El Juego de la Vida

Aislamiento obligatorio: ¿cómo se trabaja en las escuelas de Ramallo con la enseñanza y comedores?

Este sábado, la jefa distrital de Educación, Alejandra Signo, habló en RADIO META sobre el Plan de Continuidad Pedagógica, implementado a nivel nacional para no interrumpir las clases con el aislamiento obligatorio. “Los primeros días costó un poquito, sobre todo en el nivel secundario, no conocíamos algunos jóvenes que recién ingresaban, tuvimos que ir contra reloj para llegar a todos con un plan diferente, sin la clase presencial con el pizarrón y trabajar más lo virtual”.

Una de las críticas que más se escucharon era por las largas colas en las fotocopiadoras. “Tuvimos que hablar con las familias para explicarles que íbamos a trabajar de otra manera, sobre todo con los más chicos, por suerte se solucionó”.
Signo dijo que, además, el gobierno provincial acercó material. “Hay situaciones de personas que no tienen conectividad, para eso la Provincia envió cuadernillos, en Ramallo para todos los niveles llegaron 2500 y ya los tenemos casi todos repartidos”.
A las familias les pidió tranquilidad: “Plantearles que no se desesperen, que no exijan tanto, las actividades que se entregan son semanales, pero no las tienen que hacer en un día; la familia se desespera porque no conoce los ritmos porque para eso están los docentes”.
La nueva funcionaria que reemplazó a Marcela More, se refirió también a la iniciativa que tuvieron las escuelas técnicas para confeccionar barbijos. “Surgió por una inquietud de la directora de la Escuela Técnica N°2 de Pérez Millán, que leyendo la noticia en un diario me llamó para ver si lo podíamos poner en práctica en Ramallo, nos comunicamos con la Escuela Técnica N°1 y el subsecretario de Educación consiguió los materiales que nos faltaban”. La Escuela Técnica N°1 realizó y ya entregó más de cien barbijos; en los próximos días hará la mismo la Técnica N°2 en la Unidad Sanitaria de Pérez Millán.
Por último, explicó la logística que han implementado en los comedores para continuar con el servicio y evitar la circulación de los chicos. “Cuando arrancamos, los primeros dos o tres días, seguíamos con el horario del comedor y una guardia; después entregábamos la vianda a un adulto que la venía a buscar para no exponer al chico. Ahora, se hacen bolsones para varios días y se entregan para cada chico que estaba sentado en el comedor”.

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