunión social a San Nicolás y al rato recibió el llamado de la policía que lo puso en conocimiento de lo sucedido. Este lunes, Ballester fue entrevistado en RADIO META. “Me tocó y fue un momento embromado porque no sabía los alcances del hecho, porque no estaba en Ramallo. Me habían invitado a un cumpleaños en San Nicolás y como a las diez y pico de la noche me llamó la policía, que le había avisado una vecina. Me dijeron que habían violentado una reja y por ahí habían entrado y que de afuera se veía desorden, pero me dijeron que venga tranquilo. Cuando llego, la policía me acompañó porque no se sabía si estaba esta gente adentro o en los alrededores, entramos y había un desorden impresionante en la casa; me habían sustraído unas pocas cosas de algún valor pero no dinero”. Pudo haber sido peor. “Tenemos la impresión de que la llegada del patrullero interrumpió el trabajo de esta gente, porque encontramos una bolsa con herramientas que había comprado en un bolso que quedó tirado; se ve que no hicieron a tiempo”.
A continuación, fue invitado a reflexionar sobre la inseguridad y los cambios que habría que introducir para mejorar la situación. “Ramallo no puede estar ajena a una situación que ocurre en todo el país y particularmente en Buenos Aires. Es un problema serio que no es fácil de solucionar”. Ballester destacó el trabajo de las fuerzas policiales y mencionó que a su parecer el problema no está ahí. “Sin saber quién era yo me dieron un servicio muy bueno. Después estuve en la comisaría y en todo momento se mostraron preocupados, con tres móviles en la calle y cuatro mujeres trabajando a full en la comisaría. Para mí, el problema, más que policial es judicial. Hay un aparato judicial que no está funcionando como debe. En general la legislación argentina no está preparada para el desborde de inseguridad que estamos viviendo hoy. Y esto lo vemos en la inseguridad que sufre la ciudadanía, en la corrupción administrativa, en los delitos de guantes blancos que llevan y traen dinero. El problema no es policial, es jurídico, judicial. Estamos sufriendo las consecuencias de veinte o treinta años de políticas erráticas. Hubo reformas al Código de Procedimientos en el 94 o 95, nuevas formas de juzgar, se crearon juzgados de la noche a la mañana, se puso gente que venía de la política sin la experiencia necesaria y el último eslabón de esta cadena, fue la política errática del gobierno provincial anterior, que sin hacer un diagnóstico correcto, creó una nueva policía que esta medio estática. La comunidad hace un gran esfuerzo para sostenerla, pero falta jerarquización y orden de mando”, diagnosticó.

